28/10/2004 | 874

«Necesitamos una dirección para las tareas que dejó planteado el Argentinazo»

Discurso de Néstor Pitrola

Quiero felicitar a los compa­ñeros organizadores, al conjunto que tocó y animó acá para nosotros y a todos los que contribuyen con este gran acto multitudinario por una alternativa obrera y socialista. También, fuera de libreto, quiero decirles que en la madrugada de hoy, en la Facultad de Psicología ha ocurrido algo con lo que quiero empezar: los compa­ñeros de la Unión de Juventudes por el Socialismo han triunfado por cuarta vez, en un frente, superán­dose a sí mismos con el 47% de los votos.


La alternativa obrera y socia­lista marcha viento en popa en Psi­cología y en toda la Universidad de Buenos Aires, porque los compañe­ros se han superado en Farmacia, se han superado en Derecho, se han superado en Medicina y son hoy tina noticia política en el mo­vimiento estudiantil de la mayor universidad del país, que es la Uni­versidad de Buenos Aires. Quiero decirles que en Psicología la agru­pación que está en el frente kirchnerista del gobierno salió última; es la agrupación Venceremos. Un doble triunfo de los estudiantes y de la lucha contra el gobierno y por una alternativa obrera y socialista en la universidad.


Una represión contra todos los trabajadores


Voy a hablar, ahora sí, de la repre­sión. Quiero decir lo que ningún medio dijo, como tal vez pocos me­dios hablen de este acto, mañana. Así como les resulta difícil de dige­rir semejante acto por una alter­nativa obrera y socialista, este lu­nes en la Plaza de Mayo, muy cer­quita de aquí, 300 obreros del Fri­gorífico Yaguané fueron brutal­mente reprimidos por las fuerzas policiales con el saldo de ocho he­ridos, dos de esos miembros de la comisión directiva de la cooperati­va. Los compañeros estaban recla­mando la cuota Hilton que los pul­pos de la oligarquía lo le quieren dar a este frigorífico de gestión obrera, en la exportación y en la producción. Los están sometiendo a vivir de un plan trabajar con treinta pesos por semana un po­co de carne, en una sacrificadisima lucha de una de las experiencias de gestión obrera que nuestra clase ha puesto en pie en el país. Recién hablaba con un compañero de la Franco-Inglesa, después de la bru­tal represión contra ellos; después de la represión a Gatic en Pigüé, y ahora la represión a los compañe­ros de Yaguané. Todo esto demues­tra que hay una voluntad política estratégica del gobierno de Kirchner de no permitir el avance de esa clase obrera que empezó el proceso de las fábricas bajo gestión obrera ante los vaciadores capitalistas y al calor del Argentinazo.


Toda nuestra solidaridad con los compañeros que ocupan fábri­cas para sacarlas de las garras de los vaciadores capitalistas y abrir el proceso de gestión obrera; es una defensa estratégica de quienes lu­chamos por una alternativa obrera y socialista.


Quiero decirles, también, que en horas de ayer han sido puestos presos cuatro dirigentes del Moca­se, el movimiento campesino de Santiago del Estero. La Interven­ción provincial de Lanusse, el hom­bre que puso el presidente Kirchner, en lugar de encarcelar al apa­rato criminal del juarismo acaba de encarcelar a cuatro dirigentes de uno de los movimientos campesi­nos más activos y combativos del país. Otra muestra de que el go­bierno y su interventor gobiernan para los mismos pulpos y chupa- sangre capitalistas que estuvieron y siguen estando atrás del aparato criminal del juarismo, y que no go­bierna para satisfacer el reclamo democrático del pueblo de Santia­go ni el reclamo de sus campesinos, ni el reclamo de sus obreros, ni el reclamo de sus piqueteros. Este lu­nes, el Partido Obrero y el Polo Obrero de Santiago del Estero ga­nan la calle con el Mocase y otras agrupaciones para arrancar a los compañeros presos de la cárcel.


