01/07/2004 | 857

7 al 9 de julio, marcha provincial de la bronca

El miércoles 23 pasado, un paro activo con concentración en la Plaza Independencia marcó un nuevo pico en la lucha que los trabajadores estatales y las organizaciones piqueteras vienen librando contra el gobierno provincial por un salario básico de 350 pesos y trabajo genuino. El paro fue masivo, y la movilización superó las 12 mil personas, superando las marchas anteriores. Se notó una fuerte presencia de los sindicatos enrolados en la intersindical (UDT, Sutep, Sitravi) y de las organizaciones piqueteras (CCC y Polo Obrero). Hubo también importantes columnas de los municipales de la capital de vialidad, y de los desocupados de la construcción. Hubo 6 oradores. Abrió Martín Correa, del Polo Obrero, y cerró Vicente Ruiz, de la CCC y dirigente de los municipales de Aguilares. Ambos dirigentes dejaron como mandato organizar y multiplicar la movilización para la Marcha de la Bronca, para el 7 y 9 de julio.


Un gobierno cada vez más aislado


Durante toda la semana, el gobierno siguió provocando a los trabajadores. Declaró que no iba a negociar bajo presión, que tenía todo el tiempo del mundo para esperar. Simultáneamente, redobló la campaña de aprietes en las reparticiones; en algunos casos hubo despidos, como en caso de Turismo, donde una compañera despedida llegó a cortarse las venas frente a la repartición, generando un hecho que le ha agregado leña al fuego del descontento. Pero el horno no está para bollos, como lo demuestra la decisión de Miranda de postergar sin fecha la realización del Congreso del PJ, ya que la interna es más aguda que nunca. Como es consciente de que no podrán resistir el embate de una marcha general, desde el Ministerio de Economía han planteado que habría una oferta para hacer, que no la iban a revelar y que preferían una negociación gremio por gremio. Se quiere dividir el frente de lucha y abrir una tregua que disipe la marcha provincial.


En el último plenario, el debate giró alrededor de no entablar ninguna negociación bilateral con el gobierno y, si hubiere alguna oferta oficial, ponerla a consideración de una asamblea general de cada gremio y de un plenario de delegados mandatados conjunto. Quienes más se resistieron a firmar un acta de este tipo fueron los gremios de la CTA (ATE y Atep), casi como delatando alguna maniobra en curso. Llamó la atención la presencia de Hugo Yasky, un rompehuelgas profesional. Precisamente cuando Atsa declaró la tregua, hubo un representante de los “gordos” de Fatsa, negociando. Por todo esto, el lunes próximo, este debate estará nuevamente en el centro de la escena y el compromiso de firmar un acta refrendándolo.


Organizar la marcha


En el plenario de coordinación de la Marcha se adoptaron medidas claves para que ésta sea multitudinaria. Se van a concretar decenas de actos y asambleas en el interior; se va a adelantar un acampe en la Plaza Independencia. El Polo Obrero se ha puesto al frente de estas iniciativas organizando una gira, acompañado de dirigentes sindicales, para realizar asambleas conjuntas. A su vez, algunos gremios han convocado a los dirigentes del Polo a las asambleas de sus reparticiones. Un avance extraordinario en la unidad de los trabajadores ocupados y desocupados. Por medio de estas iniciativas se debe avanzar en la organización popular mediante la organización de coordinadoras de lucha y la realización de asambleas populares.


El 7 y 9 de julio tienen que transformarse en jornadas decisivas para terminar de arrancar los reclamos.

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