Mabel Ruiz

Nuestra amiga Mabel Ruiz ya no está con nosotros. La tarde del domingo 7 de septiembre, el cielo que había sobre el Hospital Argerich se puso de pronto irremediablemente gris, duro y frío. Quienes conocimos personalmente a la madre de Maximiliano Kosteki, supimos una vez más que no era posible relacionarse con ella sin quererla. Quienes la quisimos, supimos esa tarde, con desconcierto y con enorme tristeza, que nuestras vidas se habían vuelto mejores por haberla conocido.


Siempre recordaremos a Mabel Ruiz tal como la presentamos en la muestra “Maximiliano Kosteki en Grissinópoli”: esa gran Dama del dolor, pero también de la dignidad y la lucha. Como tantas otras madres-coraje de nuestro país, Mabel salió a las calles. Lo hizo por la memoria y por la causa de Maxi y Darío, y por la memoria y por la causa de tantos otros hijos e hijas que no había parido, pero que fueron suyos por derecho propio. En las calles, junto a los piqueteros, los inundados, los desalojados, los familiares de las víctimas de la represión, las fábricas recuperadas y las organizaciones y partidos de izquierda, Mabel encontró su lugar. Ese lugar era el que Maxi le había reservado.


Allí estamos, querida Mabel. Allí te esperamos. Con esas banderas tuyas que son las nuestras.