03/03/2011 | 1166

Adiós a un luchador de la clase obrera salteña

Comité Partido Obrero Salta

El jueves 17, a los 84 años, falleció el compañero Silverio Bayón, con quien construimos el Partido Obrero de Salta desde el año 1983.

Comenzó a trabajar muy tempranamente a los 8 años, como la mayoría de los niños de las familias rurales de Salta, en el tabaco. Cuando todavía no había cumplido 20 años, se conchabó en la construcción del Ferrocarril Huaytiquina (hoy Tren a Las Nubes), a 4.200 metros de altura, que originalmente estaba ideado para unir el puerto de Antofagasta (Chile) con la ciudad de Salta.

Terminada la obra en 1948, trabajó en el Ingenio El Tabacal, bajo las brutales condiciones impuestas por Patrón Costas a los obreros zafreros, las cuales hoy siguen sufriendo los trabajadores a pesar del actual desarrollo tecnológico de la industria azucarera, bajo la explotación de la norteamericana Seabord Co.

Finalmente, luego de tantos años de trabajo precario y en negro, entró en Vialidad de la provincia, abrazando como miles de obreros de la época su afiliación al peronismo. Reconocido por sus compañeros, fue elegido delegado de la repartición.

A finales de la dictadura militar ya había roto con el peronismo, pasando un corto período por la ilusión del nacionalismo pequeño burgués del FIP (Frente de Izquierda Popular de Abelardo Ramos), hasta que en el año ‘83 conoció al Partido Obrero, del que nunca había escuchado hablar. Decía que el Partido Obrero era como el peronismo de los primeros años, o sea el verdadero peronismo, se quejaba.

A partir de allí, se dedicó con sus años de experiencia como luchador incansable a construir este partido en la lucha vecinal. Acercó decenas de trabajadores a reuniones, charlas y actos. Contribuyó con la conquista de la personería, con la construcción del Polo Obrero. Luego, ya jubilado, organizando a los desocupados.

Hace ocho años sufrió un ACV que lo incapacitó y, a pesar de haber quedado ciego y paralizado, seguía enojándose cuando en la tele salía algún comentarista a criticar a su partido.

Le decíamos Bayoncito, por su estatura de no más de 1,55 metros. Sin embargo, su estatura como luchador nos marcó a todos. Hasta el día de hoy, los compañeros jovencitos, que no lo conocieron, escuchan y preguntan quién era cuando algún militante viejo recuerda algunos de sus dichos, que quedaron como parte de la historia del Partido Obrero de Salta.

Con lágrimas en los ojos, te decimos: hasta la victoria, compañero.

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