Mujer
24/8/2026
Aluminé (Neuquén): otro intento de femicidio y la bronca popular contra el Estado
La responsabilidad estatal expone a las mujeres a más violencia de género.

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En la noche del viernes 21, Noemí Matamala, comerciante de 49 años de Aluminé (Neuquén), fue atacada a hachazos en la cabeza por su expareja, en un galpón lindero a su vivienda. La encontró su propio sobrino, alertado por los gritos que también escucharon vecinos y una amiga.
Noemí fue derivada de urgencia de Aluminé a Zapala y de ahí a Neuquén capital, en código rojo, donde permanece internada en el Hospital Castro Rendón con pronóstico reservado y riesgo de vida. Presenta lesiones cerebrales severas, múltiples fracturas y sangrado; está sedada, con asistencia respiratoria mecánica y con signos de daños neurológicos que podrían ser irreversibles. Su vida pende de un hilo mientras la Justicia recién empieza a moverse.
El agresor, que había escapado tras el ataque, fue detenido al día siguiente. Tal fue la bronca popular que las propias fuerzas de seguridad tuvieron que sacarlo de Aluminé y trasladarlo a Zapala para evitar que la gente le hiciera justicia por mano propia.
La vivienda del atacante terminó incendiada. La Fiscalía recién formuló cargos por tentativa de homicidio agravado por violencia de género con cuatro meses de prisión preventiva, una respuesta tardía frente a un ataque que casi termina en un femicidio consumado.
El acusado tenía pedido de captura
El acusado, Lucas Serrano de 38 años, registra pedidos de captura del Poder Judicial de Chaco por una causa de abuso sexual y otra de robo. Es decir, un hombre prófugo de la Justicia de otra provincia por una causa de abuso sexual pudo circular libremente por Aluminé hasta casi cometer un femicidio. Ningún sistema de alerta, ninguna base de datos interconectada, funcionó para detectarlo antes de que fuera demasiado tarde.
No se trata de una fatalidad, es responsabilidad directa del Estado. Un hombre con un pedido de captura vigente por abuso sexual estaba, de hecho, en libertad y sin ningún control en otra provincia.
Por eso no podemos considerar que es un hecha aislado: hablamos de un Estado, tanto de Neuquén como de Chaco, que tuvo en sus manos la información para prevenir este ataque y no actuó. Esa es la responsabilidad política que hay que señalar y exigir que se investigue, además de la responsabilidad penal del agresor.
La movilización popular
El sábado 22, el pueblo de Aluminé se movilizó en la Plaza San Martín bajo la consigna "Justicia por Noemí", exigiendo el máximo rigor de la Justicia. Una nueva expresión de que, frente a la violencia patriarcal y misógina, es la organización y la movilización popular la que empuja las cosas en la exigencia de investigación de las responsabilidad estatales y de justicia.
En abril de este año, en la propia Aluminé, durante el Primer Encuentro Provincial de Mujeres y Disidencias, ya se denunciaba que días antes había ocurrido otro intento de femicidio en la vecina Villa Pehuenia. Los crímenes machistas se repiten en la zona cordillerana porque el Estado neuquino, gobierne quien gobierne, deja a las mujeres del interior absolutamente libradas a su suerte.
A eso se suma que los propios dispositivos de género de Neuquén, la Línea 148 y el Dispositivo de Atención a Varones luchan por mantenerse activos frente al desmantelamiento que ejecuta el gobierno provincial.
En el interior, la situación es aún peor: mujeres de localidades alejadas ni siquiera tienen transporte para llegar a radicar una denuncia, y en comisarías chicas muchas veces ni se las toman, por la cercanía de los propios policías con los agresores. El propio programa de Educación Sexual Integral, que debería trabajar la prevención desde las aulas, se sostiene en toda la provincia con un equipo de apenas cuatro personas, sin materiales ni formación desde que el gobierno de Milei le cortó el financiamiento nacional.
Mientras tanto, la renta petrolera de Vaca Muerta sigue batiendo récords. Plata para sostener el negocio de las petroleras hay de sobra; lo que no hay es un peso para poner personal, refugios y transporte que permitan prevenir y asistir a las mujeres del interior antes de que sea demasiado tarde. Este es el verdadero contraste que hay que señalar: un gobierno provincial que administra el ajuste y la represión, alineado con Milei, mientras la violencia machista sigue matando.
Desde el Plenario de Trabajadoras y el Partido Obrero, acompañamos la bronca y la movilización del pueblo de Aluminé, y exigimos justicia real para Noemí y que se investigue la responsabilidad del Estado, tanto de Neuquén como de Chaco, por no haber actuado a tiempo.
Planteamos con claridad lo que hace falta: presupuesto genuino, personal en planta permanente y refugios en cada localidad del interior, no promesas ni programas vacíos. Solo la organización y la lucha de las mujeres y del conjunto de la clase trabajadora puede torcerle el brazo a un Estado que, una y otra vez, es responsable. Vamos por un consejo autónomo de mujeres y diversidades.