Entonces, qué duda cabe de que esta represión de la que somos víc­timas los movimientos populares, excede por completo al movimien­to piquetero, y qué duda cabe de que se trata de un plan consciente que ha largado el presidente Kirchner y que han acompañado todas las fuerzas políticas que venían pi­diendo “orden”, represión a los pi­queteros. Está muy claro para el Partido Obrero que los piqueteros hemos sido y somos una excusa pa­ra una vasta represión a toda la clase obrera, a todo el movimiento contra la barbarie del gatillo fácil, a todos los movimientos de los ahorristas, a todos los movimientos po­pulares y obreros y piqueteros que luchan a lo largo y a lo ancho del país.


Fájense si esto será así que Castells ha estado preso y han puesto su vida en peligro acusándolo de una extorsión que jamás se pudo probar. Sin embargo, aquella ex­torsión de los pulpos petroleros que denunció el presidente Kirchner por manipular el precio del com­bustible, jamás fue penalizada, ja­más vimos un preso entre los ver­daderos extorsionadores que tene­mos en este país. En Caleta Olivia, fíjense hasta qué punto violentan los derechos legales y constitucio­nales, que les han aplicado a nues­tros compañeros, a esa juventud pi­quetera de Caleta Olivia, un artí­culo 174 del Código Penal destina­do a los vaciadores de empresas, pero al revés: a los que ocuparon las empresas petroleras de los va­ciadores que taparon los pozos de gas llevando la garrafa a un precio sideral, dejando sin gas a los ar­gentinos en el invierno. En estos días se ha sabido que las petroleras tampoco abrieron los pozos de gas después de aquella crisis en la que obtuvieron el tarifazo; lo que hicieron fue desviar exportaciones al mercado interno y, como la ex­portación tiene un precio mayor, ahora piden reforzar los tarifazos que ya están establecidos. Enton­ces, ¿a quién hay que aplicar el Có­digo Penal? ¿A quién hay que apli­car el Artículo 174? ¿A los obreros que salieron a luchar por puestos genuinos de trabajo en la industria petrolera? ¿O a Repsol, a Panamerican Energy y a todas las petrole­ras dueñas de Termap y saqueado­ras de la riqueza de nuestro suelo que se la están robando a los ar­gentinos y nos matan a tarifazos y nos matan con desabastecimiento? El Articulo 174, el Código Penal y la cárcel, los queremos para los va­ciadores del país y no para los com­pañeros.


Compañeros: tenemos los pre­sos de Caleta, los presos de la Le­gislatura, tenemos los presos del 31 de agosto (cuando salimos a la calle a pocos días del encarcela­miento de Raúl Castells); a todos ellos los consideramos los presos del Partido Obrero. Esta cuestión de las libertades es y será una cues­tión estratégica para los socialistas del Partido Obrero.


Puente Pueyrredón


Estoy viendo aquí a Hernán Gurián; estoy viendo a compañeros que son querellantes, porque son víctimas en las causas del Puente Pueyrredón. Gurián señaló recién el enorme triunfo que obtuvimos el otro día porque hicimos una movi­lización profunda que repercutió en el país y que desenmascaró que con el Puente Pueyrredón tenemos una segunda Amia. Han descabe­zado las causas. El primero que iba a juicio oral era un compañero ma­nifestante, Hernán Gurián; no hay incriminados responsables, no hay mandantes, no hay jefes policiales y no están incriminados ni llama­dos a declarar los jefes políticos que ordenaron las muertes de Kosteki y Santillán y la masacre policial so­bre centenares y miles de compa­ñeros en el Puente Pueyrredón: esos jefes se llaman Eduardo Duhalde, se llaman Felipe Solá, los tenemos a todos, están en el go­bierno, y la Justicia de Kirchner y de Duhalde está garantizando la impunidad de los responsables po­líticos de la masacre del Puente Pueyrredón.


