20/02/1997 | 528

Altamira en Córdoba, Carlos Paz, Mar del Plata, Miramar,Pehuajó, 9 de Julio y C. Casares

Como parte de la campaña lanzada por el Partido Obrero para conformar un frente obrero y de izquierda sobre la base de elecciones internas, Jorge Altamira participó en diversas actividades en el interior del país y de la provincia de Buenos Aires.


En Córdoba, concurrió el jueves 23 de eneroa una concentración en las puertas de Fiat Auto en solidaridad con la ocupación de la fábrica y con el nuevo sindicato Sitramf. La oportunidad sirvió para intercambiar ideas con numerosos trabajadores de base, de lo cual resultó un reforzamiento de la campaña del Partido Obrero en favor de la renuncia del burócrata Campellone y de la formación de una interfabril de los trabajadores automotrices, para impulsar una lucha de conjunto contra el convenio Fiat-Smata, la flexibilización laboral y la ‘tercerización’.


Al día siguiente, Altamira participó en un importante programa de televisión, que se caracterizó por la inusitada cantidad de llamados de los oyentes. Dentro de la hora que duró el programa, Altamira hizo una encendida defensa de la Comisión de Desempleados de Córdoba y destacó la labor de ésta en el empadronamiento de más de 23.000 trabajadores desocupados. Después de diversas entrevistas periodísticas, habló en un acto en la peatonal de Carlos Paz, en el que denunció la persecución impositiva contra los comerciantes de la zona. El sábado al mediodía participó de un acto-interpelación en la plaza San Martín de la ciudad de Córdoba.


El miércoles 29 de enero, Altamira se hizo presente en Mar del Plata. Luego de una recorrida por los diversos medios de comunicación, participó en un acto en la peatonal, al que concurrió un numeroso grupo de trabajadores del pescado. Desde la tribuna, Altamira se refirió por primera vez al crimen de José Luis Cabezas, del cual dijo que delataba el ‘estilo’ del régimen menemista. Al finalizar el acto, Altamira mantuvo un intercambio de ideas con los asistentes, entre los cuales había dirigentes medios del Frente Grande.


Al día siguiente tuvo lugar un acto público en Miramar, organizado por los compañeros que participaban de los campamentos de formación política de la juventud. La agitación que lo precedió fue muy vigorosa. Altamira renovó los planteamientos efectuados en Mar del Plata, pero entró en mayores detalles con relación al frente de izquierda, del cual dijo que era una consigna que correspondía a una nueva etapa política de desmoronamiento del menemismo, de crisis crecientes de los planes capitalistas, de luchas populares cada vez más intensas y de iniciativa política para la izquierda.


Luego del acto se formó un corrillo de conversaciones con dirigentes del partido socialista democrático de Miramar, que tuvo por eje la alternativa que le depara a la izquierda del Frepaso la creciente derechización de éste y la posibilidad de que se alíe al radicalismo de la obediencia debida y de las privatizaciones.


El sábado 1º de febrero, Altamira intervino en un plenario de trabajadores del pescado de Mar del Plata, convocado para culminar una actividad de formación política que había tenido lugar en los días precedentes. La reunión sirvió para constatar los cambios fundamentales que se habían operado en la industria del pescado y en los métodos de explotación de los trabajadores, y la oportunidad que estas modificaciones ofrecían para iniciar un período de ofensiva de parte de los trabajadores. El aprovechamiento de la diferente situación de las diversas ramas de la industria es un aspecto fundamental para impulsar el desarrollo práctico y revolucionario del movimiento obrero, dentro de un período que se caracteriza por una crisis generalizada y cada vez más profunda.


El lunes 3, Altamira repasó, ante un grupo de activistas de Metrovías, el conjunto de la situación política. La conclusión de la reunión fue que el frente de izquierda era, fundamentalmente, una cuestión de método político, para poder plantear, con un programa revolucionario, una alternativa inmediata de conjunto a la creciente impasse del capitalismo, a la miseria creciente que ofrece a las masas y al derrumbe imparable de sus regímenes políticos. La reunión votó, luego del debate, la distribución de una declaración que los partidos de izquierda habían emitido con motivo del crimen de Cabezas.


