Despedimos a Mari, una gran luchadora

Homenaje a una gran compañera, ejemplo de entrega y militancia obrera y revolucionaria.

La Mari.

Mari fue un símbolo de la juventud que se incorporó a la militancia socialista en Política Obrera (antecesor del actual Partido Obrero) después del golpe de Estado. Cuando muchos se retiraban desmoralizados y temerosos frente al golpe, Mari empezó a militar. Habiendo iniciado actividades en el movimiento estudiantil en Mendoza, la represión dictatorial la llevó a transformarse en una militante “profesional”, dedicando su vida entera a la lucha en defensa de la clase obrera y de la revolución socialista.

Dejó su casa paterna y se vino a Buenos Aires. Ahí se ligó a Política Obrera, antecesora del Partido Obrero. Era pariente de Luis Oviedo –pseudónimo de Jorge Martínez, obligado por la clandestinidad, que llegaría a ser dirigente del PO. Después de largos “períodos de prueba” Mari se incorporó y jugó todo tipo de papeles militantes. Fue responsable de organización con sus reuniones clandestinas en plazas y parques, fue una de las principales activistas del local de San Telmo y del local de la Lista Naranja Gráfica que estaba a una cuadra de distancia. Fue responsable política del local de Barracas durante largo tiempo. Era mítico su “cuaderno” con el nombre de más de 50 “contactos” obreros y de activistas del movimiento de resistencia de los inquilinos (Padelai, Casas expropiadas y cooperativizadas, etc.)  y de casas ocupadas, a quienes atendía y visitaba asiduamente para entregar el periódico y tratar de organizarlos reivindicativa y políticamente.

Cuando se prendía a un contacto no lo soltaba hasta incorporarlo. Hace poco tiempo, un trabajador gráfico de procedencia peronista, hoy uno de los grandes activistas del PO, nos contaba como “la Mari” estuvo varios años yendo a su casa todas las semanas para venderle el periódico, invitarlo a actividades del partido y de La Naranja y debatir con él hasta que finalmente logró incorporarlo. Militó en la Villa 21 donde ganó compañeras. Uno de sus roles más importantes fue en el movimiento obrero gráfico, fue una de las principales activistas de la Naranja Gráfica, delegada en numerosos establecimientos (Photolettering, La Ley, etc.), en primera línea en los conflictos sindicales. Echada por su combatividad y entereza, en la lista negra de las patronales, terminó trabajando en una dependencia educativa del gobierno porteño, lo que inauguró su militancia sindical en las filas docentes. Afiliada a Ademys y a UTE (no se resignaba a que la burocracia manejara sin oposición clasista al mayor sindicato docente de la Capital), los dos sindicatos más importantes, integró sus listas sindicales y participaba activamente de sus paros y movilizaciones.

Fue segunda candidata en las elecciones donde Jorge Altamira salió electo legislador de la Ciudad de Buenos Aires. Fue una de las fundadoras del Plenario de la Mujer Trabajadora y homenajeada cuando se realizó el recordatorio a los 20 años.

Tuvo una vida muy dura, con grandes privaciones materiales, pero con un espíritu combativo destacado, aunque no rimbombante. Era camaraderil y solidaria con sus compañeros y los trabajadores, y se indignaba con las prepotencias patronales o policiales. Tuve la suerte de compartir una parte de su vida y puedo testimoniar el fuego interno y la pasión que tenía por la lucha de los trabajadores y la construcción del partido.

A su hija Edurne, a sus parientes, a sus amigas de la Villa 21, de las casas ocupadas, de los trabajadores gráficos, de la docencia porteña, de la militancia de la mujer trabajadora, un saludo fraterno. Por el PO han pasado centenares de Maris, pero “la Mari” era un arquetipo digno de imitar y difícil de superar.

¡Hasta la victoria Mari!

“Repudiamos el allanamiento a la casa central del Partido Obrero”: pronunciamientos contra la persecución política del gobierno
En pocas horas ya expresaron su solidaridad organismos de derechos humanos, asambleas populares, sindicatos y partidos políticos. –
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