27/06/1996 | 500

Los trabajadores y los sectores populares somos los nuevos indios condenados al exterminio”

PO: ¿Con qué perspectivas fuiste al Encuentro de la Mujer?


M: Fui para tratar de unificar la lucha contra este proyecto neoliberal, para organizar la resistencia y tratar de plantear que es continental, donde nos toca la peor parte a los oprimidos, trabajadores y a los sectores más marginados. Los sectores populares somos los nuevos indios.


PO:¿En qué comisión participaste?


M: En el taller de la mujer aborigen, porque pienso que los sectores marginados y oprimidos son los que más sufren. Se lleva a cabo con ellos una política de exterminio y porque, aunque culturalmente la mujer y el hombre están en la misma lucha, posiblemente las mujeres puedan jugar un papel muy importante para poder superar esta situación.


El principal reclamo fue la tierra, poder subsistir a través de una economía. Falta de trabajo para los hombres. No quieren limosna. Se van en busca de trabajo y algunos no vuelven. Las mujeres quedan como cabeza de familia. Están preocupadas por la salud. Tienen los hijos solas por las enormes distancias y hay una alta mortalidad por parto. Esto fue denunciado por las hermanas de Humahuaca. También reclaman el derecho a la educación bilingüe, para que se los respete como pueblo que tiene su propia cultura.


Hubo debate sobre si tratar las cuestiones indígenas como pueblos originarios (propuesta de las hermanas que viven en Holanda en apoyo a las comunidades indígenas), porque así tendrían más derechos que como etnias. Este planteo parecía contradecir el hecho de pertenecer al Estado argentino. No hubo acuerdo y quedó el debate pendiente.


Los aborígenes tienen el concepto de que nosotros pertenecemos a la tierra y que ella no nos pertenece a nosotros. Si no pertenecemos a la tierra nos falta la madre tierra y no tenemos existencia real. Eso significa no poder ser persona. Las mujeres son trasmisoras de la cultura y deben trasmitir esa cultura a partir de su tierra, de su lugar, que les pertenece históricamente.


Reclaman el derecho a la salud y a la educación bilingüe, y el derecho al trabajo y a la tierra, como medio de vida, que es su manera de producir culturalmente.


Las tobas y guaraníes de Rosario son maltratadas en el trabajo de parto, les extraen sangre sin su consentimiento.


Los mapuches denuncian que profesionales de la Universidad de Pennsylvania, con el apoyo del gobierno de la provincia, extraen su sangre y hacen estudios genéticos sobre estas comunidades sin su consentimiento.


Los wichis, de Salta, son atropellados con la construcción del puente del Mercosur, que desemboca en el medio de su comunidad sin consultarlos.


Las hermanas de Humahuaca denuncian que gendarmería las discrimina en el control de las fronteras, hay acoso sexual, falta de respeto y violaciones físicas, violencia y robo de sus mercaderías.


Las propuestas finales fueron: Unificar las luchas con otros sectores populares por el derecho a la tierra, villas, asentamientos, etc.


Pedir informes al Congreso sobre el grado en que se encuentra la devolución de tierras a las comunidades aborígenes de acuerdo al art. 75 de la nueva Constitución.


Conformar una comisión de enlace con las comunidades indígenas para mantenerlas informadas y remitirles las conclusiones de los Encuentros, que nunca les llegan.


PO:¿Cuáles son tus conclusiones?


M: Que el encuentro sigue siendo válido, porque las mujeres pueden expresar su problemática, pero sin duda tenemos que pasar a coordinar acciones. Es probable que las comunidades indígenas deban hacer su propio encuentro. Ellas valoran poderse encontrar y reclaman a las otras mujeres que tomen sus reclamos, que hagan por ellas desde aquí.


En la lucha contra este proyecto de exterminio sobre los indígenas, que también se pretende sobre los marginados, los sectores populares y los trabajadores, es donde se pueden encontrar las mujeres indígenas y todas las mujeres; en la lucha general contra el neoliberalismo, contra el sistema de explotación.