INFORME ESPECIAL – Comedores populares: “Pagamos de nuestro bolsillo lo que no nos manda el Estado”

Las/os piqueteras/os responden a la campaña sucia de los partidos patronales y sus medios.

El esfuerzo de las/os militantes del Polo Obrero.

La acusación de los partidos patronales y sus medios contra las organizaciones piqueteras, por su autofinanciamiento, ha puesto de manifiesto el esfuerzo de los y las trabajadoras desocupadas para poner en pie y mantener cientos de comedores populares a expensas del ajuste del Estado y los capitalistas.

La ofensiva patronal cuestiona que las y los desocupados aporten voluntariamente el 2% de sus ingresos y realicen actividades económicas para garantizar la alimentación de las familias obreras. Además de allanarle el camino a causas judiciales armadas, como la impulsada por el fiscal Marijuan contra Eduardo Belliboni, del Polo Obrero, y Gabriel Solano del Partido Obrero.

Las trabajadoras y trabajadores de los comedores populares le responden a Cristina Kirchner y a las patronales y sus medios respecto al destino de los recursos que reúnen en sus barrios y a las necesidades urgentes que el Estado no cubre ni financia.

“El Estado aporta con polenta, sémola, kilos y kilos de garbanzos. Por ahí de muy de vez en cuando nos llega un poco de fideos y un poco de arroz”, señala Roxana del comedor de Primavera de González Catán, La Matanza, quien agrega que además de los gastos en alimentos frescos y servicios deben pagar un alquiler de $20.000 mensuales.

Sonia, del barrio Esperanza, en Lomas de Zamora, manifiesta: “Necesitamos que nos manden el alimento fresco. Necesitamos papa, necesitamos cebolla, necesitamos todos los condimentos, carne, pollo”. Comenta que en el comedor acuden casi 200 comensales y que realizan actividades financieras y aportes de los vecinos para financiar lo que no cubre el Estado.

Por su parte, Sandra, de José C. Paz, pone de relieve que los comedores populares son abiertos a la comunidad y no funcionan con “cupos”, sino que allí asisten quienes pueden aportar algo para su sostén y las familias que no tienen ni un peso y acuden en una situación de extrema emergencia.

Roxana, del Polo Obrero de Berazategui, donde funcionan varios comedores populares, reflexiona que el ataque contra las organizaciones piqueteras se explica porque son ellos los que se encuentran movilizados contra el ajuste y el FMI. Algo que también denuncia Lili, de La Matanza, cuando señala que se usan los recursos nacionales para pagarle al FMI y no para los desocupados.

El gobierno sigue dilatando una respuesta a los y las trabajadoras desocupadas que reclaman por una salida ante la crisis, con generación de trabajo genuino, un seguro universal al desocupado y alimentos para los comedores.

El movimiento piquetero ha salido a refutar las falsas acusaciones, reivindicando el esfuerzo de los y las trabajadoras desocupadas contra los ataques de las patronales y sus voceros. Los/as piqueteros/as sostienen cientos de comedores populares, pero por sobre todo mantienen la lucha contra el Estado ajustador que los somete a la miseria y la pobreza.