En un artículo del periódico del Partido Obrero, del 2 de marzo pasado, titulado "8 de Marzo: día Internacional de la Mujer Trabajadora", se realizan apreciaciones en relación al feminismo y a los orígenes del 8 de marzo que revelan, cuanto menos, ignorancia, además de reflejar un odio antifeminista que sólo hemos visto, con esa virulencia, en los sectores más reaccionarios de la Iglesia Católica.


 


Luego de señalar que "en 1911 la Internacional Socialista consagró la fecha como Día Internacional de la Mujer Trabajadora" y referirse a la conmemoración de ese día en la Rusia de 1917, que dio inicio a la Revolución de Febrero, expresan: "97 años después, el auge del feminismo, la charlatanería de la lucha por la igualdad de "género", convirtieron el 8 de marzo en una fiesta de la "mujer", un día comercial como el de la secretaria o el de la madre".


 


Las autoras de esta nota ignoran las más elementales referencias históricas. En primer lugar, el 8 de marzo como Día Internacional de la Mujer Trabajadora fue impulsado por Clara Zetkin en 1910 en la Segunda Conferencia Internacional de Mujeres Socialistas (Copenhague, Dinamarca). Es decir, no fue en 1911 ni lo estableció la Internacional Socialista (en ese momento, la II Internacional). Asimismo, las mujeres socialistas se pronunciaron y lucharon por el derecho al voto, coincidiendo en este punto con las feministas liberales.


 


Pero lo más relevante es que Clara Zetkin, siendo dirigente del Partido Socialdemócrata alemán, organizó en el mismo la sección femenina, iniciando la edición de un diario constituido totalmente por mujeres y considerado el primer órgano de las mujeres socialistas en Alemania, llamado "La Igualdad" (1891-1917). Como se ve "La charlatanería de la lucha por la igualdad" es muy anterior a la fecha señalada por el artículo que comentamos.


 


Clara Zetkin era feminista y socialista. Organizó a las mujeres socialdemócratas y en los círculos se hablaba del matrimonio, de la sexualidad, de la familia, y de la relación con la explotación capitalista..


 


El feminismo existe desde comienzos del siglo XIX. Carece de toda seriedad ubicar el llamado "auge" del feminismo "97 años después" de la instauración del Día Internacional de la Mujer Trabajadora en la II Conferencia Internacional de Mujeres Socialistas, que tuvo lugar precisamente en el contexto del feminismo y el socialismo.


 


Por otro lado, en aquel suceso de 1908, que inspiró la instauración del día internacional de la mujer trabajadora, uno de los reclamos de las obreras textiles era "Igual salario por igual trabajo" entre hombres y mujeres, una demanda típica de igualdad sexual.


 


Feminismo liberal, feminismo socialista, feminismo anarquista, en la llamada "primera ola del feminismo" (Siglo XIX hasta entrados los años 30 del siglo XX). Luchas por la igualdad de derechos laborales y civiles, por la protección a la maternidad, por la educación, por el voto, por la participación política. Debates y experiencias alternativas -estas últimas sobre todo entre las y los anarquistas- sobre la sexualidad, el matrimonio, la familia. Feminismo socialista, marxista, radical, liberal, ecologista, feminismo de la igualdad y de la diferencia, feminismo lésbico, feminismo autónomo vs. feminismo institucional, en la segunda ola, que comienza en los años 70 del siglo XX y llega hasta nuestros días. Luchas por los derechos laborales y civiles, contra la violencia que se ejerce sobre las mujeres, por el derecho a decidir sobre nuestros cuerpos, por el aborto, contra la explotación y la feminización de la pobreza, contra el racismo, contra la discriminación de las lesbianas, contra toda forma de explotación y opresión. Lucha antipatriarcal. Lucha antipatriarcal y anticapitalista.


 


El feminismo es un movimiento mundial, amplio y heterogéneo, con diversas corrientes, con posturas a veces divergentes, con ideas comunes, con acciones diversas, con debates que revelan su vitalidad. En los últimos 36 años ha revolucionado las costumbres y las ideas, ha replanteado las relaciones entre hombres y mujeres y de las mujeres entre sí, ha revelado la existencia de una violencia específica contra las mujeres, violencia masculina avalada por los Estados, las iglesias y todas las instituciones y personas que callan o avalan, ha cuestionado pilares básicos del capitalismo como lo son la familia y la opresión de las mujeres. Poner "género" entre comillas y considerar que la igualdad entre los géneros (masculino y femenino) es una "charlatanería", acerca peligrosamente las posiciones asumidas en la nota que comentamos, a las de la Iglesia Católica, que rechaza la noción de género y considera a las feministas sus enemigas.


 


El concepto de género no es una tontería. Muestra el carácter histórico, social y cultural de las diferencias atribuidas a mujeres y hombres en cuanto a capacidades, trabajo, modos de ser y de vivir. Muestra que las mujeres no estamos destinadas por naturaleza al trabajo doméstico, que los hombres no tienen ningún impedimento "natural" para cuidar niños, que tanto una como otros pueden desarrollar las mismas capacidades. El concepto de género señala cómo un sistema de opresión construye las diferencias como desigualdades.


 


Resulta comprensible que una iglesia fascista y represora deteste esta idea contraria a sus posiciones sobre el lugar "natural" de las mujeres y sobre el carácter ahistórico y patriarcal de la familia. Es bastante menos entendible esta brutal coincidencia de un partido de izquierda con una institución tan claramente reaccionaria.