¿Por qué esos mismos respon­sables quieren volver a meter la po­licía y la represión en las calles? Porque están cuidando la continui­dad de un aparato jurídico y políti­co de represión a las luchas y a las aspiraciones populares. Pero, com­pañeros, el triunfo de Gurián tiene que ser una escuela para nosotros. Recularon de hacer el juicio oral contra Gurián; lo liberaron a Castells: el Polo Obrero y el Partido Obrero del Chaco no dejaron se­mana ni día sin movilizarse; nos movilizamos en todo el país y arrancamos a Castells de la cárcel. También con su huelga de hambre, con esa actitud que él tuvo. Pero no nos mareamos: la derecha pidió cárcel y represión al movimiento piquetero. No nos mareamos: Menem en la campaña electoral dijo que iba a sacar a las Fuerzas Ar­madas contra los piqueteros. A Castells lo sacamos de la cárcel no­sotros, como sacamos ahora a tres compañeros de Caleta Olivia, como volteamos el juicio de Hernán. A los presos políticos los sacaremos con la lucha y desde las calles.


Cada día, una lucha más pro­funda. Así como el lunes vamos en Santiago, este jueves miles de compañeros, en Tucumán, con el Polo Obrero a la cabeza, aun no habien­do presos en Tucumán, salimos por la libertad de los presos, y les deci­mos desde esta tribuna: vamos a salir en todos los distritos, vamos a salir en todos los municipios, va­mos a salir en todas las provincias; no van a poder vivir con los presos políticos en las cárceles.


Es un eje para los socialistas, compañeros, porque no les vamos a regalar a los chupasangre capita­listas la bandera de la libertad. No­sotros luchamos contra la dictadu­ra, nosotros pagamos con los muer­tos y los desaparecidos; no les va­mos a regalar a ellos, que fueron to­dos colaboracionistas con la dicta­dura militar, los derechos demo­cráticos para luchar contra la ex­plotación, derechos que defende­mos con uñas y dientes mucho más de lo que los defienden los que se llenan la boca con el estado de de­recho y con la democracia. La lu­cha por la libertad es una lucha es­tratégica del Partido Obrero. La disputa de las calles, el derecho a luchar, que es para nosotros el de­recho de los derechos porque con él luchamos por la educación, por el salario, por la salud y por una nue­va sociedad, es nuestra bandera; ese será nuestro eje.


La disputa de las calles entra­ña una disputa de poder. ¿Saben lo que quieren? Las calles que ganó el pueblo, los piqueteros y que gana­ron todos los trabajadores argenti­nos después del Argentinazo. Lo que quieren es esa conquista his­tórica de las calles que ganamos con el Argentinazo. Vamos a de­fender las calles, nuestra presencia en las calles, sabiendo que defen­demos todos los métodos socialis­tas de la lucha de clases, porque en ellos va la construcción estratégica de una alternativa obrera y socia­lista para luchar por el poder mis­mo de los trabajadores, que es nuestro objetivo final.


El debate con la Iglesia


En estos días, compañeros, hemos tenido un nuevo sujeto en la polé­mica. Uno de los pilares del régi­men salió a atacamos de frente, con todo. Todas las ¿las de la je­rarquía de la Iglesia argentina sa­lieron a reclamar, sin medias tin­tas, la eliminación de 1.900.000 planes Trabajar o planes sociales que hay en el país; entre el plan Je­fas y Jefes, los planes PEC, los pla­nes provinciales, que en total reci­ben alrededor de un millón nove­cientas mil familias.


La Iglesia dice que no se puede más con esta concesión, dice que plantea reemplazar estos planes por un importe del cual no hablan -pero ya escuché a un obispo que discutió conmigo y dijo que sería de 50 pesos-, por cada hijo, pero no más: ningún subsidio ni ningún importe a los compañeros desocu­pados, sean jefes de hogar, no sean jefes de hogar, o sean lo que fueren.


