25/04/1996 | 491

Nos vamos acercando a las mil suscripciones

“Mi experiencia en una fábrica plástica”

Quiero dirigirme a todos los compañeros del partido, a los simpatizantes y a los lectores de Prensa Obrera, pero en forma particular a los compañeros delegados de fábrica, para contarles mi experiencia en la campaña de suscripciones de Prensa Obrera.


Trabajo en una fábrica plástica de la zona norte del Gran Buenos Aires, donde soy miembro de la comisión interna. La empresa tiene 80 trabajadores, 30 de ellos son contratados, a los cuales no les planteé suscribirse por el grado de inestabilidad laboral de los compañeros y por temor a  comprometerlos y que puedan ser sancionados o despedidos. De los 50 compañeros efectivos, 12 ya aceptaron y pagaron la suscripción, y tengo 5 compromisos para la próxima quincena, faltando discutir el tema con muchos compañeros; puedo decir que la respuesta es excelente.


En la fábrica, algunos compañeros compran Crónica o Clarín y estos diarios después se reparten para leer las noticias del día. Para suscribirlos, yo les explico que Prensa Obrera no sólo trae las noticias actuales sino que fundamentalmente hace pronósticos sobre la situación de los trabajadores, previniéndonos y ayudándonos a organizarnos contra el ataque de las patronales y el gobierno.


Pongo tres ejemplos a los compañeros de esto. El primero es la campaña, que con mucha anticipación, hicimos de la jubilación privada, que después fue verificándose cuando vinieron las AFJP a la puerta; esto fue visto por pocos compañeros, porque aún no pasaba muchos periódicos en la fábrica. El segundo ejemplo que doy es el de la privatización de la salud; acá me ayudó mucho que anteriormente había vendido a 50 centavos 30 folletos editados por Prensa Obrera, además, en el último plenario de delegados nos venimos a enterar que la dirección de nuestro gremio se unió con tres gremios más y una empresa norteamericana, arancelizando toda nuestra Obra Social y sacándonos los actuales consultorios, lo que levantó una ola de indignación en la planta.


El tercer ejemplo que doy para la suscripción es el de la campaña Fiat-Smata, pues cuando empecé a comentarlo y a explicarlo nadie lo conocía, hasta que apareció en el Clarín que querían hacer lo mismo todas las patronales. En nuestra fábrica la empresa pretendió hacernos una rebaja salarial, disfrazada de ‘turnos americanos’, donde querían eliminar los sábados, domingos y el pago de las horas extras, que rechazamos.


Explicando que el periódico sirve para no dejarnos sorprender por los patrones y para armarnos en la lucha contra la explotación, he tenido una muy buena respuesta, que pienso que llevándola adelante en fábricas mucho mayores que la nuestra, nos puede dar un gran resultado en la campaña de suscripciones.

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