 


Si ustedes hoy hablan de la violencia contra las mujeres, del aborto, de la situación de Romina Tejerina es porque antes, mucho antes, las feministas sacamos a la luz, en teoría y en lucha, todas estas situaciones. ¿O creen que nacieron de un repollo?. La historia no comienza cuando ustedes llegaron. Dos siglos de lucha feminista los preceden.


 


Atribuir al feminismo haber convertido el 8 de marzo en una fiesta de la "mujer", en un día comercial, es decididamente ridículo, no sabemos si fruto de la ignorancia o de la mala fe.


 


Si hoy estamos discutiendo si Día Internacional de la Mujer Trabajadora, o Día Internacional de la Mujer o Día Internacional de las Mujeres, es por razones muy distintas.


 


En primer lugar resulta necesario preguntarnos a quiénes nos referimos cuando hablamos de "mujer trabajadora". ¿A las obreras? ¿A las empleadas? ¿A las desocupadas? ¿A las amas de casas? ¿A las cuentapropistas? ¿A las profesionales? ¿A todas ellas? Y, sobre todo, ¿qué lugar ocupa en esta caracterización el trabajo doméstico y cómo se definen a partir del mismo la clase social y la relación con otras formas de trabajo y con los varones?


 


Las elaboraciones de feministas, mayoritariamente marxistas, sobre el trabajo doméstico han permitido ubicar como trabajo esto que se veía como una prolongación natural del cuerpo de las mujeres; han puesto de manifiesto cómo este trabajo gratuito, en la medida en que contribuye a la reproducción diaria de la fuerza de trabajo, produce plusvalía indirecta, beneficiando al capital; han demostrado que también los varones se benefician del mismo, en la medida en que reciben atención personal, se despreocupan de las tareas de limpieza, comida y cuidado de los niños y gozan de mayor tiempo libre que las mujeres que tienen trabajo extrahogareño. Asimismo, han generado otro concepto: el de doble jornada, para el caso de mujeres que, además de su trabajo remunerado, deben regresar a sus casas a realizar el trabajo doméstico gratuito; a ello se agregan situaciones de triple jornada, dado que son principalmente las mujeres las que, en situaciones de pobreza, se hacen cargo de las tareas barriales destinadas a la reproducción cotidiana (comedores, roperos comunitarios, etc.). ¿Qué sucede en situaciones de desocupación de los hombres? ¿Se hacen cargo del trabajo doméstico mientras las mujeres se desempeñan en trabajos remunerados? ¿Qué sucede con los hombres de los partidos de izquierda? ¿Comparten el trabajo doméstico a un nivel de paridad? ¿Cuestionan estos papeles diferenciados por sexos que aumentan la carga laboral de las mujeres? No lo hemos visto reflejado en nuestra sociedad ni tampoco en la prensa del Partido Obrero y nos preguntamos cuánto del antifeminismo rabioso que expresan tiene que ver con la defensa de privilegios masculinos al interior mismo de partidos y movimientos que debieran estar a la vanguardia de la lucha por la igualdad entre los sexos. Y principalmente: ¿incluyen dentro del concepto de mujeres trabajadoras la inmensa cantidad de mujeres que se desempeñan como amas de casa, algunas pertenecientes a la clase obrera y otras de clase media?.


 


En cuanto a la prostitución, esa forma extrema de explotación sexual de las mujeres y niñas/os, de violencia de género, no puede ser considerada un trabajo, sino una situación a que las mujeres acceden como forma de ganarse la vida ante la falta de otras opciones. Entonces, ¿qué espacio les asignan en sus definiciones y en la lucha común a las mujeres en estado de prostitución? ¿Qué opinión les merecen los varones "clientes"?


 


En segundo lugar, toda fecha que sirve como un hito de la lucha se conmemora en contextos sociales e históricos diferentes. No se trata de una foto del hecho ni del momento en que surgió. Este hecho le otorga sentido, pero no determina para siempre la lucha. Una interpretación de esta naturaleza sería ahistórica.


 


La historia es movimiento y cambio. Desde 1910 hasta hoy se han producido grandes transformaciones económicas, culturales, sociales y sexuales. Por su parte, el feminismo, en sus distintas expresiones, ha puesto de relieve ideas nuevas, como los análisis económicos sobre el trabajo doméstico, la relación género-clase (tengamos en cuenta que el 80% de las 1.200 millones de personas más pobres del mundo son mujeres), las formas de violencia contra las mujeres incluida la prostitución, la feminización de la pobreza, ente otras.


 


96 años después de 1910, ya no son las obreras textiles las protagonistas exclusivas. Hay también otras voces: obreras, empleadas, desocupadas, amas de casa, mujeres violentadas, mujeres prostituídas, mujeres privadas de decidir sobre sus cuerpos, mujeres que sufren mutilaciones genitales, mujeres víctimas de los fundamentalismos religiosos y de las guerras imperialistas, mujeres lesbianas, mujeres de los pueblos originarios, mujeres negras, mujeres que luchan contra el machismo, el racismo, la guerra, el patriarcado y el capitalismo. Claro que también hay mujeres con posiciones aprobatorias de la explotación y la opresión, de la misma manera que hay obreros que pactan con el patrón y hasta se convierten en burócratas y traicionan a su clase, pero no son éstas las voces con las que habla el feminismo.


 


Por eso, nosotras preferimos hablar de Día Internacional de las Mujeres, para abarcar esta diversidad de cuerpos y palabras de mujeres en lucha contra el patriarcado capitalista.


 


Queremos terminar este artículo con una preocupación: ¿es posible una izquierda antifeminista? ¿puede llamarse izquierda dejando pasar nada menos que la opresión de la mitad de la humanidad? ¿O, peor aún, insultando al movimiento que encarna la lucha contra esta opresión?.