27/08/1998 | 598

Frente al Encuentro de Mujeres

Desde inicio del plan Cavallo la discriminación de la mujer y el empobrecimiento de las familias trabajadoras ha empeorado violentamente.


9.000.000 (nueve millones) de argentinos, el 25% de la población, vive por debajo de la línea de pobreza. Los trabajadores recibimos sólo el 13,2% del ingreso nacional. El salario real cayó un 18%, hay 4.000.000 de trabajadores en negro y 4.000.000 de desocupados. Los trabajadores ocupados cumplen jornadas de no menos de 10 horas.


Los chicos son explotados, prostituidos y drogados, dicen los diarios. Como a principios de siglo cuando en los talleres gráficos, sus dueños sacaban a los niños de los hospicios y los hacían trabajar de sol a sol por un plato de comida; hoy, podemos citar a la multinacional Nike que emplea a chicos de 12 a 16 años en sus globalizadas factorías, por salarios miserables y sólo es un ejemplo.


Las mujeres somos usadas más que nunca para bajar el salario y las condiciones generales de la clase obrera: desde 1991 (plan Cavallo) hasta hoy, los hogares mantenidos por una mujer han pasado del 9% al 25% y éstos, o sea las jefas de familia, ganan un 28% menos que los hogares sostenidos por los hombres.


Proporcionalmente, las desocupadas superan a los varones desempleados y demoran más tiempo en conseguir un nuevo trabajo. Según el INDEC, a pesar de que las mujeres con empleo tienen más educación secundaria que los hombres, hay discriminación salarial y sobre todo en los trabajos precarios.


Desde la óptica del empleador se considera al empleo femenino como un empleo transitorio y ‘problemático’, por la doble condición de la mujer como empleada o trabajadora y ama de casa, dicen los diarios.


El proyecto de reforma laboral (que ya funciona en las Pymes) elimina las vacaciones estivales, la jornada de 8 hs., la indemnización por despido.


En los hospitales públicos se ha reducido la licencia por maternidad y eliminado el día femenino. Las paritarias para los trabajadores del estado han reducido las licencias por familiar enfermo, lactancia y maternidad. En la educación, existe un declarado intento de eliminar el estatuto del docente y, con él, la estabilidad laboral, las categorías, la antigüedad, etc. En fin, el avance del empleo en negro, sobre todo en el servico doméstico, golpea a la mujer como nunca.


En cuanto a los derechos a la maternidad y a su libre elección; los casos de embarazos adolescentes en los barrios y sectores más humildes del país; las 360 muertes —y más— anuales por abortos clandestinos; la arancelización de los hospitales públicos; todo esto refuerza la prueba de que somos víctimas de un régimen social que subordina la vida y la reproducción humana al lucro. En marzo de este año, Clarín publicó: «Si bien es cierto que en 1987 y 1992 se derogaron las normas coercitivas en materia de anticoncepción, todavía no se ha logrado una normativa que viabilice la libertad individual en materia de procreación (agregado nuestro: llámese despenalización del aborto). En 1995, la Cámara de Diputados aprobó un proyecto de ley de salud reproductiva que permitiría proveer servicios gratuitos de planificación familiar en los hospitales públicos. Este proyecto caducó al finalizar el año 1997: el Senado no lo trató».


Para completar el panorama, tenemos los aparatos represivos de la ‘democracia’, que violan y matan impunemente. Las chicas de Cipolletti, María Soledad, Teresa Rodríguez bastan para ejemplificarlo. Es el precio de no mandar a la cárcel y a perpetua a los asesinos de mujeres y secuestradores de niños.


La respuesta de las trabajadoras


La explotación y discriminación de la mujer fue denunciada por la clase obrera argentina en su primer acto independiente, el 1º de Mayo de 1890, cuando se reclamaron las 8 horas de trabajo, la prohibición del trabajo nocturno de las mujeres y del trabajo infantil. Hoy, los petitorios de los trabajadores del ‘Plan Trabajar’ reivindican la eliminación de los trabajos pesados para las mujeres, la recuperación de las licencias por maternidad, lactancia y día femenino. La lucha de las trabajadoras es la lucha de toda la clase obrera.


