19/09/2020

La campaña de movilización hacia el inicio del juicio por Mariano

La gran movilización popular acompañando el reclamo de justicia por Mariano Ferreyra y los heridos de Barracas tuvo una nueva expresión de organización y movilización el 6 de agosto del 2012, cuando comenzó el juicio oral y público.

La presencia en el banquillo de los acusados de los jefes gremiales, de quienes fueron su brazo armado y de la policía dejaba en claro que este juicio ponía en discusión un modelo económico, los métodos del sindicalismo burocrático y hasta el papel de las fuerzas de seguridad en esta trama.

El juicio aparecía como un desafío en sí mismo. Los intentos de obstaculización durante la investigación de parte de José Pedraza y la Unión Ferroviaria -desde un intento de soborno a jueces, la alteración de pruebas y amenazas a testigos, el intento de dividir los juicios y la cantidad de nulidades y chicanas interpuestas por las defensas- ponía en pie la solidaridad popular y el empuje de la juventud, convencida de que solo su participación y movilización lograrían que la Justicia no consagrara la impunidad, y consientes que la batalla se llevaba tanto en la sala del tribunal como en la calle.

Ese día se realizaron actos y movilizaciones en varias provincias del país en repudio a la burocracia sindical y su connivencia con los funcionarios políticos, exigiendo castigo a todos los culpables materiales y políticos y la condena a perpetua para Pedraza. Esas consignas expresaban el alcance de la palabra Justicia ante los jueces del tribunal, desde la calle.

La noche anterior al inicio del juicio, la UJS-PO organizó una vigilia frente a Tribunales de Comodoro Py, a la que se sumaron organizaciones de izquierda y agrupaciones sindicales, y se armó un festival con la solidaridad de números artistas.

A los primeros rayos de sol, fue la juventud que despertó su voz apenas salidos de las carpas al grito de ¡Asesino! ¡Asesino!, rodeando el camión celular del Servicio Penitenciario, donde vieron al secretario general de la Unión Ferroviaria bajar esposado. Así empezó el comienzo del fin de sus días José Pedraza, tal vez perdiendo desde ese momento sus esperanzas de lograr la impunidad.

A la concentración en los tribunales llegaron delegados y representantes de fuerzas de todo el país, los cuales dieron su apoyo y tomaron la palabra en el acto realizado en la puerta, donde hicieron el aguante miles de manifestantes que no pudieron entrar a la colmada sala del juicio, pero que no abandonaron el lugar hasta el final de la primer audiencia.

El momento más emotivo del acto se vivió cuando se presentó Elsa Rodríguez, herida de gravedad en la jornada del 20 de octubre junto a Mariano, acompañada de sus hijas. Aun en plena recuperación de su grave estado, al recibir un balazo en la cabeza. En su silla de ruedas y sin poder hablar todavía, su sola presencia valió más que mil palabras.

El acto cerró con la intervención de Marcelo Mache, compañero y amigo de Mariano, que lo recordó emotivamente desde se lucha cotidiana, perfilando a Mariano como el militante del Partido Obrero, el amigo y compañero, pero sobre todo el revolucionario.

Y toda la juventud presente levantó sus puños, gritó por justicia y refrendó su compromiso, quizás consientes, quizás aún no, de que serían los protagonistas de una de las mayores pulseada de la historia Argentina contra el Estado.

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