28/08/2008 | 1052

Izquierda campestre y pueblos originarios

Como era de prever, la patronal sojera quiso hacer pie en el taller de pueblos originarios pidiendo su APOYO A LA LUCHA DEL CAMPO. Cuando son ellos los que desalojan comunidades, los que les inventan causas para hacerlos poner presos y así, cuando salen, el alambre de su campo se corrió tanto que se quedó sin nada. De esta manera son obligados a emigrar a la periferia de las ciudades o de los pueblos, pasando a engrosar la clientela política de la cual se valen para ganar elecciones.

También surgió, y eso sí quedo documentado, que la wiphala -la bandera de los pueblos- flameará junto a la bandera argentina en el Monumento a la Bandera, o sea juntas la de los oprimidos y la de los opresores.

Tampoco se quiso hablar sobre la situación de trabajo superexplotado que hoy sufren todos los pueblos porque parece ser que sólo debemos recuperar la identidad y la espiritualidad (si bien es importante para fortalecer nuestros nehuenes, nuestras fuerzas). Para luego someternos al trabajo en negro, la explotación en la cosecha del algodón, en la caña de azúcar o la fruta en la Patagonia. Y ni qué hablar de la tierra, si bien se habló de territorio y surgieron los interminables conflictos de tierras con extranjeros y gobierno y todo avalado por estos últimos.

Estos gobiernos, que junto con sus leyes corren a las comunidades, para la explotación minera, petróleo, deforestación para la soja, rompiendo así con lo que es su modo de subsistencia. Ninguna palabra de exigirle al gobierno la restitución de las tierras a las comunidades y para aquellos que viven en las periferias de las ciudades adjudicación de terrenos fiscales, para no dejarlos librados al negociado inmobiliario, como ocurre en todos los lugares con las tierras fiscales.

Hago un llamado a todas las mujeres para que nos encontremos en Tucumán para que luchemos por: restitución de las tierras a las comunidades, por un padrón de tierras fiscales en las periferias barriales para ser otorgadas a los trabajadores, que en su mayoría son originarios. Trabajo genuino, no más explotación infantil.

Por la ley del aborto, porque son nuestras mujeres empobrecidas las que mueren por abortos clandestinos, y son nuestras niñas las que son violadas. Por la recuperación de nuestros derechos, y así poder desarrollar nuestra cosmovisión.

Nos vemos en Tucumán.