19/02/2004 | 838

Día internacional de la mujer

Qué bien se ve un gobierno con el nombramiento de una mujer como la Argibay… Casi parece progresista: soltera, sin hijos, partidaria del aborto, "atea militante" y odiada por la Iglesia: un sueño dorado casi hecho realidad…


El método K ha desembarcado en el problema de la mujer. Utilizando las ilusiones de las feministas en el nombramiento de la jueza Argibay, legitima la podrida y desprestigiada Corte Suprema. La misma operación que hizo con el nombramiento del "garantista" Zaffaroni. Argibay ya anunció que no estaba para legislar sino para cumplir la ley.


Las enormes movilizaciones que hemos llevado adelante el año pasado por el derecho al aborto legal y gratuito, y contra la violencia hacia la mujer, así como el porcentaje altísimo de mujeres dentro del movimiento piquetero, han alertado al gobierno del potencial revolucionario que tenemos las mujeres, e intenta ahora sacarnos de las calles con una zanahorita. Como si hubieran terminado las coimas en el Pami con Gaviola y Ocaña; como si alcanzara con autotitularse hijo de las Madres de Plaza de Mayo, mientras los genocidas andan libres por las calles, como Suárez Mason; como si la ley de reforma laboral que prepara en secreto no fuera más negrera que la de las coimas del Senado.


El derecho al aborto es un problema político. Las mujeres proletarias estamos condenadas a parir y parir el ejército que les dará de comer a los burgueses. Los capitalistas no tienen ningún remordimiento en condenar a miles de mujeres a la muerte por aborto clandestino, y encima, en nombre del "derecho a la vida". El aborto es la primera causa de muerte de la mujer en América Latina y la posibilidad de abortar, aun en causas extremas, es negada sistemáticamente y seguirá siéndolo aún con Carmencita en la Corte Suprema. Un Estado que no proporciona anticonceptivos gratuitos (a las compañeras les cobran los forros en las salitas), que no educa a los adolescentes en una sexualidad libre y en los métodos anticonceptivos, que prohíbe la píldora del día después, es un Estado interesado en mantener bien poblado el ejército de reserva.


Los casos límite como el de Romina Tejerina o la adolescente de Bahía Blanca, son un escarmiento del Estado a todas las mujeres para que sepan que no pueden escapar al mandato de la maternidad aunque sea fruto de las más aberrantes violaciones; que son la "máquina de carne", y no importa lo que deseen.


Por otra parte, el derecho al aborto es una ficción jurídica para ocultar el carácter de clase del problema. Para una mujer de la burguesía, un aborto es una internación en una clínica privada por un "malestar" y más o menos 2.000 pesos; para una mujer obrera, un aborto es una sangría. Sólo la gratuidad del aborto, con la sola decisión de la mujer como requisito, permitirá a la mujer trabajadora acceder a este último recurso ante una maternidad no deseada.


Nada está garantizado con la designación de Carmen; y las miles de mujeres que estamos en el Polo Obrero lo sabemos. Sólo hay un método para resolver el problema para la mujer trabajadora, los métodos piqueteros. Lo s mismos con los cuales debatimos en la Comisión de Mujeres de la V ANT; con los cuales debatimos contra las mujeres del Estado y la Iglesia en el Encuentro de Mujeres de Rosario, imponiendo las votaciones en las comisiones, marchando a puro piquete el 25 de noviembre, cuando le arrancamos al gobierno una gran cantidad de anticonceptivos.


Por ello, llamamos a todas las mujeres trabajadoras a movilizarnos masivamente el 8 de marzo, Día Internacional de la Mujer, y las invitamos a participar y debatir en la VI ANT del 27 y 28 de marzo por un plan de lucha conjunto que le arranque al gobierno todas nuestras reivindicaciones.

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