21/09/2015

Gracias Pablo. Por Julian Asiner


El jueves pasado fue un día extraño. Me levanté en Comodoro Rivadavia viendo un mensaje, o un tuit de Marcelo Ramal, ya no sé, que anunciaba que Pablo se había ido. Fue extraño porque yo me había acostado pensando en Pablo, y me había levantado para hablar sobre Pablo. La noche anterior había estado repasando una entrevista que le hice, y que fue el puntapié para un trabajo sobre el movimiento estudiantil en los 60 y los 70. Tenía que exponer una primera versión de ese trabajo en pocas horas, ese jueves extraño a la mañana, en las Jornadas Interescuelas de Historia. A muchos kilómetros de nuestros compañeros y amigos, que se iban reuniendo para llorar y despedir, con Pablo Rabey improvisamos un homenaje que insólitamente yo ya tenía escrito bajo la forma de "ponencia".


 


Muchas cosas me impresionaron de Pablo Rieznik desde que lo conocí gracias al Partido Obrero. Puedo decir, como muchos de mi generación, que no fue hasta cursar con él que empecé a saber de los fundamentos más profundos -científicos, históricos- de la militancia que hacía un tiempo ya había emprendido. Compartir unos años en Sociales, participar de su cátedra, fue un agradable privilegio. Y entrevistarlo para el trabajo realmente fue un disfrute: Pablo resumía épocas enteras con el olor de un perfume.. Me quedó grabada una anécdota que me contó sobre su militancia -o "proto-militancia", como la llamaba- en el Nacional Buenos Aires con María Angélica Sabelli, compañera suya de las primeras luchas que luego sería asesinada en la Masacre de Trelew.


 


"A mis 16 años, y después de jugar al balero, para decirlo como metáfora, fui a una playa en ese momento casi desértica, Valeria del Mar, algún feriado largo.. nos sentamos con María Angélica, con esa misma unción con que te dije que escuchábamos la declaración de La Habana, a leer 'El jorobadito' de Roberto Arlt.. todo eso era para mí el descubrimiento de un universo.. cultural, social.. que me desbordaba.. yo siempre me acuerdo de María Angélica Sabelli, en una carpa, durmiendo al lado mío, y a veces todavía recuerdo el perfume, o el olor de María Angélica… son recuerdos que se hacen más intensos, afectivos, en la medida en que rápidamente se perdieron…"


 


Ya vendrían el Cordobazo, la TERS, la fundación de la UJS, la lucha contra la dictadura y toda esa historia que nos llena de orgullo.


 


Hoy que tu pérdida nos desborda, mis recuerdos son también intensos, y afectivos.


 


Gracias Pablo!! Gracias por el universo que nos ayudaste a descubrir.


 


Julian Asiner

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