20/09/2007 | 1010

Todas al Encuentro de la Mujer

Por un plan de lucha por el derecho al aborto

A tres semanas del Encuentro Nacional de Mujeres, la complicidad del gobierno y la Justicia para impedir la interrupción del embarazo de la joven entrerriana y para separar de su familia a la nena embarazada de Corrientes prueban que no hay demagogia que alcance para ocultar el carácter clerical y reaccionario de la política de anticoncepción y aborto kirchnerista y su nula voluntad de cumplir con los derechos que reconoce la ley.


Miles de nenas y decenas de miles de adolescentes embarazadas, 600.000 mujeres internadas con aborto incompleto sólo en el hospital público (últimos datos de 2005); las cifras oficiales prueban que el ministro de Salud miente cuando dice que la anticoncepción llega al 80% de las mujeres en edad fértil. Los Programas de anticoncepción se incumplen hasta en los hospitales más ricos —o por falta de insumos, o por falta de turnos o porque no se entregan-, la píldora del día después es administrada —si hay– según las convicciones religiosas de las direcciones hospitalarias. En San Juan, el gobernador kirchnerista José Luis Gioja prohibió la aplicación de DIU y la anticoncepción quirúrgica hasta que estalló un escándalo. Pero no es una excepción: llueven las denuncias de madres de diez hijos y más a quienes les niegan el derecho a la ligadura de trompas en Córdoba (hay sólo tres instituciones autorizadas), en los hospitales bonaerenses, en Santa Fe (Página/12, 21/5 y 28/7), en Mendoza, por nombrar solo los casos que llegan a los diarios.


¡Es el poder de la Iglesia!, nos dicen las defensoras del gobierno. ¿Acaso el avance de la Iglesia hubiera sido posible sin el consentimiento activo del gobierno, que nombra a los personeros de la Curia en cargos públicos? La mayoría parlamentaria es kirchnerista, ¡no del Episcopado! Este gobierno intenta distraernos con declaraciones ministeriales pero consolidó la ingerencia clerical en el sistema sanitario, judicial y educativo. Sobre su capitulación se fortalecen sectores como Sobish y el macrismo, que llegan a la injuria de proponer que las mujeres violadas no aborten a cambio de unos pesos. El gobierno y la justicia amparan a los grupos de choque clericales, intimidación que completan los abogados de la Curia, accionando contra la matrícula profesional de quienes se le resisten.


Es en este contexto que el Encuentro Nacional de Mujeres hará un balance y discutirá cómo seguir la lucha por el aborto legal. Una lucha que ha conocido múltiples desvíos. Expresada de manera frontal por la Comisión por el Derecho al Aborto desde su fundación, en 1988, a los pocos años fue dejada de lado para plantearse una ‘etapa previa’ de acceso a los anticonceptivos. El derecho al aborto fue sustituido por los “derechos reproductivos” -una formulación ambigua que habla del derecho a reproducirse y no a No reproducirse- y el apoyo a tímidos proyectos de despenalización parcial que no prosperaron jamás. Hoy se ha retomado la consigna de aborto legal, pero para plantear una nueva “etapa previa”, que ya ni siquiera se propone ampliar los abortos no punibles sino sólo reglamentar los autorizados en el Código Penal desde 1926.


La reglamentación es un nuevo señuelo, compañeras. Sólo agrega obstáculos a lo que el Código legisla con rotunda claridad: los abortos no punibles sólo necesitan del acuerdo del profesional y la paciente, o el tutor de la paciente. En los lugares donde ya fue reglamentado —provincia de Buenos Aires, Capital Federal y Rosario– se han sumado nuevas exigencias: equipos de profesionales (en hospitales desmantelados); estudios probatorios (cuando no hay turnos para los más sencillos), denuncia policial de violación (cuando todo acceso carnal con una incapaz es violación). Y en todos los casos se acepta la objeción de conciencia, dejando librados a los profesionales de la salud a las presiones de la Curia y sus agentes.


Las mujeres del Plenario de Trabajadora estamos organizando con ahínco nuestra participación en el encuentro. La convocatoria a charlas, plenarios, debates, talleres y mesas redonda en los barrios, los centros de estudio y lugares de trabajo expresa el esfuerzo para que numerosas compañeras se sumen a la gran asamblea de mujeres del país. Estamos empeñadas en que ninguna se quede al margen por razones económicas. A las rifas, fiestas y otras actividades zonales se suma el reclamo a los municipios para arrancarles fondos para los pasajes.


Vamos decididas a que esta vez los talleres del Encuentro vayan más lejos de los habituales pronunciamientos a favor del aborto legal. Nos proponemos que se vote un plan de lucha que no dude en enfrentar a la Iglesia y al gobierno. Que desenmascare a los candidatos que condenan a la mujer al embarazo no deseado y al aborto clandestino. Veintidós años de Encuentros deliberativos son suficiente experiencia. Es hora de que resolver.

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