23/04/2021

¿Qué celebran la revista Time y el gobierno sobre la situación de las mujeres en Argentina?

La estafa de las políticas económicas de género durante la pandemia.

Página 12 celebró en su edición del 22 de abril el “elogio” de la revista estadounidense Time a “las políticas económicas de género llevadas adelante por el gobierno argentino a través de la Dirección de Economía, Igualdad y Género, que encabeza Mercedes D’Alessandro”.

Sorprende que se hable de la “reducción de desigualdades de género” en un país donde del 42% de la población que está por debajo de la línea de pobreza el 70% son mujeres, y donde la violencia ya se cobró más víctimas de femicidios que los días que tiene el año. ¿Qué celebran?

El mencionado medio afirma: “El primer presupuesto nacional con perspectiva de género, la estimación del valor del trabajo doméstico y de cuidados no remunerados para la economía, los incentivos fiscales e impositivos a las empresas de tecnología que contratan mujeres y personas LGBTQ, fueron algunas de las políticas destacadas por el semanario internacional”. En realidad, los postulados que enuncian se miden a través de indicadores que son, cuanto mucho, una manipulación estadística.

Presupuesto “con perspectiva de género” para disimular el ajuste del FMI

El aditivo de contabilizar como “perspectiva de género” las partidas presupuestarias de áreas diversas que afectan a las mujeres lo había inaugurado Macri, junto a la entonces titular del Instituto Nacional de la Mujer, Fabiana Túñez. Etiquetar de esta manera presupuestos que, bajo ambos gobiernos, fueron redactados a gusto y piacere del FMI, es una monumental estafa.

El Presupuesto 2021 que hizo aprobar el gobierno de Alberto Fernández y Cristina Kirchner a fines de año pasado –el que elogia Time– no contempla ninguna partida presupuestaria para asistir a las millones de mujeres afectadas por el impacto de la pandemia, y que son mayoría entre quienes reclaman trabajo genuino, mayores partidas alimentarias para comedores, seguro a lxs paradxs, etc., y siguen sin recibir ninguna respuesta. Es la misma ley que fijó la pauta inflacionaria trucha del 30% para imponer un techo a los salarios, cuando todo indica que vamos directo al 50% anual; y del ajuste a la educación y la salud.

Para clarificar más sobre el tamaño de la estafa, digamos que las “etiquetas de género” en el presupuesto educativo equivalen al 0,002% del presupuesto integral de la cartera; en el caso de la Anses son el 7% del total, cuando tenemos un universo enorme de mujeres que tras una vida de trabajo precario no accedieron a la moratoria, o viven de la miserable jubilación mínima y sufrieron el robo de la movilidad por parte de este gobierno. Un informe de ELA reveló que en la ejecución presupuestaria del 2020 “las partidas que más cayeron en términos reales y nominales fueron: ‘Plan Nacional para la Erradicación de la Violencia’ (-76,37% real), ‘Fortalecimiento de la Educación Sexual Integral’ (-53,6% real) e ‘Impulso a políticas preventivas, sistemáticas sensibles al género, integradas y no discriminatorias’ (-43% real)”. Es decir que ni siquiera ejecutan la miseria presupuestaria que disponen.

Trabajo de las mujeres dentro y fuera del hogar, el “peor ponderado”

Es realmente misión imposible detectar una sola medida adoptada por este gobierno para combatir la doble carga que representa para las mujeres el trabajo de cuidados y su rol como “sostén de hogar”. No se garantizaron condiciones seguras para el retorno a clases presenciales, ni las dispensas laborales para las madres que deben ocuparse del cuidado de niñxs (ni conectividad, ni recursos pedagógicos y materiales). No se tomó una sola medida efectiva para evitar que el teletrabajo no represente un incremento de la carga de este tipo de tareas que recae sobre las mujeres. No hay un peso destinado a la construcción de espacios de socialización de los cuidados ni de las tareas domésticas (¡este gobierno recortó la asistencia alimentaria a los comedores populares!).

Todo lo que ha hecho el gobierno en esta materia es propaganda en torno a la “democratización de las tareas del hogar”, preservando en el ámbito privado la carga de las mismas para que se dividan entre trabajadorxs precarizadxs -reforzando un planteo de confrontación entre los géneros, en el afán de no destinar ningún recurso concreto que permita que la sociedad y el Estado absorban lo que recae de manera insoportable sobre el género oprimido en el ámbito familiar. Por eso tampoco pueden cuantificar ni informar ningún progreso concreto en este terreno.

Una de las caras más crudas es la situación de las trabajadoras de casas particulares, que integran el gremio más masivo a nivel nacional, con un salario que no alcanza la canasta de pobreza. El gobierno tiene responsabilidad directa, empezando por el hecho de que es quien a través del Ministerio de Trabajo fija la paritaria del sector –que está por fuera de la ley de contrato de trabajo. Que sean mayoría mujeres quienes se dedican a esta tarea (de igual modo que sucede en la docencia o las enfermeras) da cuenta de que la “feminización de las tareas de cuidado” lejos está de revertirse.

Aunque D´Alessadro afirme que “industrias como la construcción, la manufactura, la energía y la tecnología, que se consideran eficientes en la generación de empleo (…) están extremadamente masculinizados” omite que no piensan empezar por sacar de la extrema precarización a las millones de mujeres que sufren las peores condiciones laborales y salariales donde tiene responsabilidad directa el Poder Ejecutivo que ella integra como funcionaria. En el gremio docente y de trabajadorxs de la salud es directamente la patronal hambreadora, y como vimos impone el mismo criterio para las trabajadoras de casas particulares. “Empecemos por casa”.

El acceso al trabajo para la comunidad travesti-trans es otro engaño. En este punto, el indicador que toman es la ley aprobada en octubre que, como destaca D´Alessandro, “ofrece incentivos fiscales e impositivos a las empresas de tecnología que contratan mujeres y personas LGBTQ+”. Es decir que la intervención del Estado, en lugar de hacer cumplir un derecho para un sector discriminado de la población trabajadora, termina siendo tergiversado en un premio a la patronal que se avenga a garantizarlo. A ningún otro ciudadanx de a pie nos premian por cumplir ninguna ley.  Tampoco puede ofrecer información concreta que exprese en qué medida se ha cumplido la disposición en ninguna industria -mucho menos se informa sobre el cumplimiento del cupo laboral travesti-trans en el Estado, porque reina su desconocimiento.

Los indicadores versus la realidad social de la mayoría

Los indicadores que toma Time -uno de los medios de comunicación estadounidense más influyentes y de mayor circulación en el mundo- son los que promueve la ONU y el imperialismo en general para disimular las consecuencias de barbarie que tienen para la enorme masa de mujeres trabajadoras del mundo la política de ajuste y de guerra contra nuestras condiciones de vida. La miseria generalizada, la carestía de vida, la destrucción de los sistemas de salud, la desocupación, son el escenario indisociable del brutal crecimiento de todas las formas de violencia contra las mujeres y diversidades.

En Argentina nos gobiernan los y las discípulxs del FMI, en materia de ajuste y hambre y de manipulación de la información. Lo que necesitamos para combatir la desigualdad de género es un Consejo Autónomo de Mujeres, electo y revocable, que sustraiga del poder del Estado y el gobierno el combate a la violencia, y refuerce el poder de la organización independiente de las trabajadoras en todo el país.

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