18/02/2021
NI UNA MENOS

Emilse Stefania Gajes, compañera del Polo obrero, sexta víctima de femicidio en Córdoba

Había efectuado denuncias por violencia de género que el Estado desoyó.
Por Cintia Frencia Plenario de Trabajadoras Córdoba

Este 17 de febrero se sumó un nombre más a la lista de víctimas fatales por violencia de género: Emilse Stefania Gajes, de 25 años, compañera del Polo Obrero de Córdoba. Su cuerpo sin vida fue encontrado en cercanías al estacionamiento de los consultorios externos del Hospital Misericordia, sobre la calle Ayacucho, en barrio Cáceres de la capital a metros de la casa de su pareja.

Los vecinos de la zona declararon a los medios del lugar que habían presenciado el día anterior al hallazgo un fuerte ataque a la víctima por parte de su pareja. Era de público conocimiento que Emilse sufría violencia de género, no sólo por los hechos visibilizados sino también por las denuncias previas que ella y su familia realizaron contra su agresor, Fabricio Natanael Acuña, un exestudiante para policía.

Valiéndose de un enorme operativo mediático, desde la justicia se ha lanzado una maniobra de encubrimiento para cerrar el caso caratulando la causa como un «suicidio». De esta forma omiten la enorme responsabilidad que le cabe a las dependencias estatales que tenían conocimiento de la situación de violencia y vulnerabilidad de Emilse, y aún así decidieron no intervenir.

Una historia de abandono

Emilse llevaba 9 años en una relación extremadamente violenta con Acuña. Desde muy pequeña la indujo a las drogas, recurso que utilizó como mecanismo de opresión y sometimiento. Con el acompañamiento de su familia en noviembre del 2020, Emilse después de años logró radicar una primera denuncia mientras transitaba su embarazo. Fueron los profesionales de la salud que la atendieron en la Maternidad Provincial luego de ser agredida quienes la empujaron a realizarla. La única respuesta obtenida por el Polo de la Mujer fue una asistencia psicológica. En febrero del 2021 realiza una segunda denuncia, motivo por el cuál la justicia dispone la detención por 20 días de Acuña, luego de ese periodo fue liberado con una restricción perimetral que no se garantizó.

En el caso tuvo intervención la Senaf por la custodia del hijo que tenían en común, la Justicia a partir de las denuncias realizadas en tribunales de violencia y de familia, el Polo de la Mujer y el IPAD (Instituto Provincial de Alcoholismo y Drogadicción), donde Emilse fue internada para hacer un tratamiento de desintoxicación. Todos y cada uno de estos organismos le dieron la espalda. No se dispuso de equipos interdisciplinarios que dieran asistencia y seguimiento a la situación de vulnerabilidad en la que se encontraba Emilse; la justicia no investigó ni dio seguimiento a las sucesivas denuncias de ella y sus familiares; las fuerzas de seguridad no garantizaron el efectivo cumplimiento de la restricción perimetral. El Estado de conjunto negó los múltiples pedidos de ayuda de Emilse.

En este estado de abandono, Emilse encontró en el Polo Obrero un espacio de organización y de lucha. Contra la voluntad de su agresor, se integró a la asamblea del Polo Obrero de B° Boulevares y comenzó a participar de los enormes planes de lucha que encaró el movimiento piquetero combativo por las necesidades que el Estado una y otra vez ningunea en cada partida que recorta de los comedores populares, con la reducción en la asistencia social, la desocupación y la miseria, un coctel explosivo que deja atrás cualquier intento de las mujeres violentadas de rehacer sus vidas lejos del agresor. Ella era una luchadora, que buscó y encontró una vía para salir adelante.

Desmantelar el encubrimiento

La premura de la justicia en cerrar la causa ha incurrido en todo tipo de irregularidades procedimentales y judiciales. Sin haber finalizado las pericias, sin la autopsia, la teoría del suicidio que dejaron trascender en los medios de comunicación busca encubrir una clara situación de violencia por la que tuvo que atravesar nuestra compañera. Se omiten deliberadamente los testimonios de varios vecinos que señalan haber visto al sujeto retirarse del lugar donde encontraron a Emilse tras recibir múltiples agresiones.

La muerte de Emilse es la consecuencia final de un Estado Femicida. Se trata del sexto en Córdoba en lo que va del 2021, y se da en el marco de la desaparición de Ivana Módica en La Falda, cuyo principal sospechoso es también miembro de las fuerzas de seguridad.

Junto a la familia de Emilse, al Polo Obrero y al Plenario de Trabajadoras emprendemos una campaña para exigir justicia por Emilse. Comprometidas a fondo por hacer efectivo nuestro grito de «Ni una menos», la movilización realizada en el día de hoy con más de 4.000 compañeros y compañeras del Polo Obrero en Córdoba tuvo como una de sus principales banderas la exigencia de justicia por nuestra compañeras. Este es el comienzo de un plan de lucha hasta encerrar a todos los responsables políticos y materiales de este crimen. Llamamos al movimiento de mujeres a abrazar esta causa para derribar el operativo de encubrimiento estatal.