Un gobierno ajustador en crisis al que hay que enfrentar en las calles

La ministra de “¿Capital Humano?” anunció que no se enviarán más alimentos a los comedores populares

Foto: Gerardo Mirkin

El gobierno de Milei atravesó una semana de crisis, donde tuvo el primer paro nacional y una enorme movilización en el Congreso y en todo el país, al no conseguir los votos necesarios para aprobar la ley Ómnibus, bajó algunas medidas económicas para beneficiar a los capitales agroexportadores y, en la misma semana, la ministra de Capital Humano, Sandra Pettovello, licenciada en periodismo, anunció en relación a la asistencia a comedores que: “Se dio de baja el sistema de entrega discrecional de alimentos secos”.

Más allá de que se tomó casi dos meses para decir que no van a enviar más alimentos a los comedores, con lo que se ahorraron, los dos meses de entregas anteriores, la ministra utiliza en su comunicado el mismo argumento que varios medios de in-comunicación: “Queremos terminar con los gerentes de la pobreza”, dijo la licenciada. Y agregó: “La prioridad es y será que ningún argentino pase hambre”.

El gobierno de Milei, en 50 días, devaluó el peso en más de 100%, lo que llevó a un aumento de precios de los alimentos que osciló entre el 50 y el 75%; la inflación, que en el año supera el 200%, ha aumentado la pobreza superando el 50%, una cifra que es responsabilidad del gobierno de Macri, de los Fernández y, por supuesto, de Milei. ¡Gerentes de la pobreza son los gobiernos de las últimas décadas, no los que luchamos contra el hambre y contra todos esos gobiernos ajustadores!

La inflación también pulverizó el Programa Potenciar Trabajo, al punto que con un par de meses de inflación parecida a la de los dos primeros meses, el Plan Potenciar no tendrá ningún valor de compra, una forma de dar de baja TODOS los planes.

Es sabido que en la campaña electoral Milei dijo que “el ajuste lo va a pagar la casta”, pero resulta que quien paga el ajuste es el trabajador; la casta, los Bullrich, los Scioli y otros viejos integrantes de la casta se han integrado al gobierno.

La medida que anuncia la licenciada en periodismo, a la que le deben dar un mapa para ubicar un barrio popular, apunta contra la organización de los barrios, las organizaciones que estuvieron a la cabeza de la lucha contra el Covid, al punto de ser declarados sus integrantes como personal esencial y que son la última línea de defensa contra el avance del narco en los barrios, son la máxima preocupación del gobierno, al punto que la “Pato” Bullrich_Pueyrredón, otra cheta antiobrera, elaboró ni bien asumió, un protocolo antipiquete, aunque ya el 20 y el 27 de diciembre, así como el 24 de enero, se lo tuvo que meter entre sus dos apellidos.

La obsesión con los movimientos sociales y piqueteros es común a todos los gobiernos desde que en los ’90 irrumpió este indómito movimiento popular, desde la Alianza de De la Rúa -que reprimió hasta su caída-, pasando por Duhalde, que se tuvo que ir luego de asesinar a los compañeros Kosteky y Santillán; la cooptación de los Kirchner, que intentó por esa vía amortiguar la lucha de los movimientos, pasando por el macrismo, que reprimió y pactó hasta el gobierno de los Fernández, que integró en el gabinete a varios movimientos a pesar de ser un gobierno ajustador que pactó con el FMI.

Es claro que a los gobiernos capitalistas en crisis les preocupa la organización popular, y sobre todo el movimiento piquetero independiente, que fue en todos los gobiernos una piedra en el zapato de los ajustadores, marcando el camino de la lucha de clases, defendiendo incondicionalmente cada reivindicación conquistada.

La nueva etapa que indudablemente se abre con el advenimiento de un gobierno represor antiderechos, y sobre todo antiobrero, pondrá a prueba nuevas iniciativas que coloquen en primer lugar las reivindicaciones populares, como no lo hacen, una vez más, ni la CGT ni la CTA.

Los trabajadores y el pueblo se organizan cada vez con más fuerzas, asambleas populares se juntan en cada barrio y levantan programas de acción directa y de reivindicaciones, una gran asamblea por la cultura crece en iniciativas y se suma a los movimientos piqueteros, los sindicatos combativos, los organismos de derechos humanos, como ocurrió en el INCAA el pasado 29 de enero para organizar una columna el 31 cuando se vote la ley Ómnibus. En el movimiento piquetero se intensifican los contactos y las reuniones para una gran acción en los próximos días por la devolución de los alimentos y el aumento de los planes sociales. Desde el sur, como en los ’90, en Cutral Co, los piqueteros del Polo Obrero del Neuquén toman la vanguardia con un gran acampe en el centro de la ciudad, maduran rápidamente las condiciones, para poner en pie un Plenario Nacional de Ocupados y Desocupados, para organizar un plan de lucha, discutir un pliego de reivindicaciones y un programa de salida a la crisis capitalista en progreso.

Como lo marca nuestra historia, se renueva el canto del pueblo “¡Piquete y cacerola, la lucha es una sola! ¡Abajo el plan Milei!”.