14/12/2020
ABORTO LEGAL

Formosa y los guardianes del aborto clandestino

Por Mariana Capra Plenario de Trabajadoras Formosa

Foto: Juan Cruz, Ojo Obrero Fotografía.

En una extensa jornada de disertaciones se aprobó el proyecto oficial del aborto legal en la Cámara de Diputados del Congreso Nacional con 131 votos a favor y 117 en contra. La obtención de esta media sanción es una conquista de la movilización de la marea verde que se mantuvo en pie de lucha a lo largo del país y de los años. Entre los votos negativos se cuentan cinco de los diputados por Formosa que dieron la nota siendo la única provincia que votó en contra en un 100%.

Una de ellas fue la diputada por el FdT Nelly Daldovo, quien se incorporó a la cámara baja en reemplazo del reelecto Luis Basterra, ahora Ministro de Agricultura.

Resultan escandalosas las declaraciones de Daldovo, quien en una entrevista con un medio local no tuvo descaro en manifestar su «tristeza» por la media sanción obtenida. Además justificó su voto en contra diciendo que lo hizo «por convicción, formación y una militancia que le hace ver así» y, como si esto fuera poco, agregó que «en Formosa tenemos un Gobierno profundamente humanista y cristiano, que se traduce en hechos a favor del pueblo formoseño». ¿Qué podría tener de humanista un gobierno que tiene a casi la mitad de la población en la pobreza y niega derechos elementales por mandato de las Iglesias?

Otra de las nuevas incorporaciones del FdT es Graciela Parola, quien en la campaña electoral del 2019 jugó a ganar votos del feminismo formoseño circulando por debajo que estaba a favor de la legalización de aborto pero que no podía pronunciarse públicamente debido a las presiones que recibe. Finalmente, se apegó al voto negativo sin dar ningún argumento para ello, al igual que su compañero de bloque Fernández Patri.

Quedó en evidencia que el modelo formoseño de Gildo Insfrán está lejos de ser uno comprometido con las necesidades de las mujeres como intentan hacer creer, siendo que en tres décadas de gobierno no ha impulsado ningún tipo de política en favor de las mujeres y diversidades a pesar de ser una de la provincias con mayor tasa de embarazo adolescente no intencional, con altos índices de denuncias por abuso sexual infantil, donde niñas víctimas de violaciones son obligadas a parir y donde hay numerosas internaciones anuales por complicaciones derivadas de abortos inseguros.

Los diputados por la UCR, en concordancia con su política tradicional antipopular, dijeron no al proyecto de IVE.  Por un lado, Mario Arce mantuvo su voto contra las mujeres como en el tratamiento anterior y Ricardo Buryaile se excusó en una profunda preocupación por las condiciones de la salud pública en la provincia. Resulta cuando menos irónico siendo que formó parte de la coalición que llevó al gobierno a Macri, gobierno que ejecutó recortes y ajustes deplorables que llevaron a la eliminación del Ministerio de Salud de la Nación, reduciéndolo a la categoría de Secretaría en el año 2018.

Los reclamos del movimiento por el aborto legal de la provincia fueron completamente desoídos por los diputados tanto de la UCR con su tradición antipopular como del peronismo que se muestran incapaces de sostener sus discursos de nacional y popular a la hora de accionar en favor de las mujeres pobres, ya que se encuentran ocupados obedeciendo las presiones de la Iglesia, al punto de basar sus argumentos políticos en creencias religiosas personales.

Esta amplia negación de la realidad por parte de nuestros representantes en el Congreso no es casual, pretende aleccionar al movimiento de mujeres y disidencias de Formosa que desde el 2015 se viene organizando y volcándose a las calles contra la violencia machista, por ni una menos y el aborto legal.

Para garantizar nuestros derechos necesitamos romper de una vez por todas con esa histórica alianza que los gobiernos capitalistas pactan con las iglesias en pos de asegurarse la contención social en un contexto de profunda crisis mundial. Debemos exigir la separación de las Iglesias del Estado, acabar con toda modalidad de financiamiento y terminar con las cesiones inmobiliarias, en un país donde miles de trabajadorxs reclaman por vivienda.

No podemos seguir tolerando el tutelaje sobre nuestros cuerpos y vidas de las iglesias acollaradas al Estado. Debemos avanzar con la exigencia de terminar definitivamente con la injerencia de las Iglesias y la subordinación de los gobiernos.

De esta experiencia se pueden sacar las mejores conclusiones y avanzar en la comprensión de la necesidad de que el movimiento de mujeres local se organice con independencia política de estos partidos patronales que no representan en su programa el progresismo que pregonan.

Solo de esa manera podremos acabar con los rodeos distraccioncitas que ignoran nuestras necesidades y conquistar no solo el aborto legal sino también otras causas emancipadoras que enarbolamos, las cuales como hemos visto sobradamente no serán garantizadas por los partidos que pactan con el clero, gobiernan con el FMI y nos colocan por fuera de su lista de prioridades.

Para que la conquista de este derecho históricamente reclamado sea de una vez por toda una realidad nos queda un paso difícil: el Senado. Debemos redoblar los esfuerzos y reforzar la presencia callejera para asegurarnos la aprobación definitiva del aborto legal, seguro y gratuito y con ello la autonomía sobre nuestras vidas.

¡A las calles compañerxs!

 

 

 

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