La Conferencia Latinoamericana del FIT-U y la organización de los desocupados

La unidad de ocupados y desocupados es im-pres-cin-di-ble y resulta estratégica en el marco de la depresión mundial.
Por Eduardo Belliboni dirigente nacional del Polo Obrero y del Partido Obrero

Federico Imas, Ojo Obrero Fotografía

Entre el 30 de julio y el 1° de agosto se concretó la Conferencia Latinoamericana organizada por el Frente de Izquierda – Unidad, que recogió la propuesta del Partido Obrero frente a la emergencia del proceso de rebeliones populares del año pasado en Chile, Ecuador, Puerto Rico y hasta en el corazón del imperialismo yanqui.

La evolución de la pandemia, que agravó la crisis mundial del capitalismo y reforzó las tendencias al colapso y a la depresión económica en todo el mundo, le dio a esta convocatoria una mayor trascendencia.

La Conferencia contó con la participación de más de 50 organizaciones latinoamericanas de 16 países y de Estados Unidos, representó un campo de reagrupamiento político de la izquierda que se reclama revolucionaria y se para en el campo de la independencia política de los trabajadores. A su vez, dejó muchas polémicas abiertas que se plasmaron en posiciones divergentes de las corrientes convocantes y los adherentes.

Crisis, depresión y desocupación

Desde luego, según una coincidencia de los analistas de todo el mundo y de todas las ideologías, el resultado de esta crisis será, entre otros, un derrumbe masivo de puestos de trabajo y, por lo tanto, un crecimiento exponencial de los índices de desocupación en todos los países del mundo casi sin excepciones, de la mano de la recesión y de la depresión mundial de la economía, por lo menos por un largo período.

“El desempleo constituye una situación generalizada en el mundo capitalista que se ha convertido en preocupación intensa y recurrente de gobiernos y organismos internacionales y que ha resurgido como tema central en la sociología de los países más ricos”, Unicef (del libro de Murmis y Feldman, “Sin trabajo”).

“Aumenta el desempleo en el mundo como consecuencia de la pandemia de coronavirus, las tasas de desocupación en algunas economías centrales se ubican en torno al 20%”, (Télam, 28/5).

Sin embargo en el debate de la Conferencia Latinoamericana y de EE.UU., que abarcó tres días y decenas de intervenciones. solo el Partido Obrero levantó un programa y una estrategia para abordar el problema que sufrirá la mitad de la clase obrera -el sujeto histórico de la revolución- que se quedará sin trabajo.

El movimiento piquetero, clasismo y cooptación

Llama la atención que las corrientes que pretenden orientar a la clase obrera en esta crisis ignoren o, peor, escondan su trabajo en el movimiento de desocupados en el país que conmovió al mundo en el período que se conoció como el Argentinazo, la rebelión popular que se llevó puesto el gobierno represor y ajustador de De la Rúa y que encabezó el movimiento piquetero, una aguda expresión de la lucha de clases en el país.

La im-pres-cin-di-ble unidad de ocupados y desocupados, que resulta estratégica en el marco de la cooptación estatal, la ofensiva de reformas laborales en todo el mundo y la precarización laboral, no formó parte de la intervención del resto de las corrientes que participaron de la Conferencia, que ignoraron un tema de primer orden para los intereses de la clase obrera.

En la Conferencia, Claudio Dellecarbonara (dirigente del PTS) habló en su intervención de una “tendencia a la cooptación” por parte del Estado de aquellos que sufren la pérdida de sus puestos de trabajo. Dellecarbonara no precisó una caracterización de esa “tendencia a la cooptación” y cómo combatirla, por lo tanto quedó como si fuera inevitable, como una característica inherente al movimiento de desocupados. Pero la política de cooptación el Estado la lleva adelante, no solo con los desocupados y sus organizaciones, sino con todas las organizaciones de lucha de las masas (de la juventud, ambientalistas, de la mujer) pero sobre todo con la de los trabajadores: los sindicatos. ¿Hay alguien más cooptado que la burocracia sindical, desde Daer hasta Yasky pasando por Moyano? En definitiva, la lucha por la recuperación de las organizaciones que construyen las masas para enfrentar la política capitalista es contra la cooptación. La lucha contra la burocracia sindical es fundamentalmente una lucha contra el Estado, ese es su gran valor revolucionario, si no fuera así sería reducirla al reclamo de la democracia sindical.

La cooptación ha sido particularmente fuerte en el movimiento de fábricas recuperadas, sin embargo, eso no habla de ninguna tendencia, sino de una lucha política por separar a las masas, ocupadas y desocupadas, de la influencia de los partidos patronales.

Las acciones del sindicalismo combativo y de la clase obrera en general han contado siempre con el apoyo activo del movimiento piquetero clasista. Ahí están las luchas de AGR, Pepsico, el Sutna, entre muchas otras, y las fábricas recuperadas. Fue fundacional del Polo Obrero en el período de ocupaciones de fábricas que siguió a la rebelión popular de 2001.

Entonces, ¿por qué el PTS limita la cooptación solo a los desocupados? Es conocida la posición reaccionaria del PTS sobre el movimiento piquetero y de su automarginación del período convulsivo del 2001.

