15/07/2021

Intento de femicidio en La Matanza y complicidad estatal

En marzo de este año, Felicia sobrevivió al intento de femicidio por parte de su expareja, quien le disparó dejándola gravemente herida. Luego, Luis Ranzinni se suicidó en la puerta de su casa y frente a los hijos de ambos. Este terrible desenlace ocurrió después de que Felicia lo denunciara durante diez años.

A 4 meses de este hecho, Felicia sigue de pie denunciando la responsabilidad del Estado sobre las violencias que sufrió por parte de Ranzzini, quien el 12 de marzo intentó asesinarla con su revólver calibre 38, arma que había sido inscripta en el Renar y, aún con las denuncias que recaían sobre él, mantenía en su poder. Asimismo, la perimetral tampoco la cumplía.

Luego de este tortuoso y largo proceso, el Estado provee a cuentagotas algunas respuestas. Felicia logró arrancar, con mucha perseverancia, un acompañamiento psicológico, pero no se garantiza un acompañamiento integral que le permita sostener a su familia y recuperarse completamente.

Durante años sufrió en carne propia los hostigamientos más crudos por parte de Luis, quién llegó a mudarse a dos cuadras de su casa para acecharla constantemente. Ella pudo romper con el círculo de violencia. Sin embargo, el Estado de conjunto no hizo cumplir ninguna de las medidas que se desprendían de las denuncias y, por ende, la dejaron a merced del violento, que culmina en el intento de femicidio.

Políticas de género a la medida del ajuste

El de Felicia no es un caso aislado. Tampoco un descuido por parte de una oficina estatal. Estamos hablando del modo normal de funcionamiento del Estado y de las políticas públicas de los gobiernos que sostienen este sistema capitalista y patriarcal que somete al conjunto de la clase obrera a la vez que ejerce y apaña la violencia estructural sobre las mujeres y disidencias.

La situación de Felicia ejemplifica la complicidad del régimen en las violencias que sufren las mujeres al intentar romper con un vínculo violento: desde el momento de la denuncia, el llamado al 911 en el caso de una emergencia, el cumplimiento de la perimetral, las idas al juzgado y a la fiscalía para que avance la causa. A todo eso, se suman las trabas para poder contar con patrocinio jurídico, acompañamiento psicológico y la lucha por reinsertarse laboralmente.

Las mujeres que como ella sobreviven y pueden reclamar no son contempladas, no hay contención, ni reinserción laboral. Como ella reconoce “esto afecta a nuestras vidas cotidianas, psicológicamente cuesta volver a ser y continuamos rotas sosteniendo a nuestros hijos”.

El mismo Estado que levanta la bandera del feminismo, es el que, de la mano de las políticas de ajuste orientadas a cumplir los planes fondomonetaristas, ha dejado un 70% de pobreza a la población de las mujeres. En el mismo sentido, en lo que va del año ocurrieron decenas y decenas de femicidios, transfemicidios y travesticidios.

El Ministerio de Mujeres a nivel nacional y provincial y la Secretaría de Mujeres y Géneros en el municipio lejos de ofrecer una salida real e integral a las mujeres y disidencias en situación de violencia, se encargan de ofrecer charlas y conversatorios. En la misma línea, el Programa Acompañar, anunciado con bombos y platillos, no es una solución: se trata de 6 meses de salario mínimo, para los cuales las mujeres tuvieron que hacer largas filas para empadronarse.

A organizarnos de manera independiente del Estado y las Iglesias

Lejos de aislarla, Felicia como otras mujeres comprende que la única salida a este flagelo a los que nos vemos sometidas es luchar junto con sus compañeras de clase. Desde el Plenario de Trabajadoras denunciamos la responsabilidad del Estado en cada una de las violencias hacia las mujeres y diversidades que son promovidas desde el mismo régimen. Es necesario organizarnos de forma independiente del Estado y los gobiernos que no nos proveen ninguna salida a nuestras demandas. Gritamos bien fuerte basta de hambre y femicidios, el Estado es responsable.

 

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