Barrios de La Matanza: una postal de la lucha por tierra y vivienda

Desde Prensa Obrera conversamos con vecinos de 8 de Enero y 11 de Marzo, quienes vienen reclamando la urbanización de sus barrios.

El último fin de semana, con el equipo local de Prensa Obrera, comenzamos un recorrido por distintos barrios y comedores donde se organizan y trabajan lxs compañerxs esenciales de los comedores y alimentan a cientos de familias. El emprendimiento tiene como objetivo hacer un registro audiovisual de la vida en los barrios populares y cómo desarrolla su organización el Polo Obrero.

Paralelamente a este registro periodístico, que recorrerá 51 barrios (actual extensión territorial del Polo), reflejamos las noticias que van sucediendo en el transcurso.

Las Casitas

Comenzamos en el barrio 8 de Enero «Las Casitas», ubicado en la localidad de González Catán. Este barrio nació al calor de la lucha por la vivienda. En esa zona el Estado había realizado proyectos de vivienda que -como sigue sucediendo- fueron abandonadas durante muchos años. Vecinos autoconvocados comenzaron a tomar estas construcciones, a ponerlas en pie y organizaron una comisión vecinal que existe hasta el día de hoy. Luego de seis años cumplidos en el 2021, aún siguen sin respuestas por parte del Municipio. No cuentan con agua corriente, cloacas, ni mucho menos pavimentación y luminarias.

El Polo Obrero cuenta con una organización asamblearia que nuclea 250 vecinos que viven en el barrio 8 de Enero. Allí realizan el comedor de lunes a sábado y organizan a jóvenes en lucha por la conectividad. La composición mayoritaria es de mujeres, quienes asisten a cientos de niñxs en materia alimentaria.

Forman parte de una viva organización vecinal que interviene en el territorio. Es así como llegamos a tener una entrevista con la comisión vecinal, quienes se encontraban en la plaza (espacio común del barrio) comenzando una feria popular, donde particularmente la comisión vecinal realiza comidas para recaudar fondos comunes y avanzar con pequeñas obras de urbanización para mejorar la situación habitacional. Han realizado así la entrada pavimentada al barrio y puesta de postes de luz. El trueque y la venta de prendas usadas es lo que más está creciendo en las barriadas producto de la crisis económica.

Estas realidades solo pueden entenderse en el marco de un ajuste nacional y una dirección política que no tiene nada para ofrecer. El avance del narcotráfico y el delito organizado son moneda corriente y acompañan el paisaje desolador que castiga a quienes sufren todos los días la explotación, la desocupación, la inflación y el hambre.

La pandemia actúa de agravante

¿Cómo cree Fernando Espinoza o el propio Alberto Fernández que la emergencia sanitaria golpea en barrios como éstos, donde ni siquiera entran ambulancias ni remises?

Los testimonios de lxs vecinxs de la junta grafican la situación: “Gracias a los comedores populares, podemos acercarnos a buscar comida y llevársela a quienes están aislados con Covid en su casa”. La solidaridad de la clase obrera es inagotable.

Mi Primavera y 11 de Marzo

Llegamos al complejo de viviendas 11 de Marzo, a un kilómetro del anterior, donde la historia se repite.
Es un complejo ubicado en el barrio Mi Primavera, abandonado hace más de una década, donde vecinos sin techo entraron hace más de un año al predio para hacerse de una vivienda.

Otro proyecto municipal venido abajo y abandonado que las propias familias necesitadas tomaron para vivir. 171 viviendas sin servicio alguno que están poniendo en pie, a través de colectas y de la buena voluntad de los vecinos.

El Polo Obrero comenzó en medio de la pandemia a organizar un comedor popular que entrega cena los días de semana y almuerzo los días sábado. Donde alguna vez se pensó como jardín maternal, hoy funciona una olla popular que abastece a todas las familias que necesiten comer. Tampoco hay respuestas del Municipio.

Es su línea política, el PJ ignora por completo a los barrios que emergen como resultado de la crisis habitacional. Como contrapartida reprime las tomas de tierra, en connivencia con la policía y la justicia que amedrentan a las familias en lucha por tierra para vivir.

 

 

Anuncios de cotillón, plata para el FMI

Hace algunos días, en la ciudad de Ensenada, en aras de mostrar una foto de «unidad» luego de la crisis abierta por las medidas económicas ajustadoras, Alberto Fernández, Cristina Kirchner, Axel Kicillof, Santiago Cafiero, Sergio Massa, el ministro de Desarrollo Territorial y Hábitat, Jorge Ferraresi, y, el intendente local Secco anunciaron el lanzamiento del Programa “Reconstruir”, destinado a finalizar la construcción de 55 mil viviendas en todo el país con una inversión de 110 mil millones de pesos. El monto no llega ni por asomo a los subsidios brindados a los capitalistas bonaerenses de Pymes.

Este programa ya había sido oficializado a mediados de abril con su publicación en el Boletín Oficial para “terminar” las obras paralizadas o abandonadas desde el 2016. Vale remarcar que parten del año del gobierno macrista.
Pero por ejemplo, las viviendas abandonadas en Matanza como 8 de Enero, 11 de Marzo o las del Kilómetro 32 tienen décadas y fueron obras paralizadas bajo el mandato kirchnerista.

En esa línea, Fernando Espinoza anunció la construcción de viviendas, justo en un espacio verde que se encuentra con autoconvocadxs en lucha ya que es una reserva natural y funciona como humedal que actúa de esponja frente a posibles inundaciones y desbordes en lluvias fuertes. Si realmente los gobiernos de todos los niveles quisieran solucionar los problemas habitaciones tienen ya por dónde empezar. El asentamiento La Nueva Unión de Rafael Castillo lleva un año de toma y la respuesta es la hostilidad y el amedrentamiento policial.

En la medida que Fernández privilegia el pago al FMI y al Club de París, no hay planes de vivienda, ni adjudicación de lotes con servicios. La orientación de Guernica continúa. La provincia de Buenos Aires debería abrir el diálogo con los barrios en emergencia, y, sin embargo, lo que hay son desalojos como ha ocurrido en La Tablada o Ciudad de Evita, donde recientemente detuvieron arbitrariamente al periodista Carlos Bodego.

Por la real urbanización de los barrios, por obras integrales para los problemas de fondo como las inundaciones y la vivienda. Basta de ajuste, tierra para vivir.

 

 

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