04/02/1999 | 616

Cómo lucha Avellaneda para construir el Partido Obrero

P: Hablanos de la intervención del PO en Avellaneda.


R: En Avellaneda tenemos una intervención importante en Villa Corina, Villa Inflamable y el Dock Sud.


En Corina, el ex barrio Sasetru, está planteada la lucha por la escrituración de las tierras a favor de sus ocupantes de años. Existía una ordenanza que establecía la escrituración inmediata y que nunca fue aplicada; el intendente Alvarez la archivó y ahora pretende cobrarles a los ocupantes 5.000 pesos por cada lote. Se trata de tierras que los ocupantes ya pagaron con creces con las mejoras que introdujeron. La venta se realizaría en el cuadro de la llamada ‘ley Pierri’ que les da a los ocupantes, apenas, un título provisorio. Nuestra posición es que se cumpla la ‘ordenanza Alvarez’ (pues fue él quien la impulsó cuando era oposición).


Sin embargo, nos encontramos con que los vecinos están dispuestos a pagar para obtener la escrituración, por lo cual nuestros compañeros en la Vecinal reclaman que la cuota no supere un determinado porcentaje del ingreso del jefe de familia; que los títulos sean definitivos y no transitorios, y que se establezca una garantía municipal para el caso de que el ocupante sea despedido de su trabajo.


Junto con el problema de la tierra, otro problema vital en Corina es la desocupación. Allí también intervenimos en la Comisión de Desocupados que logró imponer con su movilización que se entregaran una cantidad de puestos del ‘plan Trabajar’. En la Comisión, los planteos hostiles a la formación e intervención de un partido político de la clase obrera fueron rechazados por una amplia franja de trabajadores: en una charla pública organizada por el PO en Corina sobre la cuestión de la necesidad del partido obrero, estos compañeros intervinieron exponiendo su posición y hasta los trabajadores que por primera vez se acercaban les preguntaban, textualmente, «por qué los trabajadores deberían estar condenados a no tener un partido propio».


También intervenimos en Corina en la ‘Comisión de familiares y amigos por la libertad de Quiroz y Aguirre’, dos jóvenes que estuvieron detenidos durante cinco años en Mendoza acusados de un crimen con pruebas y testimonios fraguados por la propia policía. Se pretendía encubrir a los verdaderos asesinos, la tristemente ‘célebre’ policía mendocina del ‘gatillo fácil’. Aquí se obtuvo una victoria porque después de una amplia movilización se logró imponer la absolución y la libertad de Quiroz y Aguirre.


Como resultado de esta intervención, el local del PO en Corina se ha convertido en uno de los centros políticos y sociales del barrio. Es una auténtica «casa de los trabajadores»: allí los vecinos pasan y se reúnen; allí comenzaron funcionando la Vecinal y la Comisión de Quiroz y Aguirre. También es un centro social, al punto que muchos compañeros han utilizado el local para festejar los cumpleaños de sus hijos. En este cuadro, hay un importante desarrollo, en especial entre los jóvenes: a los campamentos de la UJS y al picnic de la Zona Sur concurrieron gran cantidad de pibes de Corina.


Otra intervención barrial destacada es la de Villa Inflamable, el barrio que rodea a la planta de la Shell. La sola mención de su nombre da una idea de las explosivas condiciones de inseguridad del barrio. En Inflamable, libramos una lucha política con el Frepaso, que había organizado una sociedad de fomento detrás del reclamo de la ‘relocalización’ de la planta. Pero los obreros de la Shell no querían la ‘relocalización’ , que sería una excusa para despedir. Mientras el Frepaso pretendía enfrentar a los vecinos con los obreros de la Shell, nosotros logramos armar un movimiento con un programa común: denunciamos que la flexibilización y los despidos eran un atentado a la seguridad de los obreros de la planta y a los vecinos y reclamamos el control de la seguridad de la planta mediante una comisión conjunta de la Comisión Interna y los vecinos y el saneamiento del barrio mediante un impuesto extraordinario a los beneficios de la Shell. Este tipo de planteos puede llegar a tener una importancia creciente en Avellaneda, en la medida en que Cacho Alvarez ha hecho aprobar una ordenanza para trasladar las plantas industriales, los molinos y las curtiembres que están al borde del Riachuelo a un ‘polo industrial’ que se ubicará entre Sarandí y el Río de la Plata. El objetivo de Alvarez es desalojar una amplia zona cercana al Riachuelo para convertirla en un área de especulación inmobiliaria, que sería la ‘continuación’ de Puerto Madero y La Boca-Barracas hacia el sur.


