Mujer
2/9/2026
Neuquén: Alexandra Sabio se reencontró con su hijo y comienza su revinculación
El niño M estuvo retenido por 27 horas en el colegio Millaray. Redoblemos el acompañamiento para Alex y Fresia.

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Este lunes 31 de agosto y 1 de septiembre fueron días clave en la lucha de Alexandra Sabio por la restitución de su hijo M. Es que M estuvo retenido por 27 horas en el Colegio Millaray donde el progenitor y funcionario Staicos lo dejaron durante mas de un día en la institución e impidieron que Alexandra lo pudiera retirar. Luego del horror que significó este episodio, el cual contó con la complicidad o impunidad de las instituciones del colegio privado, policía, defensorías y jueces, la tenacidad de Alex y las organizaciones hicieron que lo pudiera ver después de un año y 11 días. La enorme lucha torció lo que la Justicia venía negando.
Hace apenas unos días, en la marcha a un año del operativo que le arrancó a Milo de los brazos a Alexandra Sabio en la puerta del Jardín N°65, movilizamos junto a ella reclamando la restitución inmediata del niño y denunciando a la Justicia neuquina por sostener, mes tras mes, la impunidad de Claude Staicos. Esta semana esa pelea tuvo un capítulo decisivo: Alexandra volvió a ver, abrazar y besar a M, y firmaron un acuerdo que empieza a habilitar un régimen de contacto real
Alexandra no veía a su niño hace mas de un año y esta lucha por encontrarse con M se agudizó luego de que se venciera el cuidado unilateral que le fuera injustamente otorgado al progenitor y funcionario Staicos. Cada día el Colegio se lo impedía. Finalmente, decidió quedarse en la vereda del establecimiento para poder verlo y fue acompañada por la solidaridad de familixs y organizaciones. Así es que su padre, para impedir el contacto de M con su madre, decidió dejarlo toda la noche hasta el día siguiente en el Colegio. Un hecho de extrema gravedad: se trata de un encierro ilegítimo, ilegal e inhumano, violatorio del principio de interés superior del niño consagrado en la Constitución Nacional, la Convención sobre los Derechos del Niño, la Ley Nacional Nº 26.061 y la Ley Provincial Nº 2302.
Otra vez la Justicia mintió, y otra vez fue la movilización la que torció el rumbo de los hechos
El propio desenlace estuvo cruzado por una nueva maniobra. Los jueces Jorge Sepúlveda y Adriana Marta Luna se habían comprometido públicamente a trasladar a Milo en un vehículo hasta el lugar del encuentro, en caravana junto al de Alexandra y acompañado por una psicóloga de confianza. En cambio, un auto intentó sacarlo a escondidas por una salida de emergencia del Colegio Millaray, que da a un descampado. Solo porque la gente convocada afuera del colegio corrió y rodeó el vehículo, impidiendo que avanzara, Alexandra pudo llegar hasta Milo, subirse con él y trasladarse en el mismo auto.
"Nos jodieron, nos mintieron", contó Alexandra. "Si toda la gente que estaba en el lugar no se hubiera convocado, no hubiera corrido y rodeado el vehículo, yo no hubiera visto a Milo, y hoy la historia sería otra." Antes de ese desenlace, Milo había pasado 27 horas dentro del colegio Millaray, privado de su libertad, sin que nadie ingresara a verlo ni a asistirlo pese a la indicación del propio defensor de hidratarlo. "No podemos hacer como que no existió", subrayó Alexandra, incluso en medio de las restricciones que buscan silenciar detalles del expediente.
Una vez en el juzgado, la tensión no bajó. Al principio solo les ofrecían videollamadas y una futura evaluación de un gabinete interdisciplinario. Alexandra se plantó: exigió un acta escrita, con días y horarios concretos, y advirtió que si no había acuerdo volvían esa misma noche a acampar en la puerta del colegio. Les dijo a los jueces que le estaban faltando el respeto a Milo. La presión sostenida, adentro y afuera del juzgado, fue lo que finalmente destrabó la firma.
Qué establece el acuerdo
Pactaron un régimen de contacto que arranca esta semana, dos veces por semana, con carácter progresivo, dentro del marco de la causa que iniciaron junto a Alexandra. El acuerdo quedó firmado por ambas juezas, el tribunal, los defensores y todas las partes, con calidad de sentencia.
En un primer momento habían planteado además que Milo pudiera pernoctar en la casa de Alexandra, algo que todavía no lograron: por ahora, mientras arranca el proceso de revinculación, el domicilio sigue siendo el del padre. La demanda para modificar esa situación recién se inició y Alexandra continuará la lucha para que el centro de vida de su hijo sea su casa.
Sobre las irregularidades de fondo del caso, como el operativo policial y judicial que se llevó a Milo el año pasado (en el jardín 65) o las responsabilidades del colegio Millaray ahora, el abogado Virgilio Sánchez señaló: el acuerdo que se firmó se centró puntualmente en garantizar el contacto de Milo con su mamá, pero esas causas siguen abiertas y hay que seguir trabajándolas. De hecho, ayer mismo se presentó una nota donde las organizaciones de la sociedad civil de la Zona Confluencia exigen la intervención urgente del Copronaf (Consejo Provincial de la Niñez, Adolescencia y Familia) por la grave vulneración de derechos del niño M.S.S.
Lo que se ganó y lo que falta
Después de un año en que la versión de Staicos circuló sin freno en los medios de la región mientras la de Alexandra era silenciada, y después de una condena penal contra ella por "impedimento de contacto" mientras las causas contra el padre seguían sin avanzar, el encuentro de ayer es, ante todo, un triunfo de la movilización sostenida. Se logró a pesar del accionar a favor de Staicos de la Justicia. Las organizaciones que acompañan este reclamo y la gente que se acercó al lugar en forma solidaria no se movió del lugar hasta ver la puerta del auto cerrarse con Alexandra adentro.
Alexandra lo resumió así: "Luchar sirve. Hoy Milo está con su mamá, y que sea la lucha para muchas infancias y muchas mamás más." El acuerdo abre una etapa distinta, pero no cierra la pelea: todavía falta que Milo vuelva a vivir con su madre, falta que avancen las causas contra Staicos, y falta que la Justicia neuquina responda por un año entero de complicidad. Seguimos en la calle hasta que eso también se consiga.




