21/11/1996 | 520

El Congreso del PO de San Martín, en una situación de ascenso

Por Armando

El próximo sábado 30 de noviembre se realiza el congreso de la regional San Martín del Partido Obrero. Este Congre­so deberá ser una instancia de elabora­ción de la política (el programa, los méto­dos, los objetivos) de los revolucionarios, en el seno de la clase trabajadora, de la juventud y los sectores populares, en el próximo año.


Lo interesante de las postrimerías del ‘96, no es que se desarrollarán elecciones legislativas a mediados del próximo año. Lo distintivo es el cuadro de profundo hundimiento del menemismo, del grado de división existente en el seno de la clase capitalista, del hundimiento del ‘pian’ económico y la creciente respuesta de los trabajadores a los ataques del gobierno y de los capitalistas.


La demolición del menemismo se ex­presa en el profundo odio existente entre los compañeros que lo han acompañado electoralmente (que pone a la orden del día el reclamo “Fuera Menem*), en la desconfianza respecto a las instituciones de este régimen político (el Parlamento, los funcionarios del Poder Ejecutivo, los jueces, los órganos de represión). Cuando los trabajadores (ocupados o desocupa­dos, activos y pasivos) encontramos una vía para intervenir en la defensa de nuestras reivindicaciones, se produce la masi­va y profunda movilización del ONTI de agosto ´96, o la creciente lucha en el PAMI contra los despidas y la destrucción de las otras sociales, la movilización y el triunfo obrero en INTA Textil, la organización de los estudiantes secundarios, el surgi­miento de los autoconvocados docentes, las manifestaciones públicas de repudio a Menem en el gremio metalúrgico (con­centración cegetista del 26/9), la organi­zación de los desocupados, la movilización de los hospitales.


Mientras las direcciones sindicales y políticas centroizquierdistas (CTA, UCR, Frepaso) intentan canalizar esas luchas y ese odio, hacia un programa político de sometimiento de los trabajadores a la perspectiva de la gran burguesía exporta­dora y prebendaría, mientras las distin­tas fracciones de la CGT diluyen la posi­bilidad de un plan de lucha nacional en la perspectiva electoral de los candidatos del PJ (Duhalde, Ortega, Cafiero) y sus sucedáneos (Cavallo, Béliz, etc ), el Parti­do Obrero tiene el programa, una trayec­toria consecuente (en la acción cotidiana y en la instancia electoral) y la voluntad política de organizar a la clase obrera industrial, a los trabajadores y demás sectores populares, detrás de una pers­pectiva de victoria de sus reivindicacio­nes populares y nacionales.


El congreso regional del 30 plantea, entonces, la necesidad de que quienes tienen responsabilidades gremiales y de organización de sus compañeros de trabajo, de estudio, del barrio, como aquellos compañeros con la voluntad de aportar a una perspectiva unitaria de lucha conse­cuente, se acerquen al congreso para debatir con nosotros y enriquecer­nos con sus experiencias.


En cuanto al movimiento obrero zo­nal, hace unos meses, alrededor de las medidas de fuerza impulsadas por la CGT y las luchas zonales, hemos comen­zado a tejer un esbozo de Coordinadora de Comisiones Internas Locales. Este inten­to demostró parte de su potencialidad con el simple expediente de autoconvocarnos, en la Plaza de San Martín, distintas comi­siones, gremios y partidos, en oportuni­dad del paro activo de 36 hora* del 26 y 27/ 9. Es decir que a partir de una iniciativa acordada en un encuentro previo, demos­tramos que podemos superar la mera emisión de documentas y declaraciones (coa su programa de reivindicaciones; y pasar a la acción.


Este movimiento se encuen­tra empantanado, pero podemos rápidamente ponerlo en movi­miento alrededor de la ludia que están protagonizando los traba­jadores del PAMI y los jubilados; en defensa del hospital público provincial, agredido por Duhal­de, y las obras sociales sindicales; para derrotar la “Reforma II” en el Estado e imponer las paritarias por industria, la derogación de la Ley Federal de Educación; por obras públicas financiadas con un impuesto que grave el beneficio del gran capital, para dar empleo a los desocupados y el subsidio de 500 pesos.

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