Los días 14 y 15 de febrero, Altamira participó de la inauguración de los locales del Partido Obrero de las ciudades bonaerenses de 9 de Julio y de Pehuajó, y de un acto en Carlos Casares. La intervención en los medios de comunicación de las tres localidades fue muy intensa. En 9 de Julio se presentó el planteo de un Frente de Izquierda ante un público compuesto de trabajadores de base y militantes de izquierda. El análisis de la situación política motivó una animada discusión. Tanto en el acto como en los medios, Altamira caracterizó que la dificultad principal que presentaba la concreción de un frente residía en la diferente apreciación que la izquierda tenía de la situación política respecto al PO, al caracterizarla como de iniciativa burguesa, retroceso de las masas y aislamiento de la vanguardia. Altamira sostuvo que esta caracterización se hacía con la nuca y no con la frente, y que el derrocamiento de Bucaram y las rebeliones en Albania, Yugoslavia y Bulgaria, al igual que las de Bélgica, o las grandes huelgas en España, Corea y Francia, delataban el ingreso en una nueva etapa política, que surgía directamente de las grandes líneas trazadas por el período anterior: descomposición capitalista, derrumbe del stalinismo, movilizaciones de masas y conquistas democráticas.


En Carlos Casares, la charla-debate, a la que concurrieron compañeros de la construcción y de la comisión de desocupados, se centró en torno a un asunto preciso: cómo organizar la caída del régimen menemista, a partir del hecho de que la intensidad y el ritmo de su crisis permiten prever un desenlace a la ecuatoriana. Se trata naturalmente de la preparación política de este proceso, lo cual plantea transformar en planes de lucha todos y cada uno de los conflictos que debe encarar el pueblo; entender la política de los planes de lucha como la forma concreta de preparar la huelga general; desnudar que el crimen de Cabezas es un crimen político que plantea acabar con Menem y su camarilla conspirativa; plantear el frente de izquierda y del movimiento obrero combativo como una alternativa de conjunto a una crisis que no podría ser más general ni concluyente.


La reunión de Casares votó reforzar la organización de los desocupados; lanzar la formación de centros de estudiantes; propagandizar el frente de izquierda entre las bases del Frente Grande y de la UCR; impulsar una marcha por el crimen de Cabezas para el martes 25.


En Pehuajó se reveló que la presencia del Partido Obrero crece con rapidez. Luego de las entrevistas en los medios, que se caracterizaron por la amplitud del tiempo concedido y por el nivel de los periodistas, tuvo lugar un almuerzo partidario y la inauguración, a la noche, de un espectacular local del PO. Al acto asistieron docentes, trabajadores de la construcción, obreros desocupados, trabajadores del agro y chacareros, y dirigentes del partido comunista. El debate que siguió a la exposición fue muy animado, centrándose en la política para avanzar en un medio con prejuicios antiizquierdistas. La conclusión fue que el partido y el frente se debían presentar ante los trabajadores e incluso ante la opinión pública, no a partir de una ‘ideología’, sino de un programa concreto, elaborado por las organizaciones de esa ‘ideología’. Es necesario ayudar a las masas a trazar su propio eje de divisoria de aguas y no permitir que los capitalistas lo hagan por ellas.


El acto de Pehuajó votó la realización de una marcha el martes 25 por el crimen de José Luis Cabezas. El PO resolvió, a su vez, impulsar su acción en docentes, entre los compañeros desocupados y con los estudiantes secundarios. Asimismo, se señaló que el local inaugurado debe servir a la organización de la clase obrera en todo el distrito.


La gira de Altamira demostró que los pueblos del interior de las provincias son factores dinámicos de primera importancia para impulsar la lucha de clase de los trabajadores y su acción política en todo el país. Puso al desnudo la realidad del crecimiento del PO, el cual es el único partido de izquierda en algunas ciudades. Destacó también que la política votada en el último congreso le ha dado al PO una iniciativa que es necesario actualizar y concretar en términos de movilización y de organización.


Es necesario construir el partido y desarrollar la política frentista en todo el interior de la provincia de Buenos Aires, sin excepciones.