¿Cómo llegaron a esto? En pri­mer lugar quiero recordarles que hace dos meses la Conferencia Episcopal Argentina colocó un parrafito en sus resoluciones, que el Partido Obrero miró con mucha atención, que decía que “no se pue­den tolerar más aquellas protestas sociales que afectan los derechos de terceros". Fue una señal políti­ca, porque nunca vimos una pro­testa social que no afecte a los ex­plotadores o por lo menos a algu­nos de los explotadores. ¿Qué pro­testa social quieren que hagamos en un país con cinco millones de de­socupados, que no afecte a nadie? Es muy claro que este planteo está en línea con los reclamos del Ban­co Mundial, que dice que hay que bajar el gasto social. Es muy claro que estos reclamos están en la lí­nea de la Cámara de la Construc­ción; recuerdo cuando fuimos con el Bloque Piquetero Nacional y exigi­mos que nos dijeran en la cara que los compañeros son vagos y no quieren trabajar; les dijimos: “Acá está la bolsa de trabajo, dame el trabajo, con un convenio, con un sa­lario, y empezamos mañana”. To­davía los estamos esperando.


Lo que pasa, compañeros, es que la Sociedad Rural (lo sabemos muy bien porque el Partido Obre­ro progresa a pasos agigantados entre los obreros rurales), la Cá­mara de la Construcción, quieren manos libres para explotar en el mercado laboral a los trabajadores y pagarles salarios de hambre, en negro, por jomadas extenuantes en forma temporaria, y los planes so­ciales les resultan un obstáculo pa­ra lograrlo. Este es el problema; qué me hablan de “cultura del tra­bajo”… el parche que están batien­do los obispos con la “cultura del trabajo”. Nos tienen podridos con la cultura del trabajo. Yo creo que la gran lección de la cultura del tra­bajo la dieron nuestras madres de Caleta Olivia, Marcela Constancio y todos los compañeros, esas jóve­nes y esos jóvenes trabajadores que dijeron: “Tenemos cultura del tra­bajo, ocupamos la fábrica para tra­bajar en la industria petrolera”, y el gobierno de Acevedo, el cura de Caleta y el gobierno de Kirchner les mandaron la Gendarmería. ¿De qué cultura me hablan?


Esta batalla, compañeros, no es la única que vinimos librando. La quiero asociar a otra gran batalla que han librado nuestras compa­ñeras mujeres, recientemente en el Encuentro Nacional de la Mujer, donde la gran polémica, la gran discusión política fue con las hues­tes de la Iglesia, que pusieron ma­tones, e hicieron impunemente atentados en los colegios donde pa­raban las mujeres trabajadoras. ¿Para qué? Para tratar de impedir el planteo que hicimos triunfar en cada una de las comisiones: liber­tad a los presos políticos. ¿Por qué la gente de la Iglesia defendió en el Encuentro de Mujeres que no se vo­tara por la libertad de los presos políticos? Quiere decir que los mandaron a aprobar que haya pre­sos políticos contra el movimiento piquetero y popular. Allí tuvimos un gran enfrentamiento, defen­diendo el derecho de la mujer tra­bajadora contra la explotación ca­pitalista. Nos enfrentamos defen­diendo el derecho de la mujer con­tra el sometimiento, por la anti­concepción gratuita, contra el abor­to clandestino, por su legalización; entonces, lo que ve la Iglesia es que el Polo Obrero y el movimiento pi­quetero disputan con sus asamble­as, con sus cuerpos de delegados, barrio por barrio, territorio por te­rritorio, disputan a los punteros, disputan a los municipios, que es­peculan y lucran con la gente. Que no nos venga la Iglesia a hablar de clientelismo político cuando ellos repartieron las planillas a D’Elía en el Consejo Consultivo del gobierno de Duhalde en el año 2002, ellos “la saben ‘lunga” Nosotros nos opusimos al clientelismo de la Iglesia, al clientelismo de Duhalde y al clientelismo del Estado capi­talista. Esa es nuestra lucha, y es lo que les molesta de la lucha del Partido Obrero en el movimiento piquetero.


