27/12/2000 | 693

Hacia un congreso nacional de piqueteros y de la clase obrera

Casi cuarenta oradores dieron cuerpo al Plenario Nacional de Organizaciones de Trabajadores ocupados y desocupados convocado en el salón de Fatpren el sábado último. Los oradores expresaron a unos 250 delegados, directivos sindicales, representantes de comisiones de lucha y coordinadoras de desocupados, también movimientos por la tierra y la vivienda, representativos de distintas provincias y localidades del país desde Salta hasta Santa Cruz.


El plenario debutó como tribuna de lucha con la intervención de un miembro de la C.I. de Terrabusi y uno de los 79 despedidos que realizan piquetes en la puerta por su reincorporación, votando la participación, impulso y difusión de próximos cortes y acciones de lucha. Pero durante todo el plenario se expresaron las grandes luchas de todo el país, como la de los desocupados de Plottier y Cipolletti, que reflejaron los 15 cortes que se realizan al momento en la provincia de Neuquén y los que se vienen, incluido el plan de bloqueo del aeropuerto en reclamo de subsidios y de una canasta de Navidad.


De esta manera, la propuesta de la mesa de efectivizar una jornada nacional de ollas y cortes para el 22/23 de diciembre por «Una Navidad con Pan y con Trabajo», votada por unanimidad al final, mostró un grado de preparación previa en distintos sectores, por parte de la Coordinadora de Desocupados de Tigre, la mencionada Neuquén, Tartagal, CGT San Lorenzo, etc.


El plenario estuvo presidido por las consignas «No a la concertación», «Paro de 72 horas ya». Después del extraordinario paro del 23 y 24, estamos ante el boletazo, ante la acumulación de todas las reivindicaciones de todos los paros anteriores, ante un gobierno y unos gobernadores del PJ y la Alianza que no escarmientan y nos revientan con el pacto Federal II de congelamiento en las provincias, con el presupuesto antiobrero del 2001, el brutal golpe al sistema jubilatorio (PBU, aumento de la edad jubilatoria de la mujer) y la desregulación-bancarización de las Obras Sociales.


Pero sin duda, el gran salto en la situación política nacional es el surgimiento de decenas de miles de piqueteros, que desde los cortes de ruta, han producido la mayor huelga general de los últimos tiempos, dándole proyección política a las luchas reivindicativas. Así lo reflejaron las intervenciones de las delegaciones del norte de Salta, donde se ha arrancado la duplicación de la paga en las obras de la construcción, puestos efectivos en empresas privadas o la integración de obreros ocupados y desocupados en las comisiones de lucha de los últimos cortes. Otro tanto con los piqueteros despedidos de Terrabusi o de La Razón, como los gremios piqueteros de la CGT San Lorenzo o los cortes de Matanza, que junto a la pueblada de Tartagal, fueron los detonantes de un paro nacional que no estaba en los planes de la burocracia sindical.


En el debate se puso en evidencia un gran proceso de organización, por caso, los más de 10 barrios de Matanza; la Coordinadora de Tigre que agrupa La Paloma, Las Tunas, Benavídez, etc; la del norte de Salta que agrupa las localidades de Tartagal, Mosconi, Embarcación, Pocitos y Salvador Massa, la de Neuquén con Plottier, Centenario, Neuquén Capital, etc.; la Coordinadora de Peuhajó y otras.


El plenario, tal vez por el apretado desarrollo de una tarde, no alcanzó a procesar de conjunto experiencias políticas como la de los «consejos de emergencia» destinados a producir una colaboración de clases con las intendencias y las patronales, algo que el documento del Congreso del norte de Salta marca claramente, lo mismo que los desocupados de La Matanza. El documento final opone «la defensa irrestricta de nuestras reivindicaciones a la política ‘antimodelo’ de concertación con la patronal».


El llamamiento aprobado traza toda una perspectiva política al levantar el «método del plan de lucha y la huelga general indefinida hasta arrancar lo que nos corresponde» en contraposición al «paro aislado y desgastante» como mera presión al gobierno de turno. Y al proponer «convertir a los piqueteros en vanguardia política de la clase obrera y los explotados en la lucha por un gobierno de trabajadores» contra la política de todas las direcciones oficiales de un gobierno de «conciliación nacional con quienes no representan nuestros intereses».


El documento votado llama «a todas las organizaciones del movimiento obrero que declaran enfrentar la política de hambre y entrega del gobierno fondomonetarista, a convocar a un Congreso Nacional de Piqueteros y de la Clase Obrera en el segundo fin de semana de abril, en lugar a determinar, para establecer un gran plan de lucha y encarar la convocatoria a una Marcha Nacional contra el Hambre, con paros y piquetes de las organizaciones convocantes hacia mediados del 2001». Para esto se formó una mesa con los compañeros que dirigieron el plenario.

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