Ataque al Polo Obrero, la organización que encabeza la lucha contra el hambre

Campaña de denuncias truchas armadas por Juntos x el Cambio y el oficialismo..

En los últimos días, en audios y videos de whatsapp, se ha profundizado la campaña de ataques contra el Polo Obrero. No es casualidad que desde la oposición de Juntos Por el Cambio, como así también desde sectores del oficialismo, se ataque específicamente al Polo, que es la organización que está a la cabeza de la lucha por los reclamos de los desocupados. Atacan a los que luchan mientras encubren en sus listas a los intendentes y punteros o a la corrupta burocracia sindical que son totalmente funcionales al ajuste en curso. Se oculta que son los gobernadores e intendentes, tanto oficialistas como opositores, quienes acaparan la abrumadora mayoría de los planes y vienen haciendo desde hace décadas un manejo discrecional, punteril y corrupto de la asistencia social. El Polo Obrero ha venido denunciando estas prácticas y plantea en oposición a ellas y como medio de combatirlas una universalización de los planes sociales, sobre el cual todos los gobiernos de turno han hecho oídos sordos.

El ataque de la semana se basa en afirmar que el Polo Obrero “trabaja” de “no dejarte llegar a trabajar”. Pero los primeros que “no dejan trabajar” son el gobierno y las patronales, que le han arrebatado a una enorme parte de las familias trabajadoras el derecho elemental de acceder a un trabajo y consecuentemente un salario. La lucha del movimiento piquetero es una reacción frente a esta falta de trabajo, y los que quieren invertir los tantos buscan encubrir sus propias responsabilidades.

Sin trabajo, el acceso a la asistencia social es para las familias obreras una cuestión de vida o muerte, en forma literal. Hay que comer. Pero justamente, el gobierno niega también esa asistencia: recortó el IFE y el gasto social es este año ¡45 %! menor al 2020, para priorizar el pacto de ajuste con el FMI. El movimiento piquetero, en cambio, viene de plantear al ministro Zabaleta la creación de un millón de puestos de trabajo genuinos sobre la base de un plan de obra pública y vivienda, sin tener respuestas del ministro.

El ataque al Polo Obrero busca ganarse a quienes tienen trabajo a un planteo hostil a los desocupados que se movilizan. Pero los intereses de ambos van juntos: contra lo que dicen quienes critican al movimiento piquetero, los planes sociales le ponen un piso al retroceso del salario. Por eso las patronales quisieran derogarlos: quieren poder contratar por 10 o 12 horas de trabajo por salarios de 20.000 pesos. La existencia de planes sociales pone un límite a esta pretensión.

Donde los macristas quieren presentar un curro, en realidad hay una lucha: el movimiento piquetero se organiza en asambleas y en cientos de barrios de todo el país las compañeras ponen el hombro para sostener miles de comedores populares que sostienen barrios enteros, frente a la miseria a la que los condenan los partidos del sistema. Los desocupados que se movilizan, laburan haciendo changas en la semana, por sueldos que no alcanzan para mantener una familia. No hay una barrera entre el movimiento piquetero y los trabajadores con trabajo.

La campaña patronal de ataques contra el Polo Obrero tiene el objetivo de pavimentar el ajuste del gobierno que quiere destinar los recursos al pago de la deuda y no a resolver las necesidades de la población trabajadora. Por otro lado, es funcional a quienes sostienen que el problema de la desocupación en la Argentina se resuelve eliminando derechos laborales. Tanto el gobierno como el macrismo tienen una agenda en este sentido: el gobierno reformando convenios con la burocracia sindical, y con planes de subsidio a las patronales como el que acaba de anunciar (convertir los “planes sociales” en trabajo). La oposición, planteando lisa y llanamente la eliminación de las indemnizaciones. Rechazamos el macaneo sobre los altos costos laborales de los representantes del gobierno y de las cámaras patronales. La desocupación más alta la tuvimos en el país bajo el menemismo cuando los salarios estaban por el suelo y se intensificó sensiblemente la flexibilidad laboral En la actualidad, aumenta el desempleo y subempleo en tanto que el salario real ha venido cayendo. El obstáculo no hay que buscarlo en el costo laboral sino en la gestión capitalista y sus contradicciones cada vez mayores.

Está claro que este recorte de derechos laborales no va a contribuir a generar fuentes de trabajo sino a degradar las condiciones de vida de trabajadoras y trabajadores. La sobrecarga laboral, de hecho, apunta a superexplotar a quienes tienen trabajo y los que están afuera no ingresen al mercado laboral. Lo mismo ocurre con otros planes patronales como el de estirar la edad para jubilarse.

La lucha de los trabajadores desocupados, por trabajo genuino, por un seguro universal al desocupado y los intereses de los trabajadores ocupados, por el salario y por los derechos laborales, van juntas y tienen un mismo enemigo: los responsables del hambre, la miseria y la precarización laboral que están en el gobierno y la oposición.

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