28/05/2021

El trabajo precario y la violencia sobre la mujer trabajadora son la norma en Salta

Intervención de trabajadoras salteñas en el II Congreso del Plenario de Trabajadoras.

La segunda jornada del II Congreso del Plenario de Trabajadoras arrancó con la Comisión de Trabajo precario. Los testimonios de las compañeras mostraron la enorme desocupación de Salta, agudizada por el crecimiento de los contagios. Una realidad de mujeres obligadas a aceptar bajos salarios y sobreexplotación como trabajadoras de casas particulares, o de trabajo eventual y cuentapropista. La composición de una población con el 50% de pobreza, que afecta en primer lugar a la mano de obra femenina.

Con el Polo Obrero, muchas de ellas comenzaron por primera vez a organizarse en forma colectiva. Ellas, las más precarizadas, absorbiendo todos los aprendizajes de una organización que las introduce obstinadamente en los métodos de la clase obrera, para enfrentar al Estado por un sinnúmero de reclamos, desde la comida, el trabajo, la vivienda, la escuela de sus niños, hasta una vida familiar sin violencia.

Porque la pobreza y la violencia sobre las mujeres son la marca de Salta. Será por esto que el grueso de las compañeras salteñas participó en la comisión de Femicidios y Violencia del Estado, compartiendo sus propias vivencias y de cómo el Estado les fue cerrando las puertas en vez de dar una asistencia concreta para protegerlas. Y no es para menos, Salta no baja de las 12.000 denuncias por año que realizan las mujeres en fiscalías y comisarías, donde solo reciben perimetrales que nadie hace cumplir. Como lo ocurrido con el último femicidio en Barrio San Calixto, donde fue asesinada Yesica Solís, hace cinco días, a manos de su expareja; una madre sola de un barrio pobre, tan pobre como los barrios donde viven las compañeras del Polo Obrero.

En la misma semana se cerraba impune el femicidio de Jimena Salas, asesinada en la localidad de Vaqueros en el 2017. La Justicia salteña llevó a juicio al esposo, acusado de encubrimiento (no se sabe de quién) y a un vendedor ambulante, acusado de actuar de campana, tampoco se sabe de quién. El juicio terminó en un bochorno judicial, todos absueltos y sin saber quién mató a Jimena.

La experiencia con los cinco Juzgados de Género y con el Polo Integral de la Mujer, sigue el rumbo del Ministerio de la Mujer de Fernández: nada. Y continúan los femicidios.

Vamos con las compañeras del PDT y del Polo Obrero en todo el país, a organizarnos para poner fin a esta barbarie.

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