Mujer

5/10/2022

Formosa: sobre los dichos del obispo por el cuidado y la educación sexual de la juventud

Separación de la Iglesia del Estado ya.

Juan Vicente Conejero.

En los últimos días surgió un debate sobre la vasectomía y la ligadura de trompas en los jóvenes, a raíz de una campaña impulsada desde el Ministerio de Salud de la Nación referida a la utilización de métodos anticonceptivos a partir de los 16 años. Se trata de una discusión sobre salud reproductiva y educación sexual, que debería ser abordada por científicos, personal de salubridad y especialistas, ya que es un tema que requiere de un análisis profundo.

Por esto, el obispo diocesano, Juan Vicente Conejero, histórico enemigo de los derechos de las mujeres y diversidades, salió a dar declaraciones en las que caracteriza como “lamentable” e “irracional” la campaña, alegando que va en contra de los designios de dios, y centrando la atención en la preservación de la vida. Llevando así un tema que tiene que ver con el cuidado de la salud al campo de la acción reaccionaria y oscurantista sostenida por la Iglesia en contra del derecho a la interrupción voluntaria del embarazo. El eje de la cuestión debería estar puesto en la necesidad de ofrecer a las juventudes información laica y científica sobre los cuidados de la salud, la prevención del embarazo no deseado y de las ITS.

Sin embargo, el obispo formoseño acotó el debate a los propósitos de la Iglesia de operar sobre nuestros cuerpos, nuestra sexualidad y la libre decisión de las personas. Su discurso “en defensa de la vida” ha sido caballito de batalla en los años en que el movimiento de mujeres y disidencias peleaba en las calles para conquistar el aborto legal, seguro y gratuito.

Formosa es una de las provincias con los índices de embarazo adolescente más alto (la tasa llega a un 35% cuando a nivel nacional es de un 25%) y que presenta el mayor índice del NEA en los porcentajes de VIH (32,9%), superando en ambos casos la media nacional. Datos que alertan y requieren de una intervención inmediata del Estado provincial en materia de prevención.

Ante esto, Conejero planteó la necesidad de educar en las familias e instituciones para que la sexualidad sea vivida responsablemente, cuando en la realidad son las iglesias las principales opositoras a una implementación efectiva de la Ley de Educación Sexual, que ya lleva 16 años sin ejecutarse como corresponde.

La injerencia clerical en los ámbitos de la salud y la educación, apoyada por los gobiernos, es un obstáculo para el pleno desarrollo de una sociedad libre de prejuicios y sometimiento. Debemos luchar por la correcta implementación de la ESI científica y laica sin intervenciones de las religiones e iglesias.

Para avanzar en el cumplimiento de esta ley y la conquista de las que nos faltan es necesario que en la provincia se ponga en pie un movimiento de mujeres y diversidades, así como también de la juventud, que luche contra el ajuste de los gobiernos y sus recortes en salud y educación, y exija la inmediata separación de las iglesias del Estado.