07/08/2003 | 812

A esto no lo para nadie…

Luchar, vencer, obreros al poder…


Con este cántico atronador, durante largos minutos, los tres mil delegados a la ANT coronaron la aprobación por la sesión plenaria del excepcional documento de resolución política. Pero cuesta encontrar algo que no haya sido excepcional en esta ANT.


Probablemente esta quinta ANT sea el dato de la situación política como ninguna otra antes. Y tal vez por eso los medios realizaron el domingo un cerrado boicot (sólo roto por el diarioCrónica) a un acto que según los directivos del Club Lanús reunió a unas 23.000 personas. Tardíamente, La Nación del lunes 4 describió «una cumbre de los piqueteros duros que se inició a cancha llena».


A 60 días de asumido Kirchner, este acto es un gran dato. La deliberación posterior reunó a 3.000 delegados en ocho comisiones, más los 40 oradores que dieron inicio a la Asamblea. Todo esto reflejó un vasto reagrupamiento de sindicatos; de todas las grandes experiencias de gestión obrera (Brukman, Zanón, Clínica Junín, Supermercado Tigre, Sasetru, Transporte del Oeste y Acider); las federaciones estudiantiles de Buenos Aires, La Plata, Comahue y Mar del Plata, y centros terciarios y secundarios del todo el país; tres vertientes del movimiento de Asambleas Populares, la Coordinadora de Jubilados, cuatro organizaciones de minorías sexuales y feministas; representantes del campesinado, de derechos humanos y de la lucha contra el gatillo fácil; todos a la par de la decena de organizaciones piqueteras convocantes, el Bloque Piquetero, el Mijd, la CTD Aníbal Verón, una fracción de la Ftc de Comodoro Rivadavia y desprendimientos de la Ftv como la agrupación Atahualpa de Mar del Plata.


La sola comparación de esta ANT con los congresos truchos y burocráticos de la Cta, muestra el enorme crecimiento de corrientes revolucionarias entre los trabajadores y su acierto como método y como política. No hay antecedente de un reagrupamiento clasista de esta magnitud ni en el período posterior al Cordobazo. Y la presencia de los jubilados, los campesinos, una vez más de las asambleas populares y en particular de las organizaciones de minorías sexuales, marca un liderazgo de la clase obrera en la lucha de todos los oprimidos, un vuelco de los sectores medios a los «métodos piqueteros» de debate, de organización y de lucha.


Las organizaciones de género plantearon una clara posición anticapitalista, colocando sus reivindicaciones en el terreno de la lucha de clases y no de los «derechos individuales».


Toda esta ANT es un inmenso laboratorio de independencia política de clase respecto de la burguesía y el Estado capitalista, pero también, y muy especialmente, de las direcciones nacionalistas y pequeño burguesas. Otra expresión clara de esa tendencia es el trabajo de la Comisión de la Mujer, uno de los más brillantes del encuentro, porque estableció un frente de «las mujeres del Argentinazo» y resolvió una intervención común en el Encuentro anual de la Mujer «para transformarlo en un congreso democrático, resolutivo y organizativo de luchas por ganar», rechazando así «la sumisión al gobierno (y) a las jerarquías eclesiásticas».


En semejante arco se reafirmó la caracterización del gobierno de Kirchner como un gobierno capitalista, en gran parte continuista, completamente ajeno a los trabajadores, y el planteo de ruptura con el FMI. La ANT se reconoce a sí misma como protagonista y continuadora del Argentinazo, y se organiza alrededor de la inmensa tarea de lucha, de intervención en todos los campos de la lucha de clases y de preparación política de las masas y sus organizaciones para la disputa del poder político en la próxima ola de la rebelión popular.


A sesenta días del desvío electoral del 27 de abril y en medio de los pro cesos electorales provinciales, el crecimiento de la ANT está reflejando las limitaciones de las maniobras políticas de los partidos políticos patronales y del imperialismo. Hay una realidad en la evolución política de los explotados, que se ve en esta ANT, aunque todavía no la expresen las elecciones. El gran impacto causado por el frente político de los piqueteros chaqueños entre los delegados de la comisión política, evidencia la potencialidad política y de clase de las organizaciones aglutinadas en la ANT.


La presencia de grandes luchas del momento, Foetra, docentes, subtes, auxiliares de educación, Infosic o Brukman, también de delegados ferroviarios, impulsará el proceso a otros sectores del movimiento obrero y se traduce ya en listas antiburocráticas que indican un desplazamiento político en el seno de los sindicatos, como las de los gremios de la Cta o la lista recientemente constituida de la Asociación de Empleados de la DGI, o la que ya se prepara para disputar la dirección del Sindicato Gráfico.


Con esta ANT el movimiento piquetero ha resuelto dos problemas: se ha dado un programa y una estrategia clara frente al gobierno y se coloca como candidato a nueva dirección de los explotados. En el camino se derrumban algunas agrupaciones, unas por quedar claramente identificadas con el colaboracionismo con el gobierno Kirchner, sea por la vía de la integración del Consejo Consultivo o por la vía del apoyo vergonzante al gobierno, como Barrios de Pie o los Mtd Aníbal Verón. Otros por la disgregación propia y de los «espacios alternativos» basados en maniobras de aparato que tuvieron su derrota más expresiva en la resolución masiva de la asamblea general de Brukman.


Los cuatro ejes centrales del Plan de Lucha Nacional sintetizan una estrategia política de intervención en la etapa: Cárcel Ya a los genocidas de ayer y de hoy, el 12 de agosto; Salario equivalente a la canasta familiar y duplicación del monto de los planes, el 3 de setiembre; Contra el hambre, Romper con el FMI, el 7 y 8 de octubre; Puestos genuinos de trabajo en el bloqueo a los monopolios, a fin de octubre. Una gran elaboración que integra medidas regionales y fabriles, como las de las luchas de Brukman o Sasetru, marchas y piquetes en innumerables provincias o distritos.


El triunfo político y metodológico de la quinta ANT se aprecia en el trabajo impresionante de ocho comisiones con las dos insignias de Resolución Política y Plan de Lucha. Como lo reflejaron varios oradores, la ANT es la única oposición política de masas al gobierno y, más en general, a toda la política del imperialismo en América Latina. La ANT ha apreciado en sus resoluciones que el gobierno Kirchner es hoy el gobierno posible del imperialismo en la Argentina de la rebelión popular latente, del default y el derrumbe capitalista. La Resolución Política cierra levantando el orgullo de la Asamblea de que la onda expansiva del Argentinazo recorra América Latina y plantea un derrotero: Ni Alca ni Mercosur, por la Unidad Socialista de América Latina. ¡Fuera el imperialismo! ¡Romper con el FMI!


Si tenemos en cuenta que la Asamblea de Lanús fue precedida por una decena de asambleas provinciales o distritales, con marchas y piquetes; que se han constituido mesas locales de la ANT además de su mesa nacional; que ya estamos proyectando nuevas asambleas en Córdoba, Salta y Jujuy, y en la Patagonia; podemos coincidir con las palabras de la representante de Clínica Junín: «A esto no lo para nadie».


 

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