23/11/2000 | 689

Gran movilización contra la privatización

Ante los anuncios de más de 3.000 despidos y la privatización del Instituto, cuatro mil trabajadores del Pami conmovieron el miércoles 15 el centro de la Capital.


El paquetazo de Machinea-De la Rúa incluye la prórroga de la intervención y la incorporación del Pami al presupuesto 2001, para ‘ahorrar’ 300 millones anuales. La estructura de la obra social, quedaría reducida a un «pequeño ente de control que sólo supervisaría el desempeño de un grupo de gerenciadoras, que se haría cargo de la atención médica del sector pasivo» (Página/12, 17/11).


«Economía quiere hacer lo mismo que Victor Alderete», reconoció el alfonsinista Polak, uno de los interventores. Se trata del proyecto que se firmó con el Banco Mundial en 1998 y que es el mismo de Fiel, de Bramer Markovic, de Alderete y ahora de la Alianza: tercerización total a favor de un grupo de gerenciadoras ligadas a los bancos, hasta la desaparición del Instituto.


Hay que denunciar la política de los interventores Polak y Rodríguez Larreta. Propugnan un ‘autoajuste’ tras la propuesta de «continuar con el manejo autónomo del Pami» y que se maneje con «ingresos genuinos» propios.


Rodríguez Larreta propone ‘autoreducirse’ 80 millones del ya deteriorado presupuesto (La Nación, 17/11): «unos 40 millones se obtendrían de una reducción de gastos prestacionales y otros 30 millones de pesos del esquema de retiro voluntario». Menos prestaciones para los jubilados y despidos encubiertos de trabajadores.


Las organizaciones gremiales que han venido centrando todo en «que el Pami salga del presupuesto 2001», no deben confluir con ese proyecto de los interventores, que en cualquier caso sería un paso hacia la desaparición y privatización total del Pami.


El Partido Obrero plantea: no al autoajuste; ningún despido; anulación de la rebaja salarial; restitución de todo el presupuesto originario, imprescindible para recuperar todas las prestaciones médicas y sociales perdidas; anulación de los acuerdos con el Banco Mundial; fuera la intervención, dirección del Pami por los jubilados.


La marcha fue importante, pero no se estableció su continuidad para después del paro nacional. Un plan de lucha para ganar debe ser sostenido con medidas progresivas hasta la huelga por tiempo indeterminado. Debe ser unificado. La división en distintas acciones, por gremio, dispersa: Asamblea general para elegir un Comité de lucha unitario y votar la huelga con ocupación de edificios. El pueblo y los jubilados apoyarán. Corresponde coordinar con la lucha de los empleados de ANSeS y de la DGI, amenazados también por despidos masivos.

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