Nuestra corriente, el Partido Obrero, polemizó históricamente con esta posición del PTS que bordea el prejuicio pequeñoburgués derechista:

“El desprecio petesiano por el movimiento piquetero en general, y por las valientes compañeras y compañeros del Polo Obrero en particular, viene de lejos. Mientras el Partido Obrero suscitó la fundación del Polo Obrero en el año 2000 para promover la organización revolucionaria de la fracción desocupada de la clase obrera -y su unidad con la ocupada-, el PTS se abstuvo de esa tarea mediante argumentos reaccionarios revestidos con fraseología falsamente marxista. El ‘partido de Del Caño’ caracterizó a los desocupados en forma diferenciada de la ‘clase obrera ocupada’»…Pero el ‘ejército de reserva’ cumple una función inherente al sistema capitalista, mucho más en su fase decadente -no externa o «excluida´’. Por otro lado, la reducción de la clase obrera como ‘aquella-que-está-frente-a-una -máquina-y-participa-en-el-sindicato» es impropia del marxismo, pues ignora la dinámica histórica y concreta de su formación y desarrollo. ¿O acaso el movimiento piquetero no se nutrió de la experiencia de los obreros que fueron despedidos (en trabajos con o sin máquinas)? Los organizadores de este movimiento habían sido delegados y activistas, que transmitieron esa experiencia y la potenciaron en una nueva etapa de la crisis capitalista argentina. » (Alejandro Lipcovich, Prensa Obrera 12/5/17).

Izquierda Socialista tampoco tomó el tema en las largas horas que duró la conferencia. Es una corriente que no intervino en el largo y rico proceso de organización de los desocupados desde las puebladas de Cutral Co y Mosconi pasando por las 7 ANTs (asamblea nacional de trabajadores) y por la masacre del Puente Pueyrredón, en la que cayeron Maxi y Darío y produjeron una conmoción nacional. Aunque no atacó la necesaria unidad de ocupados y desocupados, no opinó sobre el punto en esta Conferencia Latinoamericana

El MST es, de las corrientes convocantes, la única con un trabajo en el movimiento de desocupados, sin embargo tampoco eligió referirse a la cuestión.

El Teresa Vive (MST) tuvo un breve paso por el Frente de Lucha piquetero, frente único de más de 18 organizaciones con presencia en 20 provincias, que constituye un reagrupamiento clasista de los desocupados. Fue a las asambleas piqueteras de Parque Lezama que organizaron los planes de lucha contra Macri y que en el 2019 reventó la 9 de Julio con dos acampes multitudinarios, obligando a pronunciarse a todo el arco político, incluido Alberto Fernández que llamó a “abandonar las calles”.

El Mst-Teresa Vive estuvo ausente en esos planes de lucha, sin explicación; no llevaron adelante ninguna de las resoluciones de las asambleas de Lezama.

En las últimas jornadas de lucha contra el ajuste en cuarentena de los Fernández, el Teresa Vive eligió, en la gran jornada de lucha del 11 de junio pasado, movilizarse con la “Cuarta pata”, así llamada por su cercanía al Triunvirato Vaticano o de San Cayetano y no con el Frente Piquetero que levantaba un programa clasista.

Una orientación puesta a debate

La posición del PO en la conferencia, la única que presentó una orientación en el plenario, fue un llamado al conjunto de las organizaciones a intervenir en este aspecto fundamental de la crisis capitalista desde una perspectiva clasista:

“La organización de los desocupados junto a los trabajadores ocupados está llamada a jugar un papel revolucionario en el próximo periodo de lucha política, abierto por las rebeliones populares en Chile, Ecuador, Puerto Rico y Bolivia; y debe hacerlo con su programa y su partido.”

El Polo Obrero ha asumido la tarea de organizar a los obreros sin trabajo y con ellos a las barriadas populares y sus reivindicaciones, con un programa clasista, que parte de la lucha por el trabajo genuino, contra las variantes precarizadoras que impulsan las organizaciones oficialistas cooptadas por el Estado burgués en todas sus formas y que atacan los derechos laborales.

En este punto, el Polo Obrero hunde sus raíces en los métodos y la experiencia del histórico movimiento piquetero que, junto con las asambleas populares, constituyeron un incipiente proceso de doble poder de los trabajadores en el 2001.

Rescatamos su tradición de lucha callejera, los piquetes, los acampes y la unidad de ocupados y desocupados como punto estratégico de nuestro programa, para enfrentar la división que aprovechan los capitalistas para usar a los desocupados como ejército de reserva contra el salario.

El frente único ha sido una estrategia fundamental de la política de nuestra organización. Constituimos el frente de lucha piquetero que reúne a 18 organizaciones, con el que protagonizamos un plan de lucha contra Macri, con acampes y piquetes de decenas de miles de desocupados, ocupando la principal avenida del país.

Hoy en plena pandemia y en unidad con el PSC (Plenario del Sindicalismo Combativo) hemos salido a luchar contra el gobierno fondomonetarista y represor de los Fernández, levantando un programa reivindicativo y denunciando un dispositivo represivo preventivo contra las luchas; por eso decimos ¡fuera Berni!, aparición con vida de Facundo Castro, desmantelamiento de la Bonaerense, el Estado es responsable.

Este frente único de organizaciones piqueteras constituye un campo de independencia de clase por su programa y su acción, que fue votado en tres asambleas nacionales de delegados en el último año.

Conocemos que sobre este punto hay divergencias en las propias filas del FIT-U, pero entendemos que es un campo fundamental de disputa contra el nacionalismo burgués y la burocracia sindical que aprendieron las lecciones del 2001 y se han dado una política de cooptación de las organizaciones de desocupados. Llamamos a sumarse a esta lucha a las organizaciones del FIT-U.

La lucha por la defensa de los puestos de trabajo ante los despidos y cierres de empresas forma parte de una lucha imprescindible para los intereses de nuestra clase. Y se plasma en la consigna que levantamos de “ocupación de toda fábrica que cierre y despida y en el reparto de las horas de trabajo disponibles, en un mundo que va hacia la desocupación masiva y el crecimiento mundial de la pobreza”.

Quedó planteada por nuestro partido la continuidad de los debates y una nueva conferencia, esperamos que parte de los debates ocupen a la izquierda en modificar su hostilidad a la organización de los desocupados, en un mundo que marcha a la desocupación masiva.

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