09/10/2016

Mónica Menini: “En Salta, el cupo femenino no significó un avance para los derechos de las mujeres”

Representante de un sector del feminismo salteño crítico sobre la paridad de género y de la reforma política. “No se puede disociar de los intereses de clase que la impulsan”, afirma.


Representante de un sector del feminismo salteño crítico sobre la paridad de género y de la reforma política. “No se puede disociar de los intereses de clase que la impulsan”, afirma.


El debate sobre el cupo femenino, entrevistamos a Mónica Menini, una gran referente de la lucha por los derechos de las mujeres en Salta. Ella se define como “militante peronista de izquierda”. Es abogada, especialista en Género y Políticas Públicas del Flacso. Miembro de “Católicas por el Derecho a Decidir” y de la Campaña por el aborto legal, seguro y gratuito.


¿Cuál es tu posición con respecto al proyecto del Congreso sobre paridad de género?


Tenemos que ver dos partes: lo que significa como acción positiva, como reforma sustantiva real para la igualdad de género, más que todo en los espacios políticos que es donde hay una arena de disputas en las últimas décadas de la historia en el movimiento feminista. Realmente hay una mirada muy común en los partidos tradicionales en donde no existe esta igualdad para acceder a los cargos políticos. Es por eso que el feminismo ha impulsado desde siempre un gran debate. Siempre ha impulsado el tema de los cupos, el 50/50, peleamos por el 30/70… Eso por un lado. Por otro, la gran discusión en el feminismo y los partidos de izquierda es que esta situación de la paridad o el cupo claramente no nos ha garantizado que lleguen a ese lugar de decisión política mujeres que representen determinados intereses. ¿Representaron esas mujeres nuestros intereses de clase? ¿Representan nuestros intereses en torno a la agenda feminista, como por ejemplo los derechos sexuales y reproductivos y el derecho al aborto? ¿Representan a las mujeres de los pueblos originarios? Entonces, todas las preguntas que nos hacemos, y que de hecho sabemos que en todos estos casos la respuesta va a ser que no, es lo que nos trae a este debate que se abre ahora en otras aristas. No es que estamos en contra de que se trate de paridad pero queremos saber a qué mujeres representa esta paridad. ¿A qué mujeres representarán esas mujeres hoy? ¿Qué intereses defenderán esas mujeres? Queremos saber qué se discute en los partidos sobre estas preguntas y ya sabemos que en ellos, sobre todo en los tradicionales, esto no se trata y las que llevamos la discusión estamos acostumbradas a darnos contra un muro.


Vos decías recién que el cupo 30/70 no significó un avance en los derechos de las mujeres ¿qué experiencias te llevan a sacar esta conclusión?


Bueno, no nos tenemos que ir lejos, nuestra provincia da ejemplos muy claros. Por ejemplo la participación de parlamentarias mujeres en el jury de enjuiciamiento, en la que prepararon la inadmisibilidad de esos jurys (contra jueces y fiscales acusados por violencia de género, NdE). Es el caso de la senadora Silvina Avilés… ¡La comisión de la mujer de la Cámara de Diputados! Ellas no nos responden siquiera sobre la necesidad de hablar de aborto no punible, ni siquiera luego del caso Juana, de resonancia nacional. Digo, en lugar de esto ¿por qué no ver lo que pasa y pelean por otros cupos? Que tengan que ver con la vivienda, el trabajo… Hay una ausencia total de la agenda feminista. Nosotras marchamos el 28 de mayo, el 25 de setiembre, marchamos por la trata y las parlamentarias ni hablan del tema siendo esta una provincia muy afectada.


¿Por qué crees que el tema resurge ahora?


El tema ha querido ser puesto por las feministas desde hace mucho tiempo, pero en realidad esto entra a raíz de la reforma electoral. Pienso que como feministas no podemos disociar la agenda feminista del momento, ¡del con-tex-to! La reforma electoral, en este momento, así como incorpora la paridad también tiene intenciones de incorporar temas en los que yo no me puedo disociar, porque soy feminista pero también militante. Entonces ellos quieren incorporar el voto electrónico, otras reformas que son negativas, más allá de la paridad. Creo que la disociación que hacen algunas personas es lo que nos trae la crítica de la que estamos hablando: ¿yo puedo disociar el acuerdo con la agenda feminista del acuerdo con la agenda de derechos humanos, de los pueblos originarios y mis intereses de clase? ¿Puedo disociarla de los intereses de clases de los otros sectores que impulsan esto? Creo que no.

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