08/03/2020

La Iglesia lanzó su campaña antiderechos con una misa en Luján

Una provocación contra el movimiento de mujeres en el Día Internacional de la Mujer Trabajadora

Ni multitudinaria ni en defensa de las mujeres y la vida, la Iglesia Católica realizó su misa en la Basílica de Luján para ratificar que opondrá resistencia a la legalización del aborto.


La cita congregó a Obispos de todo el país, y en los informes televisivos se podía apreciar una concurrencia organizada por las congregaciones de distintos puntos del país, incluyendo provincias alejadas. Resulta evidente que la misa no suscitó una movilización de carácter popular, mal que le pese a los curas villeros que adhirieron a la convocatoria.


La concentración fue la señal de largada de la campaña antiderechos que se propone desplegar. A pesar de evitar transmitir un mensaje opositor al gobierno, es claro que el objetivo es dar batalla para bloquear el la sanción de la ley de interrupción voluntaria del embarazo.


Con el lema “Sí a las mujeres, sí a la vida”, el presidente de la Confederación Episcopal, Oscar Ojea, desarrolló toda su concepción reaccionaria. Es que además de sentenciar “la protección de la vida humana desde la concepción” para negar el derecho a decidir cuándo conformar una familia, asignó a la mujer el rol de “maestras en cuidar la vida”, fundamentando de esta manera la doble opresión que pesa sobre las trabajadoras al cargar “por derecho natural” con el trabajo doméstico y el cuidado familiar.


Ojea también aprovechó para enfatizar que la Iglesia es partidaria de la implementación de la Educación Sexual Integral respetando el “ideario institucional” de cada establecimiento educativo. Un inequívoco mensaje para cerrar el paso a cualquier modificación de la Ley 26.150, cuyo artículo 5 deja a merced de las concepciones clericales en la educación privada -y hasta pública en algunas provincias- el contenido de la ESI. Esta afirmación, cuando el propio ministro de Educación, Nicolás Trotta, viene de afirmar (en Tucumán junto al oscurantista Juan Manzur) que se encuentran acordando la ESI con el clero, debe poner en alerta al movimiento de mujeres y especialmente secundario.


En el gobierno de Alberto Fernández se ilusionan con evitar un posible choque frontal con las iglesias. Para ello, el ministro de Desarrollo Social, Daniel Arroyo, y el secretario de Culto, Guillermo Oliveri, firmaron el viernes un convenio nacional con distintas iglesias del país para tercerizar en ellas la ayuda estatal y la entrega de alimentos en las barriadas pobres. Se trata de un reforzamiento de las prerrogativas que las convierten en un Estado dentro del Estado.


Pero incluso a pesar de estas ofrendas no puede considerarse que el camino a la legalización del aborto esté allanado. Nada menos que el presidente del bloque de senadores del Frente de Todos, José Mayans, insistió en estos días en igualar el derecho al aborto con la pena de muerte. A su vez, ya están anunciadas nuevas movilizaciones celestes para el 22 de este mes, acordada entre el Episcopado y la ultrareaccionaria Aciera (evangélicas), y para el 28, de parte de las ONGs “provida” para conmemorar el “Día del Niño por Nacer”.


La convocatoria a esta misa en el Día Internacional de la Mujer Trabajadora no es otra cosa que una provocación contra el ascendente movimiento de mujeres, que con la imponente ola verde ha conquistado colocar de manera ineludible el reclamo por el aborto legal, seguro y gratuito en la agenda política. Las componendas con el clero no refuerzan las posibilidades de un triunfo, si no que lo ponen en cuestión. En la batalla que se avecina, quedará más claro aún la necesidad de luchar por la separación de las Iglesias del Estado y de defender la independencia política del movimiento de mujeres.


El 9M, ganemos las calles de todo el país y volvamos a la carga para derrotar a los antiderechos y conquistar el aborto legal.


 

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