Mujer
16/10/2026
Absolvieron a Cecilia Morales: una victoria del movimiento de mujeres y diversidades
Había sido condenada por sobrevivir a un intento de femicidio.
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El martes por la noche nos enterábamos de la noticia de la absolución de Cecilia Morales, quien había sido condenada a 15 años de prisión por la muerte de Jorge Junco en un contexto de violencia de género. La justicia demostró su carácter de clase al procesarla en tiempo récord, así como el rol del Estado que, mientras garantiza la impunidad de violentos y femicidas, juzga y condena a una mujer víctima de violencia de género por sobrevivir a un intento de femicidio.
El proceso judicial estuvo plagado de irregularidades destinadas a cerrar la causa de manera exprés. El hecho ocurrió en marzo de 2025 y la elevación a juicio se ejecutó en tiempo récord en junio del mismo año, omitiendo pruebas fundamentales. La justicia no realizó las pericias psicológicas necesarias para evaluar los efectos del trauma en Cecilia ni convocó a testigos clave que podían dar cuenta de las agresiones sistemáticas que sufría. Este accionar no respondió al deseo de hacer justicia, sino a una política que busca criminalizar a las mujeres que se defienden ante la ausencia total de contención por parte del Estado.
El motivo de la revocación de su condena
La Sala IV del Tribunal de Casación Penal de la provincia de Buenos Aires, integrada por los camaristas Mario Eduardo Kohan y María Florencia Budiño, tuvo que admitir que la condena a Cecilia prescindió de la perspectiva de género que debe guiar el examen del caso.
Al momento de ser detenida, Cecilia presentaba golpes en el rostro, marcas en el cuello y heridas en las piernas; datos que se confirmaron mediante la pericia médica. Para Casación, esas lesiones corroboraban aspectos centrales de su relato, los cuales habían sido descalificados por el tribunal condenatorio sin analizarlos adecuadamente.

La importancia de la organización y la lucha
La causa de Cecilia Morales cobró relevancia y visibilidad a raíz de la intervención del movimiento de mujeres -que hizo propia la lucha por su absolución- y de Carolina Abregú, quien tomó su caso.
La intervención del movimiento fue fundamental para avanzar hacia la absolución: se impulsaron campañas de fotos y agitaciones callejeras, e incluso se llevó el reclamo al último Encuentro Plurinacional de Mujeres y Diversidades en Córdoba. Allí, bajo la consigna central de esta lucha, "Sobrevivir no es delito", se contó con el apoyo de familiares de víctimas de femicidios y de todes les presentes.
La absolución de Cecilia representa una conquista para el movimiento de mujeres. En esa línea, debemos redoblar la lucha para que no haya más mujeres presas por defenderse.
El Estado es responsable. Ni una menos.