Nosotros, compañeros, tene­mos un claro programa político pa­ra acabar con la desocupación; ellos, en cambio (lo dijo el director de Cáritas), creen que la desocu­pación llegó para quedarse, que la pobreza va a durar mucho tiempo y que no podemos seguir con estos planes sociales; es decir, que siem­pre va a haber cinco millones de de­socupados, medio país trabajando en negro, salarios para morirse de hambre, y que a partir de eso “ha­gamos los números”. Nosotros po­nemos nuestras madres, nuestros compañeros, en el eje de la discu­sión, y planteamos reorganizar la sociedad sobre nuevas bases obre­ras y socialistas para acabar con la desocupación, y sabemos cómo ha­cerlo: reparto de las horas de tra­bajo, apertura de todas las fábricas cerradas bajo gestión obrera, plan de obras públicas y viviendas po­pulares bajo gestión obrera para que la plata no se la choreen los ca­pitalistas. Sabemos cómo hacerlo y, por eso, en este punto también, la gran conclusión política es cons­truir, para reforzar esta lucha, la alternativa obrera y socialista en­tre todos los explotados.


Porque la lucha que tenemos que dar no es sólo para que no nos saquen los planes de ciento cin­cuenta pesos: es para superarlos holgadamente reorganizando la so­ciedad, gobernando los trabajado­res y acabando con la desocupa­ción. (Cánticos del público: “Lu­char, vencer, obreros al poder”.)


Dicen que se quieren ocupar de los niños… En este asunto de pa­garles a los niños y que los desocu­pados dejen de cobrar como deso­cupados, hay un ataque muy pro­fundo. La conquista social de las clases obreras más combativas, más avanzadas del mundo, es el se­guro al parado, al desocupado. Acá quieren que nuestras madres se declaren indigentes para ir a pedir por favor una limosna para sus hi­jos. No, señor, nuestras madres se organizan, se declaran obreras, de­socupadas, luchan, cortan rutas y quieren cambiar la sociedad alre­dedor de sus reclamos. Este es el punto.


“Se cagan en los niños”


Ahora hablan de los niños; pero de ahí no pasan. Estamos en una cri­sis entre el gobierno y la CGT. Es una crisis menor, digamos, matri­monial. Pero la crisis consiste en que, la CGT, que supuestamente vino a disputarles el reclamo social a los piqueteros, que vino a dispu­tarles la calle a los piqueteros, que se ‘unió* para devolver el protago­nismo a los sindicatos y todo lo de­más; fue a discutir a la mesita el salario mínimo… Le dieron un sa­lario mínimo que no tiene ninguna importancia porque casi nadie ga­na el salario mínimo; es decir, es una parte que creo que estuvo cal­culada para 300.000 trabajadores que pudieron haber sido afectados por el aumento de salario mínimo; pero simplemente achataron un poquito y todo el mundo sigue con el salario de hambre. Tenemos die­ciocho, veinte millones de argenti­nos por debajo de la línea de po­breza. Pero como esto ocurrió y la CGT dice: “Algo yo tengo que sa­car”, pidió un aumento de los sala­rios familiares y ahora están en una crisis, porque el gobierno ha dicho que no hay aumento de los salarios familiares para los niños de los cuales hablan la Iglesia, Duhalde, Carrió, López Murphy y toda la cría. Se cagan en los niños porque no les entran en las cuen­tas de los compromisos que hicie­ron con el Fondo Monetario Inter­nacional; este es el punto. Hay una crisis en la CGT, que está discu­tiendo si no va a terminar hacien­do alguna movilización por el tema. Es impresionante el agotamiento político que están presentando es­tas centrales obreras, estas viejas centrales sindicales.


Burocracia sindical


Miren, esta CGT ha estado a es­paldas de todas las grandes luchas del período, ha estado a espaldas de la gran lucha del frente de gremios y piqueteros tucumanos, ha estado de espaldas a la gran lucha que llegó a abarcar este año a mi­llones de estatales y docentes; y có­mo estarán de espaldas que acá en la Ciudad de Buenos Aires hace una semana los docentes pararon contra el sindicato que los agrupa, de la CTA, por un aumento de sa­lario. Están completamente de es­paldas al proceso de las grandes lu­chas.


