17/09/2020

Declaración de la Conferencia del Partido Obrero de Tucumán

Hacia el XXVII Congreso del Partido Obrero.

La pandemia

El recrudecimiento de la pandemia en la provincia ha sacado a la luz lo precario del sistema de salud tucumano, en los últimos días los casos de coronavirus no dejan de crecer y se teme por un colapso del sistema sanitario. El gobierno de Manzur, al igual que los que lo precedieron, le dedicó un presupuesto miserable a un golpeado sistema de salud; salarios deplorables para todo el personal, desinversión edilicia, falta de especialistas en los pueblos del interior y escasez de medicamentos. En este cuadro de situación ni siquiera es capaz de ordenar al sector privado una centralización a cargo del Estado para aprovechar todos los recursos. El sistema sanitario provincial ya había sido destruido antes del comienzo de la pandemia y así lo denunciaron numerosos médicos y enfermeros.

El aumento de casos de Covid ha acentuado las desigualdades ya existentes en la provincia. Tanto Manzur como el gobierno nacional apelan a la responsabilidad individual para controlar la pandemia deslindando sus propias responsabilidades y las de las patronales en la crisis. A medida que aumentan la cantidad de casos el gobierno ha permitido que se abran más y más actividades no esenciales y, por supuesto, que funcione la industria sin ningún protocolo para cuidar a los trabajadores. Por otro lado, una parte de la población que trabaja en negro o haciendo changas está imposibilitada de quedarse en su casa a cumplir el confinamiento en condiciones, nada se ha hecho para que estos trabajadores puedan practicar la cuarentena, quienes como único recurso acceden al escasísimo ingreso del IFE que representó unos $5000 mensuales.

El gobierno tardíamente ordenó retroceder de fase, pero solo cerrando algunas de las actividades que corresponderían a este retroceso. La industria y el comercio siguen funcionando como si nada y con ningún protocolo que resguarde a los trabajadores. Se han detectado casos en distintos ingenios de la provincia, en muchos de ellos los trabajadores denuncian que los contagiados son recluidos en sus casas, pero esto sin detener las líneas de producción y sin aislar a los contactos de los contagiados.

Es claro que el lucro capitalista está primero que la salud de los trabajadores. En numerosos hospitales y Caps los médicos, enfermeros y camilleros denunciaron las precarias condiciones en las que se trabaja. La mayoría del personal tiene que proveerse de sus propios elementos de cuidado personal debido a que los proporcionados por el Estado no existen o son de malísima calidad. Tampoco se realizan testeos cotidianos ni una organización adecuada del trabajo para cuidar al personal de salud. Los contagios de médicos, enfermeros y demás trabajadores crecen diariamente y con esto crece también el malestar entre aquellos que están en la primera línea de lucha de lucha contra la pandemia. La ministra Chahla no hace más que repartir elogios al personal de salud, pero son solo palabras sueltas, no ha habido ningún aumento salarial para el personal del Siprosa en todo lo que lleva la pandemia, ni siquiera un miserable bono compensatorio por el esfuerzo descomunal realizado.

La provincia necesita con urgencia una centralización total del sistema de salud. Esta centralización sería la única manera de disponer de todas las camas de manera unificada. No puede ser que funcionen sin protocolo la industria y los grandes supermercados que son los principales focos de contagio. Los trabajadores debemos organizarnos en asambleas en lugares de trabajo para imponer protocolos obreros que cuiden nuestra salud, nada puede funcionar sin un protocolo votado en asamblea general.

