18/12/1997 | 569

Sobre la propuesta votada por la Asamblea Nacional de los Trabajadores

Cristina, Gabriela, Guadalupe, Mariela y Mónica (Patricios, 13/12)

Si bien acordamos en líneas generales con la compañera Ileana Celotto, quisiéramos hacer las siguientes observaciones con el objetivo de aportar a las discusiones y actividades que se desarrollen a partir de su propuesta:

 

1. No sólo en los últimos meses «la mujer trabajadora ha jugado un importantísimo papel». La identificación de los hombres con la producción y de las mujeres con el hogar se comenzó a realizar en los orígenes del capitalismo, pero esta identificación sólo correspondió adecuadamente a la burguesía, ya que las mujeres de la clase obrera fueron incorporadas al proletariado junto con sus hijos. El hecho de que ignoremos la historia de las luchas de las mujeres como trabajadoras no debe hacernos olvidar que por su origen, tanto el Día de la Mujer como el del Trabajador coinciden en su carácter luchador y clasista. Por otro lado, esta ignorancia no debe hacernos perder de vista el hecho puntual de la doble explotación, elemento objetivo que ha conspirado y aún conspira contra la posibilidad de integrarnos a la tarea sindical, política, etc., en igualdad de condiciones que nuestros compañeros. A pesar de ello, las mujeres siempre hemos sido parte activa y, en algunos casos, preponderante (Alexandra Kollontai, Rosa Luxemburgo, Therognie de Méricourt, son ejemplos que expresan nuestra voluntad histórica de lucha).

 

 

 

2. Respecto de las demandas sobre guarderías y anticonceptivos gratuitos para toda mujer, queremos señalar que, si bien acordamos, es de fundamental importancia que estos puntos figuren en todos los programas de lucha impulsados por los distintos frentes, con las modalidades que en cada caso se consideren adecuadas. Cuestionamos que ambas consignas sean un «derecho» de la mujer, porque afirmarlas como tal sería acordar con las obligaciones consiguientes. Creemos que tanto la anticoncepción como las tareas concernientes al cuidado de los hijos son derechos tanto de hombres como de mujeres y deben ser tomados de manera conjunta. Relegar en las mujeres estas demandas es dar por supuesto que tales tareas son nuestras naturalmente. Creemos de fundamental importancia enfrentarnos a mitos que nos han llevado a creer durante siglos que nuestro cuerpo, en tanto permite la reproducción, es un bien social, mientras que la tarea de criar hijos es una obligación exclusiva de las mujeres. Lo mismo vale para el caso de la anticoncepción: la gran mayoría de los métodos anticonceptivos (inventados por la ciencia capitalista) son aplicados al cuerpo de la mujer, con el agravante de la resistencia masculina al uso del único método creado para el hombre, el preservativo.

 

Por último, queremos manifestar que acordamos con la necesidad de la campaña, pero que ésta debe tener continuidad. Los resultados de esta actividad y los debates que implique deberán ser incorporados al programa general del partido, aspirando a que nuestro trabajo pueda continuar más allá de una fecha reivindicativa.

 

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