Mujer
14/10/2026
Lo que dejó en Córdoba el Encuentro Plurinacional de Mujeres y Diversidades
Un masivo mandato para profundizar la lucha contra Milei y sus cómplices peronistas, preparar con independencia política el próximo encuentro en CABA.
Seguir
El lunes 12 de octubre concluyó el Encuentro Plurinacional de Mujeres y Diversidades de Córdoba, tras dos días y medio de calles repletas de luchadoras que viajaron desde todos los rincones del país para reunirse en una provincia con tradición de lucha, cuna de la Reforma Universitaria y del Cordobazo.
Un largo año de acalorados debates políticos llegó a su fin, dejando definiciones y un mandato explícito hacia adelante: ganar la calle el 15 de octubre para tirar abajo la extranjerización de tierras y todo el DNU 70/23; y, después de 40 años, que la próxima sede sea en el centro del poder político nacional, la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. Así, con alrededor de 100.000 asistentes según el relevamiento de la comisión organizadora, dimos impulso y continuidad a la lucha callejera contra Milei en las vísperas de una nueva movilización popular, en uno de los momentos más críticos para el gobierno nacional. La Corte Suprema tuvo que recular en el fallo que anulaba los límites a la venta de tierras a extranjeros, en un rescate al DNU 70 que tampoco el peronismo está dispuesto a voltear.
Sucumbió la operación preelectoral peronista
En este cuadro, uno de los grandes perdedores del encuentro fue sin duda el peronismo cordobés, que intentó poner los huevos en varias canastas a la vez en su carrera reeleccionista hacia 2027. Por un lado, derechizando su agenda política para inscribirse en un pacto con Milei que anule la posibilidad de una oposición competitiva por derecha; y por el otro, intentando colocarse como armador local de un frente anti Milei que incluya a las diferentes alas del peronismo y a la propia Iglesia Católica. Mientras por la presión del movimiento Llaryora cedía escuelas y espacios públicos para la organización del encuentro, preparaba con bombos y platillos la llegada del papa León XIV, líder de la institución eclesiástica enemiga de las mujeres y las diversidades. Vale el refrán para este caso: “no se puede estar en la misa y en la procesión al mismo tiempo”.
El documento de apertura y la marcha central del encuentro se encargaron de desenmascarar esa impostura, pronunciándose abiertamente contra el gobierno de Martín Llaryora, los gobernadores peronistas y la burocracia sindical cómplices de Milei; señalando el financiamiento y empoderamiento de las iglesias reaccionarias, la precarización laboral y el vaciamiento de las áreas de género. No faltó tampoco la denuncia al encubrimiento y la impunidad brindada al armado punteril descompuesto, expuesta en el femicidio de Agostina Vega y la explotación infantil en Río Seco, al norte de Córdoba.
La izquierda y el activismo independiente de la asamblea Ni Una Menos Córdoba tuvieron un peso relevante en el encuentro por la autoridad política ganada en el movimiento a raíz de no abandonar el espacio asambleario y las calles, pero también ante el abandono de sectores del peronismo. En el mismo sentido se ubicó el sindicalismo combativo antiburocrático, sobre todo del frente de estatales con UEPC Capital a la cabeza, por su lucha en defensa del salario, las jubilaciones y contra la motosierra del gobierno provincial. Las maniobras burocráticas del PCR, funcionales a los oficialismos y empeñadas en regimentar encuentros para que no sean un factor de incidencia real, fueron perdiendo terreno al calor de las luchas concretas que se presentaron en el último año y la necesidad de tomar definiciones políticas a fondo contra la ultraderecha de Milei, pero también contra los cómplices que lo sostienen. En ese sentido, nuestro interlocutor no fue el PCR sino el peronismo local, responsable de su propia motosierra.
El encuentro fue un pronunciamiento contra el pago de la deuda externa usuraria y el FMI, contra el genocidio sionista en Palestina y la guerra imperialista, aspectos de un programa de clase que comparten Milei y el gobierno de Llaryora en la provincia. La marcha atravesó la Catedral y la Casa de Gobierno despojada de la presencia de funcionarias y burócratas sindicales en la cabecera, porque se impuso un criterio opuesto al oportunismo de los aparatos y figuras ajenas a la independencia de los gobiernos y la construcción colectiva. La izquierda y, en particular, nuestra compañera Cintia Frencia tuvieron un lugar destacado al frente de la marcha y en el palco del encuentro.
El encuentro fue epicentro de actos e iniciativas de todo el arco político presente. Entre ellos, la burocracia sindical peronista realizó un acto raquítico contra el endeudamiento que no superó las 100 asistentes. Un papelón que ahonda el desprestigio de la CGT, que hace todo menos lo único que debería hacer: convocar al paro general y a un plan de lucha para echar a Milei.
Nuestra delegación de luchadoras
El acto del PDT reunió cerca de 1.000 compañeras; en él tomaron la palabra expresiones del sindicalismo combativo antiburocrático, las piqueteras del Polo Obrero y de la 12 de Abril, y la juventud que se prepara para tomar facultades en defensa de la educación, todas protagonistas y expresiones de las luchas vivas que atraviesan nuestro movimiento. Cerraron Vanina Biasi y Cintia Frencia con un programa y una perspectiva definidamente de clase, marcando el rumbo de la lucha callejera ahora para derrotar a Milei, construyendo la huelga general y sin especulaciones electorales.
Destacamos en nuestra delegación la participación de las compañeras judiciales que por primera vez hicieron una experiencia en un encuentro, empalmando con la docencia de UEPC Capital en la tarea de construir un frente único de lucha de estatales, barrer con la burocracia sindical, lograr la recomposición del salario y todas las demandas laborales comunes. Entre las decenas de docentes que se organizaron, destacamos a las que vinieron de Río IV y del departamento Colón para participar de los talleres de sindicatos y educación; ellas se pusieron a la cabeza de las tareas organizativas, marcando un avance en el reagrupamiento docente provincial para enfrentar la batalla por la recuperación del gremio el año próximo.
El Polo Obrero fue la única corriente que se esforzó en plantar una bandera piquetera. La nutrida delegación volvió a mostrar el fracaso de los gobiernos en su intento de desarticular la organización barrial de quienes engrosan los índices de pobreza, desempleo y precarización en los barrios. Al igual que la juventud, se pusieron a la cabeza de la agitación en las mesas, los talleres, actos y marchas.
En la pulseada por un encuentro de lucha e independiente logramos imponer una derrota política a los gobiernos. Queda un campo fértil para el reagrupamiento partidario bajo las premisas que defendimos. ¡Vamos por eso!