La situación de los trabajadores

La agudización de la crisis por la pandemia también agravo la situación de los trabajadores, no solo del personal de salud, que sin duda es el más golpeado, si no de la clase obrera de conjunto. El punto fundamental es la disposición de todas las fracciones de los partidos patronales de la provincia al ajuste que reclaman la nación y el FMI, que está autorizado a auditar las cuentas de la Argentina. El debate sobre la coparticipación trae aparejado este objetivo central de profundizar los ajustes en todo el país. En este sentido Manzur barrio de un plumazo las paritarias 2020, lo cual significa una rebaja salarial real por el crecimiento de la inflación que destruye el poder adquisitivo de los trabajadores. El gobierno primero intento quitarles la cláusula gatillo a los estatales, pero ante la reacción dio marcha atrás. De todas formas, se aseguró con la complicidad de la burocracia sindical, que no haya aumentos este año. Por otro lado, las paritarias en el sector privado también fueron salteadas o con arreglos a la baja. Manzur y los capitalistas locales conforman una alianza para que esta crisis recaiga sobre los hombros de los trabajadores.

Ante esto el Partido Obrero ha impulsado la lucha de los trabajadores en defensa del trabajo, el salario y las condiciones laborales. Los trabajadores de Uatre, los choferes enrolados en UTA o los docentes y desocupados han dados las primeras notas en este camino. Plateamos la inmediata apertura de paritarias y la recuperación de lo perdido en estos meses. Es necesario un aumento salarial de emergencia para todo el personal de salud que está en primera línea de la lucha contra la pandemia. Necesitamos un aumento salarial urgente para los docentes y que se cubran los cargos vacantes de un extenso padrón de docentes desocupados, que por otro lado también ha iniciado una lucha., La pandemia es la excusa perfecta del empresariado local para no hacerse cargo de la crisis y descargarla sobre los trabajadores y los desocupados. Inmediata reapertura de paritarias para todos los trabajadores.

En este cuadro de situación, el gobierno lejos de dar respuestas, reforzó a la policía en las calles y la protegió frente a los asesinatos de trabajadores durante la cuarentena. Como Kiciloff, Manzur impulsa una salida represiva ante la profundización de la pobreza y por ese motivo resulta fundamental la organización para enfrentar este plan que ya se puso en marcha con los asesinatos como el del trabajador precarizado Luis Espinoza. El reclamo para que se vaya Maley y por el desmantelamiento de la policía resulta central en este cuadro.

Por su parte, mientras la puja al interior del propio PJ y de su gobierno lo llevan a camuflar sus políticas de violencia contra las mujeres y las niñas tomando charlas en el marco de la Ley Micaela, lo cierto es que las mujeres y los niños alcanzan niveles desesperantes de hambre, indigencia y de precariedad laboral.

La crisis política y las salidas

Luego de seis meses de pandemia el gobierno de Manzur ha optado por apelar a la responsabilidad individual en lugar de apelar a los resortes del estado, ha dado rienda suelta a que funcione prácticamente todo sin ningún control y es así como se han contagiado cientos de trabajadores. La crisis en la que está sumergida la provincia es anterior a la pandemia y está planteada más que nunca una acción independiente de los trabajadores, las mujeres y la juventud para poder superarla. Necesitamos un inmediato aumento de los presupuestos de salud y educación, un plan de construcción de viviendas y urbanización bajo control de los trabajadores, la inmediata reapertura de paritarias y un subsidio al parado de 30.000 pesos.

No será la oposición patronal la que lleve adelante estaos reclamos, los impulsores del macrismo en la provincia están más preocupados por cuidar sus propias “quintas” que, por defender los derechos populares, cosa que por otro lado jamás hicieron. Los planteos derechistas de esta oposición ya son llevados adelante por el gobierno y sus aliados del bussismo. No fueron una salida en el pasado ni lo serán ahora.

El futuro político de Manzur y Jaldo se medirá por la reacción y la evolución de los trabajadores frente a los atropellos del gobierno. Las reivindicaciones populares son inseparables de la defensa del derecho de organización de los explotados y de la independencia política frente a un gobierno y una oposición derechista que sostienen una agenda de ajuste para que la crisis la paguemos los trabajadores.

Abajo el ajuste y el pacto con el FMI.

Que la crisis la paguen los capitalistas.

Abajo la tregua de la burocracia sindical.

Por un congreso de bases del movimiento obrero y un plan de lucha, por una salida de los trabajadores.

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