08/07/2021

Murió Reutemann, un hombre del poder

A los 79 años de edad, murió en Rosario Carlos Reutemann por una afección que venía arrastrando hace años. Senador nacional por Juntos por el Cambio, exgobernador de Santa Fe y casi candidato a presidente del PJ, en sus exequias se lo recordó más por la brillante carrera que hizo como piloto de Fórmula 1, prestigio deportivo que lo catapultó a la política en la década de los ’90. Hecho remarcado en todos los portales periodísticos, en medio del aluvión de “famosos” a la vida electoral.

En Santa Fe, el recuerdo de Reutemann está marcado por las inundaciones del 2003, cuando él era gobernador por el PJ, una catástrofe social que marcó un antes y un después en la historia reciente de las y los santafesinos. Entre el 29 de abril y el 3 de mayo de ese año se desbordó el río Salado, dejando un tercio de la ciudad de Santa Fe bajo el agua frente a la falta de obras públicas y la especulación inmobiliaria. A 18 años del hecho, aún existe una controversia sobre la cantidad de personas muertas, ya que las y los familiares de las víctimas contabilizan 160 fallecidos y el Estado de Santa Fe solo reconoce a 23.

Las graves acusaciones contra el gobierno local y provincial por negligencia, corrupción y la falta de preparación para desastres dieron lugar a un movimiento de protesta que años después terminaría eyectando al peronismo de Santa Fe del gobierno. El intendente municipal, Marcelo Álvarez, también integraba el PJ y tuvo que enfrentar un juicio por este desastre.

El entonces gobernador, ignorando los antecedentes y los informes presentados por la Facultad de Ciencias Hídricas de la Universidad Nacional del Litoral desde 1992, quedó grabado en la memoria de los santafesinos por declarar “a mí nadie me avisó nada”, queriendo desligar su responsabilidad de la catástrofe que azotó al pueblo de la capital.

Un hombre del régimen

En 2001, el gobierno de Reutemann desató una brutal represión en el marco del Argentinazo. Fueron al menos nueve los luchadores populares y víctimas de la represión de Estado en la provincia, entre ellos “Pocho” Lepratti, un joven a cargo de un comedor popular que fue acribillado intentando frenar una balacera contra ese lugar que albergaba niñxs. Por su responsabilidad política en tanto jefe de Estado, jamás fue juzgado, impunidad que favoreció el entramado político que lo rodeaba.

En el año 2003, Eduardo Duhalde impulsó la candidatura a presidente de Reutemann contra la de Carlos Menem, quien lo había ungido para el gobierno provincial a principios de los ’90, durante su primer mandato. Supuestas extorsiones lo habrían hecho desistir de la postulación, amén de que compartió el programa de gobierno del menemismo, con eje puesto en la privatización de los puertos.

“Uno de los armadores que trabajaba en la ‘hipótesis Lole’ era un joven legislador porteño llamado Alberto Fernández, jefe de campaña de Néstor Kirchner. Todavía en septiembre de 2002 Fernández confesaba en la intimidad que su objetivo era ubicar a Kirchner como vice de Reutemann. El salto a la Casa Rosada lo soñaban para 2007” (La Nación, 7/7).

La cercanía al kirchnerismo la mantuvo hasta el 2008, cuando formó parte de los senadores peronistas que rechazaron las retenciones móviles a la exportación de soja (la “125), que el gobierno de Cristina Fernández de Kirchner impulsó para pagar la deuda. Luego fue aliado de Sergio Massa, cuando este revestía de opositor.

Ya como senador de Juntos por el Cambio, su última acción con notoriedad fue el voto en contra de la ley de aborto legal, seguro y gratuito.

Murió Reutemann, un hombre con gran performance electoral, sin ningún proyecto propio, funcional al poder capitalista.

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