Así como en las primeras huelgas de la clase obrera argentina, las mujeres cigarreras, fosforeras, textiles, marcaron un camino de lucha, hoy las desocupadas de Caleta Olivia se le han plantado a Kirchner, arrancando triunfos para el conjunto de los desocupados; las esposas de los mineros del Turbio se han constituido como organización independiente indicando un camino. En la provincia de Buenos Aires, las ‘manzaneras’ bonaerenses, huérfanas del aparato oficialista de Duhalde, se ven necesitadas de crear su propia organización para resolver aún cuestiones tan básicas como un festival del día del niño, u obtener los bolsones de comida para sus familias. Las docentes de todo el país construyen una agrupación para recuperar su sindicato contra el mayor ataque de su historia. Las compañeras papeleras, como en muchos otros sindicatos, identifican el papel determinante de su propia lucha con las del conjunto de los trabajadores contra la flexibilidad laboral. En Córdoba y Santa Fé se constituyen también agrupamientos y actos de trabajadoras.


Hemos sido protagonistas de huelgas históricas como la de las fosforeras en el año 1906, cuando 1.300 obreras de la Compañía General de Fósforos llevaron adelante una huelga durante 5 meses. Intentamos formar organizaciones, como la Unión Gremial Femenina que funcionaba junto con los sindicatos más combativos. Con la lucha logramos conquistas como el voto, las 8 horas, el aguinaldo. Durante la última dictadura salimos a la calle a reclamar por los desaparecidos. A lo largo de 1997 nos pusimos a la cabeza de los alzamientos contra la desocupación en el interior, en Cutral Co, Tartagal, Jujuy, etc. Hemos sido protagonistas de Encuentros de Mujeres anuales en diferentes lugares del país donde se profundizó el carácter obrero y combativo de nuestros planteos. Durante este último año ha comenzado a madurar en nosotras la gran necesidad de superar a los partidos patronales constituyendo nuestra propia organización independiente que unifique, extienda y lleve nuestras luchas al triunfo. Por eso este año constituimos el Plenario de Mujeres Trabajadoras Autoconvocadas, realizamos actos unitarios en la plaza del Congreso, en Córdoba y en Santa Cruz, lanzándonos públicamente con oradoras y la presencia de luchadoras.


Las compañeras del Plenario de Trabajadoras Autoconvocadas estamos decididas a ir al Encuentro de Mujeres del Chaco, el 10, 11 y 12 de octubre para constituir allí mismo una organización nacional de trabajadoras que con delegadas, de cada provincia, de cada localidad, electas en el propio encuentro, vote y estructure nuestra organización y lance una lucha de conjunto. Superaremos todos los escollos, antes y durante el encuentro. Por eso, ya, cada Plenario zonal se está pronunciando y se está dando su plan de acción; por eso el Plenario hará un gran Festival de las Trabajadoras en Buenos Aires, en setiembre; por eso convocamos a todas las compañeras a sumarse a esta iniciativa y a todo el movimiento obrero a apoyarnos.


  • Por los derechos laborales de la mujer, licencia por maternidad, lactancia, familiar enfermo, día femenino, guarderías gratuitas en fábricas, barrios y escuelas. Fuera la reforma laboral del parlamento.
  • Por salario igual a la canasta familiar, subsidio a todo desocupado, hombre o mujer, mayor de 16 años de 500 pesos. Igual salario por igual tarea.
  • Por anticonceptivos gratuitos para no abortar y aborto legal y gratuito para no morir.
  • Por juicio, cárcel y perpetua a todos los asesinos y genocidas, contra la policía del gatillo fácil.
  • Por nuestra organización independiente.