Altos Hornos Zapla, el Turbio, Metrovías, Transporte del Oeste, los ferroviarios… No hay gremio, no hay lucha que no hayan esqui­vado; la última fue que cayeron a la Gráfica Rioplatense cuando es­taba en huelga general, fue Piumato dos horas después que entra­ran seiscientos guardias de infan­tería para quebrar la huelga, y ¿qué fue a proponer junto con Bonasso? El cegetista oficial Piumato, del PJ, con el transversal Bonasso, fueron a la Gráfica Riopla­tense a pedir a los obreros que le­vantaran la huelga, que acataran la conciliación con la guardia de in­fantería adentro. Doce horas des­pués llovían ciento veinte telegra­mas de despido. Están acabados, son un factor de freno, de traición y de entrega de todas las grandes luchas. Por eso no han tenido posi­bilidad, no ya de conseguir un sa­lario, no ya de aumentar los sala­rios familiares: no han tenido otra posibilidad que acusarse entre ellos, una dijo que no levanta los paros los días de lluvia, y el otro que le contestó: “Vos no tenés pro­blemas porque nunca hiciste un paro”. Eso es lo que produjo la CGT unificada. Tienen terror de que se generalicen las luchas; por eso no hay paro, por eso no hay acciones generales, porque además inter­vendrían los sindicatos combati­vos, intervendría el movimiento pi­quetero.


Quiero aquí poner un concepto de la etapa. El otro día salió un ar­tículo en el diario La Nación que festejaba que los piqueteros final­mente no ganaron el gremio de la Alimentación, no ganaron el gre­mio gráfico, no ganaron la Confe­deración de Maestros… Pero la re­alidad es que hace décadas que no había semejante cantidad de listas en los principales gremios: en la poderosa Sanidad, en el gremio del que era el secretario de la CGT, o en la Confederación de Maestros, que es el mayor sindicato de la Ar­gentina; pero además ganamos de­cenas de seccionales docentes que están yendo a la lucha, ganamos las principales fábricas de la ali­mentación, decenas de fábricas gráficas, y penetran cada vez más las tendencias que organizamos el movimiento piquetero en los gre­mios de la carne, en la construc­ción, en los rurales a lo largo y a lo ancho del país, en todos los sindi­catos de la República Argentina. Ese es el problema que tienen.


Cordobazo, Argentinazo


Entonces, compañeros, quiero res­catar un concepto porque es muy claro: que la represión por un lado, los curas por el otro, los partidos políticos de todo el arco del sistema que piden ‘orden’, la burocracia sindical que se une para ganarles protagonismo a los piqueteros; lo que quieren todos, a su manera, con su aporte y con su granito de arena, es terminar con la memoria colectiva, política e histórica del Argentinazo, de los métodos del Ar­gentinazo. Quiero decirles que, ha­biendo pasado el Argentinazo, cuando el pueblo no tenía la pre­paración para imponer un curso propio al levantamiento popular, pasa lo mismo que después del Cor­dobazo. Los mejores sindicatos clasistas de los años ’70 no nacieron antes del Cordobazo, sino después porque la clase obrera buscó una dirección a la altura de las tareas históricas que planteó el Cordoba­zo. Y esa es la etapa que estamos viviendo, es la etapa que encama el Polo Obrero, en esa estrategia se anota el Partido Obrero. Por eso les decimos a los compañeros activis­tas de todas las listas antiburocráticas, de todos los sindicatos com­bativos que van surgiendo, a todos los luchadores del movimiento obrero: discutamos y construya­mos una alternativa obrera y so­cialista,- lo que tenemos por delan­te es la tarea histórica de acabar con los que nos pusieron las leyes de flexibilización laboral que apo­yaron las dos CGT, terminar con esta direcciones que se han subido al carro de un gobierno nacionalis­ta que ya mostró su nacionalismo: la mayor entrega al Fondo Mone­tario Internacional que tengamos memoria. Ellos consideran que es­te gobierno es la estación terminal de su estrategia porque concretó la devaluación monetaria que venía pidiendo Carbonetto, el amigo de Moyano, que venía pidiendo Loza­no de la CTA, y una vez devaluada la moneda ahora se vio, como dijo el Partido Obrero, que esta es la CGT de Techint, que vino a recom­poner sus ganancias como pulpo exportador, pero no es la CGT de los trabajadores; la CGT de los tra­bajadores es la tarea histórica pen­diente que tenemos que reforzar con la construcción de la alternati­va obrera y socialista.


