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8 de Marzo de 2005 Día Internacional de lucha de la mujer

Marchamos a Plaza de Mayo
Por Corresponsal Plenario de Trabajadoras

El 8 de marzo de 1908, 129 mujeres, costureras, empleadas en la fábrica Sirtwood Cotton de Nueva York, murieron asesinadas por su propio patrón.


 


Habían ocupado la fábrica por mejoras en las condiciones higiénicas, tiempo para la lactancia, reducción de la jornada laboral a 10 horas (¡¡!!), no al trabajo infantil e igualdad salarial con los hombres.


 


Luchaban junto a más de 40.000 costureras en Manhattan.


 


Desde 1911, esta masacre consagró el Día Internacional de lucha de las trabajadoras del mundo entero.


 


Casi 100 años después, asistimos a un retroceso y hasta un agravamiento sin precedentes de las condiciones de vida y existencia de la mujer, y salimos a la calle por las mismas reivindicaciones.


 


El feminismo, separado de la lucha de clases, ha fracasado. Solamente un gobierno de trabajadoras/es puede abrir la vía para la emancipación de la mujer.


 


Vivimos bajo un gobierno que se reivindica “nacional y popular” y que ha terminado postrándose ante el capital; viene concediendo un papel más gravitante a la Iglesia en la educación, en los medios de comunicación y en el manejo de la asistencia social; pacta con Duhalde y con los viejos políticos en las provincias; mantiene la impunidad de los asesinos de Puente Pueyrredón; el gatillo fácil; los negocios inescrupulosos como los Cromañones y la aduana de Ezeiza.


 


Nuestras compañeras y compañeros, en cambio, están presos por pedir trabajo. Llamamos a luchar contra toda esta podredumbre.


 


A oponer a los gobiernos capitalistas una alternativa obrera y socialista.


 


• Libertad a todos los presos y presas políticos. Desprocesamiento de todos los luchadores.


 


• Contra la impunidad. Cárcel a todos los culpables y responsables de los crímenes de la Amia, Puente Pueyrredón y Cromañón.


 


• Universalización de los planes. Aumento de emergencia a 300 pesos. Salario mínimo de 800 pesos. Jornada de 8 horas.


 


• Igual salario para el hombre y para la mujer ante un mismo empleo. Anulación de las leyes flexibilizadoras. Prohibición de despidos.


 


• Derechos sexuales y reproductivos. Anticonceptivos gratuitos para no abortar, aborto legal y gratuito para no morir. Jardines maternales en todos los barrios, en las empresas y lugares de estudio.


 


• Separación de la Iglesia del Estado. Exclusión de la Iglesia de toda función asistencial, educativa y en medios de comunicación. Ni un peso del Estado a las organizaciones confesionales.


 


Llamamos a convertir el 8 de marzo en una gran jornada de denuncia y de lucha para impulsar este programa y esta perspectiva. Nos concentramos a las 16 horas en Congreso.