Mujer
11/8/2020
Sobre la línea de atención a varones que ejercen violencia de género en la provincia de Buenos Aires
Otro botón de muestra del "feminismo low cost".
La semana pasada el Ministerio de las Mujeres de la provincia de Buenos Aires firmó un convenio de colaboración y cooperación con la presidenta del Colegio de Psicólogas y Psicólogos del Distrito XI (La Plata) Adriana Ávalos, mediante el cual se pone en marcha la línea de atención telefónica “Hablemos” de primera escucha y derivación para varones que ejercen violencia o que están en conflicto con la ley penal por haber ejercido violencia. La línea cuenta con aportes de la Iniciativa Spotlight – que es presentada como un “alianza global de la Unión Europea y las Naciones Unidas”.
Se trataría de un servicio a cargo del Colegio de Psicólogos que brindaría la asistencia telefónica de lunes a viernes de 9 a 17 hs.
El servicio se enmarca en las supuestas aspiraciones del Ministerio Nacional de las Mujeres de la “deconstrucción de las masculinidades” a partir de la puesta en marcha del llamado “cambio de paradigma” de las políticas de género. Se trata, sin embargo, de otro escalón del feminismo “low cost” de gobierno, impulsando políticas de precarización y de la tercerización de la atención de la violencia hacia la mujer, sin ninguna medida concreta de protección, ni de subsidios, trabajo o planes de vivienda hacia las familias que sufren violencia.
Ningún paradigma y ni ninguna masculinidad será cambiada por parte de un Estado que gobierna con la iglesia, defiende la injerencia de ellas en las ESI, sostiene la ilegal del aborto y no da ninguna salida concreta a las miles de mujeres que hoy viven en situación de violencia. En marzo el Gobernador, Axel Kicillof, firmó un decreto para crear un fondo de emergencia que otorga un subsidio de oficio y de $30.000 por municipio (sic) para los casos “fehacientes”, necesidades individuales o de grupo. Se trata de un subsidio que no contempla la creación de ningún tipo de dispositivo estatal como Centros Integrales o de refugios, sino a costear la política del “cambio de paradigma” a un bajo costo.
La realidad de las mujeres de la provincia de Buenos Aires empeora día a día. En lo que va de la cuarentena sufrimos un 73% de aumento de femicidios respecto del mismo periodo durante el 2019. Según el informe de la línea 144 las llamadas aumentaron proporcionalmente, y hoy llegan a 147 por día. Se hace evidente que la situación de encierro y la imposibilidad material de irse del hogar es un factor que agudiza la violencia a las mujeres.
Pensar que una solución es que los varones por voluntad propia o a través de derivaciones pidan ayuda para deconstruirse pretende encubrir la verdadera responsabilidad estatal de la violencia, desviando la responsabilidad que le pesa. El verdadero cambio de paradigma estatal pasaría a enfocarse en trabajar con el violento, de esa manera desechar la necesidad de construcción de refugios, o de centros integrales de atención a las familias, etc.
Mientras se sigue acrecentando la tasa de femicidios en la provincia de Bueno Aires, el gobernador nos intenta contentar con el programa que implica 3 millones de pesos por distrito de aquí a dos años, a través del programa “Comunidades sin violencia”. Estamos hablando de una ínfima porción del total de los presupuestos municipales que debieran poner en pie una cantidad de establecimientos, para la contratación de profesionales, el equipamiento de salud, etc. Mientras tanto, el estado no ofrece ninguna salida a las miles de mujeres sin trabajo y precarizadas, la implementación de un subsidio que no llega ni a un cuarto de la canasta básica familiar parece ser otra burla a las mujeres de parte de este gobierno. No explica el gobernador y ni la ministra como sale una mujer y sus hijos de la relación de violencia con $8500 del plan Potenciar Trabajo.
Ninguna confianza en el Estado y sus aliados clericales
El movimiento de lucha debe ponerse en pie, romper todas las expectativas y alianzas con los que pretenden vendernos espejitos de colores llamados “nuevos paradigmas”. Mientras seamos nosotras las que ganamos menos, las desocupadas, las que estamos sujetas al cuidado del hogar, las que tengamos los trabajos más precarios, no hay posible “nuevo paradigma” que emane por fuera de las relaciones sociales concretas. El estado reproduce un ordenamiento social fundado en la opresión y sumisión femenina.
Las mujeres necesitamos trabajo genuino, sueldos que nos permitan llegar a la canasta básica familiar, educación sexual científica y laica y aborto legal.
De la mano de quienes acuerdan alianza con las iglesias o seguir pagando la deuda externa usuraria a costa de las necesidades del conjunto de los sectores populares y de las mujeres en particular, no hay alternativa.
Necesitamos un establecer frente único con nuestros compañeros obreros, ganarlos a la comprensión de luchar contra la violencia de género, luchar contra la violencia estatal que se refleja en nuestros hogares, desviar el golpe de la familia hacia el Estado y la patronal, en un frente único con la clase obrera derrotar al régimen y a su Estado opresor.
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https://prensaobrera.com/mujer/informe-especial-femicidios-en-la-provincia-de-buenos-aires-durante-la-cuarentena/


