Mujer

24/2/2024|1687

8M: una batalla política central para hacer frente al plan de guerra de Milei y los capitalistas

El gobierno de Milei eligió nuestro movimiento como un centro de ataques

Se prepara un nuevo 8 de marzo en todo el país que augura volver a poner a las mujeres y diversidades con fuerza nuevamente en el escenario político nacional. La jornada de lucha en el día internacional de las mujeres trabajadoras cobra un relieve especial en la actual etapa. No sólo porque nos enfrentamos a una ofensiva de características gigantescas, y las mujeres somos las más vulnerables ante un régimen de agravios sistemáticos, sino porque tenemos el desafío de volver a asociar nuestras demandas y reivindicaciones a las necesidades urgentes de toda la clase obrera, en tiempos en que nuestra agenda está siendo explotada desde un campo político reaccionario, con el objetivo de dividir a lxs trabajadorxs y hacer pasar un ajustazo histórico.

En esta jornada internacionalista, la proclama por Palestina libre, contra el genocidio del Estado de Israel, debe ser un grito común de las mujeres y diversidades para enfrentar el genocidio y denunciar a los cómplices del sionismo en nuestro propio territorio. No es un tema ajeno a la convocatoria ya que desde las filas de este feminismo combativo y de lucha es que se están organizando acciones en diferentes lugares y en las redes para vencer el bloqueo del poder mediático sionista en todo el mundo.

Para dar esta batalla, de norte a sur del país, ya se empezaron a reunir asambleas para organizar la movilización, congregando a numerosos sectores, incluso a algunos ligados al gobierno anterior que se encontraban en una total parálisis. El 25 de noviembre, Día de lucha contra las violencias hacia las mujeres, cuando ya había triunfado Milei, la izquierda y sectores piqueteros e independientes movilizamos de a miles en todo el país, siendo esa la primera marcha que le marcó la cancha al gobierno de Milei, una condición fundamental para enfrentar el ataque feroz que vino a implementar.

Paro nacional y plan de lucha

Desde que asumió, este gobierno no hace más que redoblar la ofensiva contra las y los trabajadores. En apenas dos meses sumó 3 millones y medio de nuevos pobres. El casi 60% de pobreza está haciendo estragos entre las mujeres y lxs niñxs. Muchas de ellas son las que sostienen los comedores populares que Milei quiere cerrar dejando sin asistencia alimentaria a más de 11 millones de personas, cuando la canasta alimentaria y el presupuesto para sostener a las infancias se han vuelto imposibles. Las piqueteras, que fueron blanco de ataque de todos los candidatos patronales en la campaña electoral, siguen siendo las más precarizadas y violentadas cuando defienden el plato de comida de sus familias. No sólo congelaron los planes Potenciar Trabajo, también lo están dando de baja para las madres que cobran un embargo por cuota alimentaria de sus hijxs, o para las que cobran una pensión por discapacidad de sus niñxs. Para las asambleas de mujeres resulta fundamental reclamar a la CGT y las CTAs plan de lucha y paro nacional hasta derrotar este plan de guerra que se ejecuta en primer lugar a través del plan licuadora: la inflación es el gran instrumento del capital para licuar los ingresos de las y los trabajadores.

En paralelo, la ministra Pettovello cierra convenios millonarios, otorgando fondos PNUD a sectores como Cáritas, Aciera o la Fundación Conin (lo más retrógrado del oscurantismo clerical), para que intervengan entre los más golpeados por la crisis -reforzando una política que sostuvieron todos los gobiernos. Ni “no hay plata”, ni “basta de intermediarios”; lo que Milei quiere es financiamiento (y negocios) para los esbirros de una ideología estructurada en la defensa de la explotación obrera, la discriminación de las mujeres y diversidades y la sumisión ante la ofensiva capitalista. Mientras, congelan y amenazan con dar de baja el Plan Acompañar, una asistencia económica para mujeres víctimas de violencia que ya de por sí era sumamente precaria: con escasa difusión de su existencia, incompatible con los planes sociales y un monto bajísimo para poder revertir las necesidades de quienes lo solicitaban.

