19/05/2020

Hasta la victoria siempre querido Russo

Hoy despertamos con la noticia de que nuestro compañero Gabriel Russo nos dejó físicamente después de una dura pelea contra el cáncer que padecía. En este contexto de pandemia no podremos asistir a su velorio. Una serie de despedidas a través de este medio es el recurso que tenemos para hacer llegar nuestras memorias, afectos a su compañera de la vida, “la Vicky”, y a todos sus familiares y amigos.


Nos dejó físicamente, pero queda en nuestra memoria activa el recuerdo de su compromiso militante. Lo conocí en el 2002 luego del Argentinazo, lo recordaré con la sonrisa constante en su cara. Fue un abnegado dirigente del Polo Obrero en Mendoza, en una crisis desesperante para miles de familias de desocupados que se hicieron piqueteras y luchábamos por lo más elemental que es la comida. El Russo siempre, pero siempre, estaba con una sonrisa en su cara. Nunca, pero nunca, lo vi de mal humor ni tratar mal a un compañero/a.


Era incansable. Estaba en todas. Con mi vieja le decíamos “el yo-yo” en aquellas épocas de militancia piquetera y asambleas populares, porque no dejaba pasar una sola tarea del momento sin decir “yo lo hago, yo voy, yo puedo, yo estoy”. En aquellos años, bajo el gobierno de Duhalde, por nuestra casa, que quedaba cerca del centro, era común recibir la visita del Russo que nos traía la Prensa Obrera, nos daba la discusión política para sumarnos a la construcción del Partido Obrero en la provincia. Nos pasaba a buscar para ir a los plenarios del Partido, yo tenía 16 años y a veces no entendía nada de lo que hablaban los compañeros más grandes que estaban en aquellos tiempos, pero el Russo se encargaba de explicarme de la manera más sencilla y alentarme siempre para avanzar en mi formación política. Nunca podría haberlo llamado el Viejo, para mí siempre tuvo un espíritu joven y alegre, más que cualquier pibe/a.


En las movilizaciones piqueteras donde éramos miles de compañeros que copabamos los alrededores de la Casa de Gobierno, al Russo le intervinieron el teléfono para escuchar las conversaciones que tenía con Néstor Pitrola. La amenaza piquetera era un peligro para los hambreadores que gobernaban bajo el duhaldismo.


Fue un compañero dirigente de toda la cancha, desde los problemas en la lucha política por la comida, la vivienda, la urbanización, etc. hasta el desafío de levantar un programa político de salida y un partido de la clase trabajadora. Para las elecciones municipales de la capital mendocina del 2010, donde obtuvimos el primer registro que predeciría el ascenso de la izquierda que se venía, armamos y planificamos juntos nuestra plataforma electoral. Siempre estaba dispuesto a colaborar en toda tarea política.


La última vez que hablamos, por la campaña de donaciones del Polo Obrero bajo la pandemia, quería hacer una donación y quedamos en que comeríamos un asado después que pasara todo este virus capitalista, seguro ya con Dandara- recuerdo que te emocionaste hasta las lágrimas en el brindis de fin de año del Partido cuando te conté del embarazo. Fuiste un gran amigo de mi vieja que también perdió la batalla contra el cáncer mucho antes que vos. Te vamos a extrañar y tener presente Russo, en cada lucha que libremos.