22/12/1993 | 409

Cómo debate un partido revolucionario

En el curso del debate sobre la Constituyente, el dirigente de una de las regionales más importantes del partido, miembro, además, del Comité Nacional,  planteó para su provincia —donde fue convocada una Constituyente de carácter provincial, cuya elección se realizará conjuntamente con la nacional— una línea particular de intervención que suscitó muchas controversias.


Pero la “sorpresa”” fue la intervención de un compañero de la juventud secundaria del Gran Buenos Aires —con seguridad el más joven de todos los delegados presentes en el Congreso— en un tema políticamente tan complejo, que se dedicó a criticar duramente la posición cuestionada. En los intervalos del Congreso, muchos delegados comentaron el tono “irrespetuoso”” y “audaz” con que “sonaba” la crítica del compañero secundario a un militante que se había sumado a la tarea de construir el partido revolucionario cuando él todavía no había nacido y, a la vez, el carácter políticamente impecable de su intervención.


Este pequeño “episodio” dice mucho sobre el carácter politizado y crítico de la juventud que se organiza en el PO. Pero como la “historia” no termina ahí, dice mucho también de la calidad revolucionaria del compañero criticado que, con muchos años de militancia destacada en su haber, no tuvo empacho en pedir la palabra para reconocer frente al Congreso que, textual, “Pablito me bajó la línea”.


En resumen, el Congreso sirvió como una exacta pintura de cómo debate un partido revolucionario.