Fracaso cantado de Kirchner, movilización y oposición política de clase


Estoy un poco extrañado de que na­die vino a decirme que me estoy ex­tendiendo demasiado. Pero hay otros oradores, quiero ir por fin a un tema final. A un tema político final, que tiene que ver con el fra­caso cantado del gobierno de Kirch­ner. Esta mañana tuve una polé­mica en Radio Mitre, en el progra­ma de Camotta, con Braga Menéndez, el jefe de los publicistas del gobierno Kirchner, y discutimos cerca de media hora. Fue de un va­lor extraordinario; creo que ade­lantamos este acto, en horas de la mañana. El periodista prefiguró si vamos a tener una Navidad feliz con el adelanto de sueldo de los ju­bilados y los estatales. La puso bien el periodista, la puso bien. Es lo mismo que hacía Cavallo, que adelantaba los sueldos para evitar en oportunidad de Navidad las re­beliones populares, por la bronca que se acumula a fin de año por có­mo se ven las fiestas con el hambre que pasamos los trabajadores. En­tonces el periodista ya lo puso mal. Pero el tipo dijo: “Estamos de pa­rabienes, es una Navidad feliz por­que suben los salarios por ascensor y los precios por escalera, porque están aumentando las ventas en los supermercados”. El periodista le dijo: “Bueno, las ventas aumen­tan porque estaban en un pozo es­candaloso y además compra un sec­tor; el país es muy grande, somos treinta y seis millones”. Ya no tuve que contestar esa parte… Y Braga Menéndez dijo que él tenía el dato de por qué estábamos felices; dijo que el presidente Kirchner mucho antes de ganar el segundo lugar en las elecciones le aseguró: “Yo tengo la clave, estos neoliberales son unos inútiles que no saben cómo hacer el superávit fiscal, yo sí sé có­mo hacerlo, tengo el secreto”… y el tipo dice: “Mire el superávit fiscal que hizo el presidente Kirchner. Me lo dijo y tenía razón, es un ma­go, sabe mucho de economía y ade­más no endeudó al país”.


Bueno, le dije yo, el superávit fiscal no es motivo de nuestro fes­tejo porque ahí han puesto mango sobre mango el hambre de los com­pañeros, el hambre de los desocu­pados a ciento cincuenta pesos; han acumulado superávit fiscal con la sangre, el sudor, las lágri­mas y el hambre del pueblo argen­tino, esa es la realidad. Pero, ade­más, la deuda externa es más que la totalidad del Producto Bruto anual, y nosotros fuimos al default con una deuda externa en el 2001 que era el 57% del PBI; entonces, marqué que vamos a un nuevo ci­clo de endeudamiento y de crisis; que el año que viene hay que poner diez mil millones de dólares y que han preparado siete mil millones de dólares, veintiún mil millones de pesos del superávit fiscal, pero no les alcanzan. Les faltan tres mil millones de dólares y ya están pre­parándose a meter las manos en las AFJP, de nuevo, para quedarse otra vez con la guita de las jubila­ciones, para otro ciclo de endeuda­miento y que siga el baile al com­pás del tamboril… Me contestó que yo era muy técnico, que él no podía responder eso; lo dijo el jefe de la publicidad del gobierno; pero opinó que el sentimiento en las calles era otro, no era el que decíamos noso­tros que somos tan esclarecidos. Entonces le dije que Boca y River también son un sentimiento, aun­que pierdan todos los partidos; pe­ro estamos discutiendo el progra­ma político para sacar al país de la catástrofe, no estamos discutiendo un sentimiento.


