28/11/2002 | 782

D’Elía apoya el cacheo

Culmina una trayectoria de alcahuete

En diálogo con Infobae, el titular de la Federación de Tierra y Vivienda (Ftv), Luis D’Elía, criticó duramente al Bloque Piquetero Nacional, ya que consideró que la agrupación de Néstor Pitrola «puede manifestarse como quiera, están en todo su derecho de hacerlo, pero con nosotros nunca hay problema, porque como no tenemos absolutamente nada que esconder podemos dejar que nos palpen de armas. Con sus declaraciones, el diputado piquetero volvió a cargar contra su ex aliado y actual archienemigo Pitrola, con quien está enfrentado desde que decidió dejar de participar del Congreso Piquetero, en diciembre del año pasado» ( 27/11).


En verdad, con estas declaraciones, para D’Elía la policía tenía razón cuando pretendió «cachear» la marcha de los piqueteros, haciendo frente común con los represores. Esta provocación fue desbaratada, los piqueteros pasaron el Puente Pueyrredón sin «cacheo» y D’Elía quedó como un simple «idiota útil» de los represores.


Infobae recuerda que «D’Elía no participó de la marcha del 26 de junio, cuando murieron Darío Santillán y Maximiliano Kosteki, y tampoco lo hizo en la jornada de ayer, cuando las organizaciones piqueteras volvieron a copar el Puente Pueyrredón. Sus últimas apariciones piqueteras fueron la semana pasada, cuando luego de meses de inactividad, organizó una triple jornada de cortes de ruta en todo el país».


En realidad, cuando aún estaban tibios los cuerpos de Darío Santillán y Maximiliano Kosteki, Luis D’E lía salió por todas las radios y declaró: «No compartimos cortar los accesos a la Capital porque eso nos contraría con los sectores medios y los trabajadores. Tampoco sostenemos un estereotipo de caras tapadas y garrotes en las manos porque eso termina siendo funcional a los poderosos» (Diario Popular, 28/6).


Este encubrimiento y justificación de la represión y asesinato policial no fue una frase ocasional de D’Elía, como tampoco lo fue su apoyo al «cacheo» policial.


Desde varios meses atrás, D’Elía viene desplegando una política divisionista en el movimiento piquetero que raya en la delación.


El 10 de enero, La Nación atribuyó a D’Elía haber declarado que «hay grupos organizados que responden a Raúl Castells, al Polo Obrero y a la organización de desocupados Aníbal Verón, que van a salir… a la calle para tratar de generar conflictos en el conurbano».


Al día siguiente, al pretender desmentir lo publicado por La Nación, D’Elía afirmó que «nunca se nos ocurriría abrir un juicio de valor sobre lo que hacen las demás organizaciones», y agregó que «es cierto que hay posibilidades de un nuevo estallido social porque las demandas de la gente, tales como trabajo, alimentos y medicamentos, no están siendo atendidas por la actual administración, pero creemos absolutamente necesario incorporar a nuestras organizaciones en un proyecto de país, con producción y empleo para todos» (subrayado nuestro).


Estas palabras de D’Elía fueron dichas a pocas horas de la instalación de Duhalde en el gobierno. D’Elía repetía las palabras de Ignacio de Mendiguren y era «funcional» a los intereses de la gran patronal exportadora y de la alianza PJ, Ucr y Frepaso, sostén del gobierno duhaldista. Esto explica el desatino de D’Elía de afirmar que los movimientos piqueteros debían integrarse a un proyecto «productivo» y a un régimen político que… no satisface las reivindicaciones populares.


D’Elía se integró al proyecto duhaldista en la llamada mesa del Diálogo Argentino que reunió a fines de enero a representantes del gobierno, la Iglesia y las Naciones Unidas. De ese «Diálogo» se gestó a fin de enero una reunión de Duhalde con Alderete (Ccc) y D’Elía; éste calificó de «hito histórico» la mención de Duhalde de incorporarlos a los «consejos consultivos» encargados de supervisar los planes sociales oficiales. A través de esos «consejos» el objetivo duhaldista era integrar el movimiento piquetero al Estado con la prebenda de «supervisar» el subsidio de 150 lecops.


Para esa fecha, D’Elía rechazó no sólo el planteo de «Fuera Duhalde» sino cualquier reclamo de adelantamiento de las elecciones con el argumento de que sería «pornográfico» hacer una campaña electoral en medio de tanta miseria, como si la permanencia de Duhalde no fuera un factor central en el agravamiento de las condiciones de miseria, desocupación y bajos salarios.


Se inició a partir de entonces un largo período de paz social de D’Elía y Alderete con el gobierno duhaldista en el que abundaron las acusaciones de D’Elía contra las organizaciones piqueteras que no se sumaban a la tregua.


Según Ambito Financiero ( 21/2), el duhaldismo no fue ajeno a todo esto. «Ni lerdo ni perezoso, el gobierno ya decidió la estrategia para profundizar la brecha entre los piqueteros. Ha ubicado al sector de D’Elía-Alderete como ‘piqueteros que representan’ y a los otros como ‘piqueteros políticos’, y ha dado instrucciones a los funcionarios de cómo actuar con cada uno de esos grupos».


Todo esto explica el encubrimiento que hizo D’Elía de la represión policial en el Puente Pueyrredón y ahora su apoyo al «cacheo» policial. Consecuente con esto, D’Elia no llamó a marchar el día siguiente del asesinato de Santillán y Kosteki a Plaza de Mayo y hasta criticó a la Cta de Capital por haberlo hecho. «Esto no fue lo que habíamos acordado ni anteayer ni ayer, hasta que yo me fui, en la reunión de la Mesa Central», dijo. Y agregó: «Respeto lo que decidió la conducción pero con Marta Maffei (adjunta de Cta) enfatizamos ayer que no íbamos a participar de lo que no se podía conducir», dijo D’Elía (La Nación, 28/6), ratificando que sus intereses faccionales están por encima de la unidad de acción contra la represión.


Para cerrar toda esta bancarrota política, «nuestra agrupación no es partidista –dijo D’Elía respecto del papel del Partido Obrero en el Bloque Piquetero—, sino vecinalista» (ídem). El que acusó a los piqueteros de taparse la cara (sabiendo que es contra la represión policial) no tiene empacho en travestirse en un vecinalista cuando formó parte de la Democracia Cristiana, luego desde el Frepaso entronizó a Fernando De la Rúa en el gobierno y ahora integra el Frente para el Cambio con la viudas del delarruismo que se desviven por aliarse con la Carrió.

También te puede interesar:

Las organizaciones piqueteras reclaman por trabajo genuino y aguinaldo completo.
Fue organizada por el Movimiento Sin Techo de Perú y contó con la participación del Polo Obrero.
En el marco de la jornada nacional de lucha en rechazo a un pacto con el Fondo.
Movilizaron a Plaza de Mayo contra el pago de la deuda, por trabajo genuino y aguinaldo.