03/08/2021

La misoginia de Fernando Iglesias y Juntos por el Cambio contra Florencia Peña

Refiriéndose a su ida a la Quinta de Olivos como un "escándalo sexual" y luego enviando trolls para hostigar por redes sociales a la actriz.

Las declaraciones televisivas del diputado nacional de Juntos por el Cambio, Fernando Iglesias, asociando la reunión que tuvo Florencia Peña con Alberto Fernández en la Quinta de Olivos -en mayo del 2020- a un supuesto “escándalo sexual”, desató una catarata de agravios misóginos hacia la actriz a través de Twitter provenientes de un ejército de trolls.

Tras una semana de hostigamiento, Florencia Peña realizó un descargo en el programa que conduce donde explicó que el encuentro con el presidente consistió en una audiencia que ella había solicitado para buscar posibles soluciones a la difícil situación que estaban atravesando los actores y actrices a raíz de la pandemia -problemática que el gobierno de todas formas desoyó, ya que no movió un dedo para atender las necesidades de les artistas-. A su vez, señaló que el ensañamiento para con ella se debía a su condición de género, ya que las visitas masculinas a la residencia presidencial durante el aislamiento social no fueron cuestionadas.

Este episodio se inscribe en el intento de la oposición derechista de arremeter contra Alberto Fernández, difundiendo los nombres de las mujeres que pasaron por Olivos en el transcurso del 2020 dando por sentado que se trataron de “visitas sexuales”. Resulta que como existe una convergencia programática con el oficialismo en puntos nodales, como el acuerdo con el FMI y la política de ajuste hacia las mayorías, Juntos por el Cambio opta por atacar a su contrincante en la contienda electoral apelando a la violencia de género simbólica, de la cual los medios de comunicación afines se hicieron eco.

 

Como podemos ver, lo que predominó no fue una crítica de índole sanitaria a partir del incumplimiento de las medidas de restricción por parte de la figura presidencial. Fernando Iglesias decidió descargar toda su misoginia en una trabajadora del ámbito de la cultura, absolviendo en gran medida a Alberto Fernández, que, mientras «hacía cumplir la cuarentena» en los barrios mediante la represión y el gatillo fácil y brindando como única asistencia económica para los sectores más vulnerables un mísero IFE de $10.000 en tan solo tres oportunidades, él reposaba en sus privilegios y no tuvo ningún reparo en organizar una fiesta de cumpleaños con todos sus afectos. Todo esto ocupa un papel secundario para Iglesias en su afán reaccionario de inferiorizar a las mujeres.

No sorprende viniendo de un negacionista y fascistizante como Iglesias, ahora bien, sus dichos no fueron confrontados por casi ningune integrante de su espacio político. Ni siquiera todas las que se autodefinen como defensoras de los derechos de las mujeres al interior de Juntos por el Cambio salieron en repudio. Lo cual es una demostración de cómo los partidos patronales hacen demagogia con la agenda de las mujeres, pero, a fin de cuentas, son expresiones políticas de un régimen que utiliza la violencia de género como rueda de auxilio para perpetuar relaciones de opresión; y, por lo tanto, no se privan de echar mano de ese recurso político según convenga.

Lo cierto es que todos los partidos del régimen se encargan de impartir la misoginia en función de sembrar una cuña en el seno de la clase trabajadora a fin de garantizar la reproducción de un sistema de explotación; en este caso, Juntos por el Cambio también se vale de dicho recurso con el objetivo de socavar al bloque opositor. En este punto, el encono particular con Florencia Peña, quien ha manifestado públicamente su apoyo al gobierno, no es menor; responde al intento por parte de Iglesias y compañía de descalificar su adhesión política al Frente de Todos, atribuyéndola no a una cuestión ideológica sino a un vínculo sexual o directamente de prostitución. Lo que se conoce como violencia política.

Sin embargo, no podemos soslayar que las agresiones hacia Florencia Peña son sobre todas las cosas un mensaje de sojuzgamiento para todas las mujeres trabajadoras. Busca promover la idea de que el papel de acercar un reclamo gremial -en este caso el de les trabajadores de la cultura- no está reservado para las mujeres, y, por lo tanto, su rol debería ser el de agachar la cabeza y no luchar. También se puso en evidencia cómo operan los instrumentos de dominación ideológica del régimen, como son los medios de comunicación controlados por los capitalistas, a la hora de fomentar en la sociedad estereotipos de género que menosprecian a las mujeres, asignándoles el lugar o de objetos sexuales o de personas no pensantes.

Como han resaltado algunos sectores, el hecho de que hayan elegido como blanco de ataques a una persona como Florencia Peña, que reivindica abiertamente el derecho de las mujeres a disfrutar de su sexualidad, también evidencia la intención de estos elementos oscurantistas de condenar y estigmatizar el goce femenino como mecanismo de disciplinamiento. Vale destacar que los sucesivos gobiernos, en alianza con las iglesias, colaboran en difundir este tipo de prejuicios desde el momento en el que deciden no impartir una educación sexual que barra con estas pautas retrógradas y promueva relaciones interpersonales basadas en la libertad.

Dicho esto, es necesario mencionar que el kirchnerismo aprovecha lo ocurrido para llevar agua para su molino; sin embargo, ningún funcionario ni funcionaria oficial ha dicho una sola palabra sobre cuál es la situación de les trabajadores de la cultura, razón que motivó en su momento la reunión entre Florencia Peña y el presidente. La realidad es que el gobierno en todo este tiempo no ha dado respuestas a ninguna de las demandas de les artistas, no otorgó un seguro al desempleo y les condenó a permanecer sin ingresos durante la mayor parte de la pandemia. Lo sucedido también puso de manifiesto que si hay algo que no está dispuesto a hacer Alberto Fernández es dar soluciones a un reclamo laboral. Como se ve, el desprecio hacia los trabajadores y trabajadoras de este país es patrimonio tanto del Frente de Todos como de Juntos por el Cambio.

El ímpetu del movimiento de mujeres que supo ganar las calles y desnaturalizar la violencia de género se vio reflejado esta vez en los mensajes de solidaridad que numerosos colectivos, como el de Actrices Argentinas, le hicieron llegar a Florencia. Desde el Plenario de Trabajadoras nos sumamos al repudio que merece Fernando Iglesias y su práctica miserable de incentivar la misoginia en la población para rasguñar votos.

 

 

 

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