El ajuste es total y en todos los frentes. Atacan a lxs docentes negando la paritaria y arremeten contra el derecho a la educación para las familias trabajadoras que asisten a la escuela pública. Agravan la crisis de vivienda con la fiesta de los especulados inmobiliarios, mientras se agolpan en las villas las mujeres pobres y sus familias, expuestas a las mafias de narcos y policías y a los peores abusos del Estado. Hay crisis de transporte en numerosas provincias y aumentan la Sube a niveles impagables. Golpean con la inflación, los tarifazos, los despidos. La destrucción del salario, en un cuadro de fuerte recesión, se ha convertido en el corazón de la re-estructuración económica que pretenden. Como muestra, las trabajadoras de casas particulares, más de un millón y medio de mujeres, cobran menos de 200.000 pesos mensuales en promedio.

Para defender el aborto legal y pelar por la educación sexual laica y científica

El gobierno de Milei eligió poner nuestro movimiento como un centro de los ataques, manipulando con un relato que presenta nuestra agenda como propia de una “minoría privilegiada”. En su universo, la casta son los niños, los jubilados, las mujeres y diversidades. Desde el primer día amenaza contra el derecho al aborto legal, interesado en reponer la centralidad como ideología oficial del Estado de una concepción de minusvalía y desprecio de las mujeres -la misma que explica la fatalidad de los femicidios diarios, los trabajos más precarios para las mujeres, la desigualdad salarial, los abusos y la protección estatal de quienes perpetúan esta barbarie. Sabe bien que la conquista de la marea verde, que sólo fue posible con una movilización excepcional contra todos los partidos y poderes del Estado, fue un golpe para ese andamiaje capitalista de control social y división de los explotados. Porque puso en primer plano el derecho de las mujeres a decidir, y especialmente el de las trabajadoras y pobres -que son las que ponen en riesgo su vida con la clandestinidad. En este plan reaccionario Milei no está solo, sino que cuenta con el apoyo de buena parte del PJ, como lo ilustra la Tucumán de Jaldo, donde se acaba de denunciar que para ingresar a trabajar en cualquier dependencia estatal, las mujeres deben antes firmar una declaración jurada aclarando si se hicieron o no un aborto.  Se trata del gobierno de Jaldo y Manzur, a quienes  un ala del feminismo institucionalizado defendió en varias oportunidades.

Si Milei no se animó aún a meterse con este derecho en la ley ómnibus o el DNU, y luego le bajó el pulgar al proyecto de sus propios diputados, es porque sabe que se arrancó con un tsunami de lucha en las calles y especula con la potencia de la ola verde, a la que primero quiere derrotar en una suerte de “batalla cultural” de tipo fascistizante. Milei nos mostró los dientes y nosotrxs tenemos que responder con firmeza, porque la única manera de derrotar esta intentona ultra reaccionaria es volviendo a ganar las calles y a conquistar una mayoría social que defienda nuestra causa. El 8M es una gran oportunidad para que la ola verde vuelva a mostrar su fuerza.

Con independencia de todos los gobiernos

Para sus planes, Milei explota a su favor una política fuertemente derechizada del peronismo, que hizo crecer posiciones reaccionarias desde el poder del Estado. Se monta sobre la estafa que representó el feminismo de los ministerios, que usó nuestras banderas como taparrabos de una política fondomonetaristas que dejó un 45% de pobres y niveles récords de feminización de la pobreza (casi un 70% entre los indigentes). Quiere explotar el desprestigio y la bronca popular contra funcionarias que se pusieron el pañuelo verde para hambrear al pueblo, haciendo propaganda en torno a una “reforma judicial feminista” cuando no hicieron nada para garantizar el acceso a la justicia de quienes más lo necesitaban, reforzando la contención de las iglesias, con programas y subsidios del Estado de todo orden, y mandando a archivo los reclamos por una efectiva aplicación de la ESI y su carácter laico, científico y respetuoso de las diversidades.

La única manera de que superemos esta trampa es organizándonos con absoluta independencia política este 8M y que la jornada sirva para levantar el reclamo a la CGT y la CTA de la imperiosa necesidad de un paro general y plan de lucha en defensa de toda la clase trabajadora. La confluencia en las calles no debe confundirse con una subordinación política a un nacionalismo que pavimentó y permitió el ascenso de un Milei. La negativa de estos sectores al reclamo a las centrales, sólo las coloca a la rastra de un plan de contención que nos lleva a la ruina.

Por el contrario, necesitamos el paro, necesitamos a las y los trabajadores organizados y en pie de lucha, necesitamos a la ola verde de nuevo en las calles. Vamos por una asamblea nacional de trabajadores ocupados y desocupados, junto a todos los sectores en lucha, que también potencie la pelea de las mujeres y diversidades. Y vamos con todo a poner en pie un masivo y combativo 8M en todo el país.