Las organizaciones sociales y la violencia de género

De cara al próximo Encuentro Nacional de Mujeres.

El Polo Obrero en la movilización del 3J (Ni Una Menos)

Cuando se habla de organizaciones sociales y piqueteras en los barrios, muchas veces se las reduce a la asistencia alimentaria. Sin embargo, también cumplen un rol fundamental: el acompañamiento frente a situaciones de violencia de género, abuso y vulneración de derechos.

Para muchas mujeres e infancias, el primer lugar donde encuentran escucha no es una comisaría ni una oficina estatal. Es un comedor, una asamblea o una actividad barrial, es tan así que, a lo largo de los años, distintas compañeras se acercaron buscando orientación y acompañamiento.

Hace ya algunos años, en el barrio Villa Scasso, luego de una asamblea una compañera me contó su historia. Sufría violencia de género por parte de su expareja, padre de su hijo. Había realizado la denuncia, tenía una medida perimetral, pero él seguía encontrando maneras de amenazarla en persona y por redes sociales.

Fuimos juntas a realizar una nueva denuncia en la Comisaría de la Mujer de Kilómetro 35. La respuesta que recibió fue: "Te recomiendo mudarte y cerrar las redes sociales".

Tiempo después, luego, en una asamblea con la juventud en el barrio Independencia, otra compañera se acercó y nos dijo: "Tenemos un caso de abuso, la compañera necesita ayuda".

Ahí estábamos, asesorando a su mamá y acompañándolas desde afuera del Hospital Teresa Germani a altas horas de la noche.

Detrás de cada denuncia hay recorridos complejos. Hay miedos, dudas, silencios y, muchas veces, años de sufrimiento. En ese proceso, las organizaciones suelen cumplir un rol clave: acompañar, orientar, acercar información y sostener a quienes deciden dar el paso de denunciar.

Y muchas veces ese paso implica enfrentarse a una burocracia judicial que desprotege a las víctimas, libera agresores y vuelve más difícil el acceso a la justicia.

Por eso las organizaciones barriales se convierten en redes comunitarias que enfrentan la violencia y el aislamiento que atraviesan muchas mujeres.

La persecución y la realidad de las organizaciones piqueteras

Mientras se profundiza el ajuste sobre las políticas de prevención de la violencia de género, la Educación Sexual Integral y los programas de asistencia a las víctimas, las organizaciones sociales y piqueteras continúan construyendo espacios de lucha, escucha, acompañamiento y organización en los barrios.

Durante años se realizaron asambleas, talleres y encuentros donde mujeres y familias pudieron compartir situaciones de violencia, buscar orientación, organizarse y movilizarse para reclamar justicia.

El caso de Esther Mamani es un ejemplo de ello. Fue víctima de su ex pareja, quien fue condenado a cadena perpetua a fines de 2024. Ese fallo fue resultado de una lucha sostenida por familiares, compañeras y compañeros del Polo Obrero, organización de la que Esther formaba parte.

Son estas mismas organizaciones las que hoy enfrentan procesos de persecución y criminalización por parte de un Estado que descarga la crisis sobre las familias trabajadoras y promueve discursos que buscan responsabilizar a las víctimas y desacreditar sus reclamos, al tiempo que avanza en la persecución y criminalización de las compañeras que sostienen comedores, organizan asambleas, acompañan denuncias y construyen redes de contención para mujeres e infancias en los barrios.

Frente a esta realidad, las organizaciones piqueteras continúan siendo una herramienta fundamental para enfrentar la violencia, el aislamiento y la vulneración de derechos que atraviesan miles de mujeres en los barrios.

Por eso, además de denunciar a los responsables materiales de cada caso de violencia de género, es necesario fortalecer la construcción de estas organizaciones en nuestras barriadas para señalar la responsabilidad de un Estado que condena al desamparo a las mujeres pobres. Esta conclusión es clave en esta lucha, que no es de género contra género, sino de clase.

Porque mientras el régimen social tenga como fin explotar a las masas trabajadoras, la violencia va a seguir perpetrándose.

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