Cómo se organizó la multitudinaria jornada de lucha piquetera

Desde adentro de la movilización, los métodos y reclamos que sacudieron las calles del país.

La jornada de lucha nacional convocada por el Frente de Lucha Piquetero colmó las principales calles del país y, en el centro porteño, nos dejó una postal de una multitudinaria acción organizada desde cada barrio de CABA y del Conurbano bonaerense y desde cada asamblea de trabajadores desocupados.

Desde Prensa Obrera recorrimos la tumultuosa columna que partió de la Estación Darío Santillán y Maximiliano Kosteki (Avellaneda) y llegó al Ministerio de Desarrollo Social, luego de atravesar  a pie el Puente Pueyrredón, en un total de unos 5 kilómetros de caminata.

Allí conocimos las historias de algunos compañeros y compañeras, quienes nos reflejaron cómo se vive en los barrios, como se organizaron para esta gran jornada y cuáles son los reclamos que los movilizan.

Mara, compañera de La Matanza, comentó que llegó a Avellaneda junto a más de 120 compañeros de su barrio y a unos 5.000 vecinos de La Matanza. Nos relató que la situación no se sostiene más y que cada vez son más los vecinos que se acercan a los comedores por un plato de comida.

También supo reflejar la denuncia al Estado por la provisión de alimentos de baja calidad, señalando que entregan polenta y lentejas en medio de la temporada de verano, lo que muchas veces termina en la descompostura de más de un niño.

De la misma zona es el compañero Rafael Crispín, quien se encontraba nuevamente en la calle, movilizado junto a sus vecinos y compañeros. Crispín fue detenido recientemente en un operativo policial protagonizado por la Bonaerense contra su barrio, La Nueva Unión. Accedió a contarnos las circunstancias de su detención, relatando que los efectivos policiales se abalanzaron contra él, capturándolo y que luego de eso fue retenido durante ocho días sin explicación alguna.

Rafael comentó que su barrio se encuentra en una lucha por el derecho a la tierra y la vivienda y que por esa razón ellos son víctimas de las hostilidades del gobierno y de sus fuerzas policiales. Intuye que ese es el motivo de su prolongada e injustificada detención, con una causa armada en su contra por un fiscal que se ensañó contra su persona y lo que significa su lucha.

A pesar de lo vivido, no duda en volver a movilizarse por sus reclamos, por el barrio, por la tierra y la vivienda y por las reivindicaciones de los desocupados.

Organizando cada uno de los reclamos

Una jornada con dicha masividad solo se explica por la profundidad y el alcance de las reivindicaciones reclamadas y por el método de organización de los trabajadores y desocupados.

Los compañeros relatan cómo han preparado la acción de este 18 de febrero, con asambleas en cada barrio y empadronamientos, donde han salido a dialogar con sus vecinos, tocando puerta por puerta e invitándolos a sumarse a la lucha.

Gabriel, de Esteban Echeverría, comenta que desde su distrito participaron más de 600 Compañeros, organizados con el Polo Obrero, quienes se agruparon desde muy temprano para llegar a la estación de trenes de Echeverría y tomarse el tren: todo a pulmón.

En sus palabras, refleja la situación que se vive en los barrios, con la falta de empleo, la desocupación y la escasez e insuficiencia de los programas sociales, los cuales no alcanzan para cubrir un Salario Mínimo, Vital y Móvil y mucho menos una canasta básica de $56.000.

Silvia, compañera de Barrio Obrero, Lomas de Zamora, relata que en las actividades de empadronamiento se han encontrado con que los vecinos cuentan todos los problemas: los alimentos como las verduras, frutas y carnes, suben, mientras que no hay ingresos para costear lo más esencial y las asignaciones que paga el Estado están prácticamente congeladas.

María del Carmen, de la Villa 31 en CABA, profundiza lo señalado por Silvia y retrata las condiciones en las que decenas de miles de personas atravesaron la cuarentena en las villas de la ciudad, sin agua, con pocos alimentos, hacinados y sin políticas de Estado para resguardarlos.

Consultada sobre las condiciones actuales, nos comenta que poco y nada ha cambiado, que siguen los problemas estructurales y que los barrios no se urbanizan y que tanto el gobierno de la Ciudad, de Larreta, como el gobierno nacional, de Fernández son responsables.

Tampoco se privó de señalar la escalada de casos de femicidios, recordando el reciente asesinato de la compañera del Polo Obrero Esther Mamani y de otros casos, para lo cual manifestó la inoperancia del Ministerio de Mujeres, que carece de políticas para evitar los femicidios, y la responsabilidad del Estado.

La juventud que lucha

Mientras la concentración en Avellaneda iba tomando color y ya se superaban las cinco cuadras de columna, podía notarse entre los asistentes una fuerte presencia de jóvenes de distintas edades.

Hablamos con Priscila, estudiante de la escuela secundaria N°17 de La Plata y presidenta de su centro de estudiantes. Ella nos contó los reclamos de los estudiantes, la falta de insumos y conectividad durante la pandemia y el estado deplorable de las escuelas, con falta de personal y auxiliares, cuándo desde el gobierno provincial y nacional insisten en un regreso a la presencialidad, sin ninguna condición sanitaria.

Comentó que muchos de sus compañeros y amigos, al igual que ella, tienen que salir a trabajar para poder colaborar con la frágil economía de sus familias, y que varios de sus conocidos tuvieron que dejar los estudios por esta razón.

Camila, compañera de la Juventud del Polo Obrero de Pte. Perón, sumó sus apreciaciones. Mencionó que los jóvenes no cuentan con las condiciones económicas para terminar sus estudios y que las becas como el Progresar, y otros beneficios, no alcanzan para todos los jóvenes y tienen montos muy atrasados.

Ella es de una región que hace poco tiempo fue protagonista de la lucha por el derecho a la tierra, particularmente en la zona de Guernica. Nos comenta que pasada la represión contra las familias sin tierra, el gobierno no desarrolló ninguna iniciativa para paliar las necesidades habitacionales de los vecinos, y que muchos de estos se han sumados a las filas del Polo Obrero, y sus juventud, para continuar su reclamo con la movilización.

Un movimiento que crece

Los distintos testimonios de las compañeras y compañeros arrojan claridad sobre las dimensiones de la crisis social y la profundidad de los reclamos de un movimiento de trabajadores desocupados que ha crecido al ritmo de la pobreza y la miseria.

Los reclamos por alimentos, trabajo, asistencia social, insumos sanitarios, tierra y vivienda, defensa de la salud, contra los femicidios, y otros son, son el fundamento del impulso de esta lucha contra el Estado, que ha crecido gracias a la organización y el método de decenas de miles de trabajadores que han dicho ¡basta! y que han tomado sus asuntos en sus manos, para imponer una salida propia, contra el ajuste del gobierno, las patronales y el FMI.

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