En Inflamable también intervenimos en el movimiento de los desocupados; allí pudimos observar en la práctica las enormes dificultades que plantea esta tarea. Y esto no sólo debido a la propia situación de miseria de los compañeros sino también, y por sobre todo, a la política consciente y sistemática de los partidos patronales de integrar a sus dirigentes y convertirlos en ‘punteros’ de sus aparatos barriales.


P: ¿Cómo trabajan con la Prensa Obrera?


R: Piqueteamos sistemáticamente los barrios con megáfonos y autos con parlantes, lo que nos permite vender una buena cantidad. Se percibe una receptividad creciente, pero no se puede asegurar que los compañeros que compran la prensa en un piqueteo la lean. Cuando volvemos a la semana siguiente, en muchos casos nos vuelven a comprar el periódico, pero nos damos cuenta de que no han leído el anterior o que, a lo sumo, leyeron la tapa y quizás la editorial. Pero lo vuelven a comprar, lo que nos hace pensar que se trata de un ‘gesto’ de adhesión política a los planteamientos que se vuelcan oralmente. En los casos de los compañeros que leen el periódico en forma más sistemática, se perciben dos cosas: la primera, un respeto por la calidad política del periódico, sus análisis y sus pronósticos; la segunda, que una de las secciones más comentadas es el ‘correo de lectores’.


También tenemos una presencia semanal en la estación de Constitución, de donde hemos sacado una muy importante cantidad de relaciones para toda la zona Sur y hacemos suscripciones en los piqueteos.


P: Hablanos ahora de las debilidades del PO de Avellaneda.


R: Sin dudas, la más importante es nuestra todavía escasa penetración en el movimiento sindical, aunque tenemos compañeros en las principales concentraciones obreras de la zona, incluso algunos en posiciones sindicales destacadas. También estamos retrasados en la formación de la UJS.


El PO de Avellaneda sufrió un golpe muy importante con el cierre de Siam. Allí nuestros compañeros tenían una posición política ganada: había 15 suscriptores de Prensa Obrera en Siam y, además, llegamos a vender 40 en la puerta de la planta. Es cierto que, como consecuencia de la lucha política librada, esos compañeros no se han perdido; hoy están en los barrios y en las comisiones de desocupados. Pero perdimos nuestra posición en lo que era uno de los centros políticos de referencia.


No se puede decir, sin embargo, que no agitemos y piqueteemos las principales concentraciones obreras de la zona con la misma regularidad que los barrios; sin embargo, no hemos obtenido los mismos resultados en términos de crecimiento y desarrollo. Esto es un motivo de preocupación para nuestro Comité.


Otro punto flaco es el de la juventud, aunque se ha comenzado a revertir la situación con el agrupamiento de Corina y con la actividad realizada en el CBC en las últimas elecciones universitarias.


En una cierta medida, señalar las debilidades del PO de Avellaneda es delinear también un plan de trabajo. El nuestro tiene cuatro grandes ejes: los dos primeros son reforzar el trabajo barrial y en el movimiento de los desocupados. En los próximos meses se prevén grandes despidos y recortes a los ‘planes Trabajar’ .


Los dos grandes desafíos son el trabajo juvenil (con la realización de festivales juveniles en Corina e Inflamable durante el verano y los campamentos de la UJS) y, en particular, la penetración en el movimiento obrero. Nuestro plan de trabajo incluye una amplia tarea de agitación –incluidos actos en las puertas de planta– contra los despidos en metalúrgicos (en particular en Siat y Camea) y en petroleros (Shell) y la denuncia del ‘convenio UPCN’ entre los trabajadores estatales, en particular en los hospitales.

 

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