La polémica fue mucho más ri­ca, porque el tipo entonces dijo que coincidimos con la derecha y con la oposición al gobierno Kirchner. Es una mentira, porque López Murphy le reclama al gobierno que pague más deuda externa, y como el gobierno ya paga cada día más deuda externa López Murphy está feliz. Están tomando el programa de López Murphy y éste dice: “Yo tenía razón”. Porque López Murphy, Blumberg, Macri, han pe­dido represión, y Kirchner ¿qué ha­ce? Ejecuta la represión que le pi­de López Murphy, que le pide Ma­cri y que le pide la derecha. Noso­tros somos las víctimas, los traba­jadores, de los reclamos de la dere­cha y de la política de Kirchner que ejecuta los reclamos de la derecha. Pero, en algo, después delimité con Carrió, que habló después que yo y confirmó lo que yo dije. Carrió to­mó la deuda externa como una cuestión de Estado, y ese no es un eje de oposición de Carrió. Ella di­ce que Kirchner es un agente de las petroleras pero no plantea la na­cionalización del petróleo; enton­ces como opositora lo único que ha­ce es cháchara parlamentarista, cháchara en la televisión. El Parti­do Obrero hace lo que estamos ha­ciendo hoy y hacemos los 366 días del año, que es la oposición políti­ca movilizadora de los trabajadores para chocar con el Estado capita­lista y educarse y formarse con to­dos los métodos de la lucha de cla­ses por una alternativa que sea la de su propio poder político. Esto es oposición política, lo demás es chá­chara. ¿O Zamora movilizó a al­guien, o Carrió movilizó a alguien? El otro día vino el diputado Basteiro, que está atrás de una ma­niobra parlamentaria por el des- procesamiento, pero el 16 éramos miles como hoy somos miles en es­ta cuadra, una semana antes no es­peculamos: “Tenemos un acto la se­mana que viene”; salimos todos por la libertad de los presos y éramos la mayor columna por lejos; Basteiro, de la CTA, fue solo compañe­ros, fue solo. La CTA de Basteiro entrega la lucha por la libertad de los presos.


Entonces, para finalizar mis palabras a mis compañeros pique­teros, a los trabajadores que lu­chan, a los activistas sindicales, a todos con quienes compartimos tantas luchas en común, a todos los militantes, organizaciones y diri­gentes de la izquierda argentina, les digo: no nos equivoquemos, el problema de las candidaturas no puede ser una fuga hacia delante para salir de las calles e ir a una candidatura electoral; así el movi­miento obrero y el movimiento pi­quetero va a la derrota. Necesita­mos parlamentarios que sean la larga mano de una organización política de poder que luche por el Estado y por el poder de los traba­jadores. Les digo a mis compañeros piqueteros que tenemos planteada la cuestión política, que no pode­mos pensar en construir algo al margen de la lucha contra el Esta­do capitalista, por nuestro propio Estado de trabajadores, porque no acabamos con ellos ni con la explo­tación.


Tenemos que unimos como ex­presión política de la clase traba­jadora en una salida contraria a estos gobiernos de América Latina como Lula, como Lagos, como aho­ra el Frente Amplio en Uruguay, y también como Kirchner, que asi­milan a las izquierdas para admi­nistrar mejor la crisis a favor del FMI.


Tenemos planteada la cuestión de! poder, la cuestión del Estado, la cuestión del partido. Para tener una alternativa obrera y socialista que enfrente al Fondo y a todos los chupasangre del pueblo argentino.


Muchas gracias, compañeros, y hasta la victoria siempre.

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