20/10/2011 | 1199

Diez años sin Lisandro y sin Elisa 

¿De dónde salieron estas semillas sino de otros frutos?
Por Corresponsal Claudio Valle

Hay ausencias que a través del paso del tiempo pesan, y por más que inexorablemente pasen los días, calan hondo en cada uno de quienes lo conocimos y militamos con él: Lisandro dejó su marca indeleble durante su truncada vida, y aún hoy -luego de transcurridos diez años de su fallecimiento- perduran a través de algún recuerdo, en algún homenaje o bien en el hecho militante diario.

Lisandro surgió como dirigente estudiantil al calor de la lucha contra la provincialización de la educación, ya que dirigía activamente la movilización del colegio “Tomas Guido” de San Martín. Por más que no encabezara el Centro de Estudiantes -manejado, en ese entonces, por pibes vinculados con el menemismo-, su acción militante le valió inmediatamente ser el punto de referencia para muchos chicos, que activamente se oponían a la política de privatización educativa. Esta política inevitablemente derivaría en el abandono por parte del Estado, provocando la caída de la calidad educativa.

Esta lucha no fue más que el preludio de la enorme movilización contra la Ley Federal de Educación. En la misma, Lisandro tuvo un rol dirigencial: convocó a los jóvenes a pesar de que la dirección del Centro de Estudiantes del Guido buscaba desmovilizar o desviar las convocatorias. Allí apareció llamando a los estudiantes y docentes de su colegio, colaborando en la convocatoria de los estudiantes de otros colegios de la zona y discutiendo con aquellos vinculados con corrientes democratizantes, que pretendían poner todas las expectativas en “figurones” del Congreso (Zamora, Alfredo Bravo, entre otros).

Su confianza en la organización estudiantil lo llevó a crear -junto a otros compañeros- la agrupación estudiantil del colegio “El Agite”. Esta se transformó en una escuela de dirigentes estudiantiles de gran valía. Fue, además, la gran semilla de la que germinamos una enorme cantidad de compañeros para la UJS. En 1994, esta agrupación obtuvo el Centro de Estudiantes -con la activa participación de Lisandro, que discutió su orientación y el carácter de sus actividades. A las charlas, debates, campamentos y hasta a las actividades frívolas, él les imprimía un carácter político y formativo. Los compañeros Angie, Vero, Gabriel Campa, María, Pablo Viñas, se agruparon con Emiliano Fara, Hernán “El Vasco”, Facundo y quien suscribe, en torno a la organización revolucionaria de la juventud, dirigida por Lisandro. Además, él se fusionó con la marea de estudiantes y jóvenes que lucharon contra la represión, el “gatillo fácil” y las leyes anti-educativas para integrar -muchos de ellos- el Partido Obrero y, al día de hoy, cumplir roles dirigenciales en distintos frentes.

Juntos fuimos parte de una camada de estudiantes que encontró en el Partido Obrero un lugar que nos permitió encauzar la lucha en el marco de una crisis capitalista mundial, y ser una auténtica escuela revolucionaria. Hoy, esa camada fogueada en esas luchas dirige los centros de estudiantes de la UBA donde, seguramente, Lisandro hubiera cumplido un papel destacado y sería un activo organizador de la lucha en barrios y fábricas.

En vísperas de las jornadas del 19 y 20 de diciembre del 2001, una desgracia hizo que no sólo perdiéramos a Lisandro sino también a Elisa, muy querida y valiosa compañera de la UJS. A diez años de sus ausencias, quienes militamos con ellos sentimos el enorme orgullo de haberlo hecho juntos, llevando las banderas y las ideas del partido a cada rincón; aún hoy sabemos su enorme vigencia.

Es este enorme orgullo el que nos impulsó a bautizar con su nombre la brigada que en el barrio ha defendido sistemáticamente las pintadas del Frente de Izquierda. Corrigiendo lo que puse al comienzo de la nota:

Lisandro está PRESENTE, como también está PRESENTE Mariano Ferreyra, porque en cada uno de nosotros hay un pedacito de Mariano y hay un Lisandro.

¡Lisandro y Elisa… hasta la victoria siempre!

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